El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es un trastorno del desarrollo neurológico frecuente que suele diagnosticarse en niños, aunque también se puede diagnosticar en adultos en etapas posteriores de la vida. Entre los síntomas habituales se encuentran la falta de atención, la impulsividad y la hiperactividad.
La guía sobre el TDAH de Shortform analiza los orígenes neurológicos de esta afección, así como sus síntomas, su diagnóstico y los enfoques terapéuticos para tratarla. En las siguientes secciones se abordan estrategias prácticas de gestión, la dinámica de las relaciones y recursos basados en la evidencia. Para ofrecer información precisa, citamos a expertos como Russell Barkley en su obra *Taking Charge of Adult ADHD*, de Russell Barkley, y *Driven to Distraction*, y la obra de Gabor Maté *SMentes dispersas.
Aviso legal: En Shortform no pretendemos ser expertos en salud. Esta guía recopila consejos de diversos autores y especialistas en TDAH. Consulta a profesionales sanitarios para comprender mejor esta afección, así como para obtener un diagnóstico y un tratamiento adecuados, si fuera necesario.
Índice
- Comprender el TDAH y sus causas
- Síntomas del TDAH
- Diagnóstico del TDAH
- Tratamiento del TDAH
- El TDAH en niños frente a adultos
- Cómo lidiar con el TDAH en el día a día
- 1. Sistemas de organización eficaces
- 2. Cambios en el estilo de vida
- 3. Cambia tu forma de pensar
- 4. Cambia tus rutinas
- 5. Gestionar el estrés
- 6. Técnicas de visualización
- 7. Encuentra la motivación cuando tu mente se resista
- 8. Controlar los comportamientos impulsivos
- 9. Apoyar a los niños con TDAH en casa y en el colegio
- Libros sobre el TDAH
- Conclusión
- Preguntas frecuentes
Comprender el TDAH y sus causas
El TDAH es un trastorno neurológico complejo que afecta a millones de personas en todo el mundo. No está causado por una mala crianza ni por pasar demasiado tiempo frente a las pantallas, contrariamente a lo que dicen algunos mitos comunes. Por el contrario, se debe a diferencias reales en la estructura y el funcionamiento del cerebro. La corteza prefrontal del cerebro —la zona responsable de funciones ejecutivas como la atención y el control de los impulsos— funciona de forma diferente cuando se padece TDAH. Los neurotransmisores como la dopamina y la norepinefrina también desempeñan un papel crucial en estos síntomas.
Datos clave sobre las causas del TDAH:
- La genética explica entre el 70 % y el 80 % de los casos de TDAH
- Las pruebas de imagen cerebral revelan diferencias estructurales en las personas con TDAH
- Factores ambientales como la exposición prenatal a sustancias tóxicas pueden influir
- No se debe al azúcar, a las vacunas ni a una falta de disciplina
Este trastorno afecta a tres áreas principales: la falta de atención, la hiperactividad y la impulsividad. Se trata de diferencias neurológicas que generan tanto dificultades como fortalezas inesperadas. Las personas afectadas pueden tener dificultades para concentrarse en las tareas, permanecer quietas o pensar antes de actuar. Las tareas cotidianas pueden parecerles casi imposibles de realizar. Sin embargo, muchas personas con TDAH muestran una creatividad notable, un pensamiento innovador y una gran capacidad de hiperconcentración.
Persisten ideas erróneas muy extendidas sobre el TDAH, como que se diagnostica en exceso o que no es una enfermedad real. Las investigaciones demuestran de forma sistemática que se trata de un trastorno médico legítimo que presenta diferencias cerebrales cuantificables. Comprender estos hechos ayuda a reducir el estigma y fomenta enfoques terapéuticos más adecuados.
Descubre más detalles sobre las causas del TDAH con estos artículos de Shortform:
- ¿El TDAH se debe a una mala crianza? Un médico lo explica
- La neurología del TDAH: dos psiquiatras explican cómo funciona el cerebro con TDAH
- ¿Cuál es el origen del TDAH? El papel biopsicosocial
- El TDAH y el cerebro: la neurociencia del trastorno
- Análisis de las posibles causas del TDAH
- ¿Cómo funciona el TDAH? La corteza prefrontal en el TDAH
- 3 ideas erróneas comunes sobre el TDAH: desmentidas
- ¿Por qué son impulsivas las personas con TDAH? Un médico lo explica
- ¿Qué es el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH)?
- Las ventajas y los inconvenientes del TDAH: ¿Es el TDAH un déficit o un don?
Síntomas del TDAH
El TDAH se manifiesta a través de diversos patrones conductuales y cognitivos que pueden afectar de manera significativa a tu vida cotidiana. Los síntomas del TDAH suelen clasificarse en tres categorías principales que hemos mencionado anteriormente: falta de atención, hiperactividad e impulsividad. Comprender estos signos te ayuda a determinar cuándo podría ser conveniente una evaluación profesional y te permite entender cómo el TDAH afecta a diferentes aspectos de la vida.
- Dificultad para mantener la concentración y la atención: es posible que te encuentres perdiendo constantemente el hilo de las conversaciones u olvidando lo que estabas haciendo en mitad de una tarea. Tu mente se distrae durante las reuniones, las clases o mientras lees. Actividades sencillas como pagar facturas u organizar tu espacio de trabajo se convierten en retos abrumadores.
- Inquietud e hiperactividad: La inquietud física se manifiesta de diversas formas a lo largo de la vida. Es posible que experimentes:
- Jugar sin parar con objetos o dar golpecitos con los pies
- Dificultad para permanecer quieto durante las reuniones o los encuentros sociales
- Sentirse «a mil» por dentro, aunque por fuera parezca tranquilo
- Hablar en exceso o interrumpir a los demás con frecuencia
- Toma de decisiones impulsiva: Tus impulsos suelen prevalecer sobre una reflexión detenida, lo que te lleva a tomar decisiones precipitadas de las que luego te arrepientes. Interrumpes las conversaciones, realizas compras importantes sin planificarlas o dejas los trabajos de forma repentina. Es posible que expreses ira o frustración de forma inmediata sin filtrar tus respuestas, lo que genera dificultades en las relaciones personales y en el ámbito profesional.
- Mala gestión del tiempo y de la organización: cuando se padece TDAH, el tiempo parece fluir de forma impredecible. Se tiende constantemente a subestimar el tiempo que llevarán las tareas o a perder por completo la noción del tiempo. Los plazos se acercan de forma inesperada y cuesta establecer prioridades entre las distintas exigencias. El espacio de trabajo, la agenda y las pertenencias personales suelen reflejar este caos interno, lo que genera estrés y frustración adicionales en la rutina diaria.
- Dificultades en la regulación emocional: Controlar las emociones resulta especialmente difícil cuando se padece TDAH. Se experimentan:
- Reacciones intensas ante pequeñas frustraciones o contratiempos
- Dificultad para recuperarse de las decepciones
- Sentimientos abrumadores que parecen desproporcionados respecto a las situaciones
- Dificultad para mantener la estabilidad emocional a lo largo del día
- Problemas de memoria: Tu memoria de trabajo tiene dificultades para retener varios datos a la vez. Olvidas citas, pierdes objetos importantes y te cuesta seguir instrucciones que constan de varios pasos. Planificar te resulta casi imposible y, a menudo, tienes que recurrir a soluciones de última hora para completar tareas importantes.
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- Cómo la «ceguera temporal» en el TDAH se convierte en un gran problema
- ¿Cuáles son los síntomas del TDAH en adultos? Los tres principales
Diagnóstico del TDAH
El diagnóstico del TDAH implica un proceso de evaluación exhaustivo. No existe una prueba única que permita identificar de forma definitiva el TDAH. En su lugar, los profesionales de la salud mental utilizan diversas herramientas y métodos para obtener una visión completa de tus síntomas y experiencias.
El proceso de diagnóstico suele comenzar con entrevistas detalladas sobre tus síntomas actuales y tu historial desde la infancia. Tu médico te preguntará sobre comportamientos específicos, rendimiento académico e interacciones sociales desde tu primera infancia. Los síntomas del TDAH deben haber estado presentes antes de los 12 años, aunque en aquel momento no se tuvieran en cuenta de forma oficial.
Una evaluación profesional suele requerir varias citas a lo largo de varias semanas. Tu médico necesita tiempo para recabar información, observar patrones y descartar otras posibles causas de tus síntomas. Este enfoque ayuda a garantizar un diagnóstico preciso y unas recomendaciones terapéuticas adecuadas.
Entre los elementos clave para el diagnóstico del TDAH se incluyen:
- Historia clínica completa y exploración física
- Escalas de valoración estandarizadas cumplimentadas por ti y por tus familiares
- Pruebas psicológicas para descartar otras afecciones
- Revisión de los expedientes académicos y de las evaluaciones de rendimiento laboral
- Opiniones de varias personas que te conocen bien
Los adultos se enfrentan a retos específicos a la hora de buscar un diagnóstico. Muchos crecieron en una época en la que el conocimiento sobre el TDAH era escaso, especialmente en el caso de las chicas y de aquellas personas cuyos síntomas se manifestaban principalmente como falta de atención. Es posible que los adultos hayan desarrollado mecanismos de adaptación que enmascaraban sus dificultades, lo que dificulta su reconocimiento en etapas posteriores de la vida.
El diagnóstico erróneo sigue siendo un motivo de gran preocupación en este ámbito. Trastornos como la ansiedad, la depresión, el trauma o las dificultades de aprendizaje pueden presentar síntomas similares a los del TDAH. Los trastornos del sueño, los problemas de tiroides y los efectos secundarios de los medicamentos también pueden dar lugar a cuadros clínicos similares. Por eso es fundamental realizar una evaluación exhaustiva.
Es importante recordar que someterse a una evaluación no garantiza un diagnóstico de TDAH. A veces, el proceso revela otras afecciones o confirma que tus dificultades tienen un origen totalmente distinto.
Descubre más detalles sobre el diagnóstico del TDAH con estos artículos de Shortform:
- Diagnóstico erróneo del TDAH: por qué y cómo ocurre con tanta frecuencia
- ¿Cómo se diagnostica el TDAH? Los dos pasos imprescindibles
- ¿Cómo diagnostican los médicos el TDAH en los adultos?
Tratamiento del TDAH
El TDAH no tiene cura, pero se puede tratar muy bien. Existen múltiples formas de controlar el TDAH y mejorar tu calidad de vida. El tratamiento se divide en dos categorías principales: medicación e intervenciones conductuales. Ambas opciones ofrecen ventajas distintas y, a menudo, pueden complementarse de forma sinérgica. La clave está en encontrar la combinación adecuada que se adapte a tus síntomas específicos y a las necesidades de tu estilo de vida.
El tratamiento del TDAH con medicación
La medicación sigue siendo una de las herramientas más eficaces para controlar los síntomas del TDAH. Existen dos tipos principales de medicamentos: los estimulantes y los no estimulantes. Los medicamentos estimulantes, como el metilfenidato y las anfetaminas, actúan aumentando los niveles de dopamina y norepinefrina en el cerebro, lo que mejora la concentración y reduce la impulsividad.
Quizá te preocupen los efectos secundarios o la dependencia, pero las investigaciones demuestran que los medicamentos para el TDAH son, en general, seguros cuando se supervisan adecuadamente. Los medicamentos estimulantes pueden provocar efectos secundarios como falta de apetito, cambios de humor y dificultades para dormir. Además, es posible que no funcionen en algunas personas. Se pueden optar por medicamentos no estimulantes para evitar los efectos secundarios indeseados, pero estos también tienen los suyos propios. Colaborar estrechamente con tu médico ayuda a optimizar la dosificación y a minimizar los efectos no deseados. Muchas personas consideran que la medicación proporciona la base neurológica necesaria para aplicar con éxito otras estrategias de tratamiento. La química cerebral se equilibra, lo que facilita el desarrollo de habilidades organizativas y técnicas de regulación emocional.
Entre las principales opciones de medicación se incluyen:
- Formulaciones de liberación inmediata para un control más breve de los síntomas
- Versiones de liberación prolongada que garantizan una cobertura durante todo el día
- Alternativas sin estimulantes para quienes no toleran los estimulantes
- Enfoques combinados adaptados a tus necesidades específicas
Para obtener más información sobre los diferentes tipos de medicación para el TDAH, consulte a un profesional.
Tratamiento del TDAH sin medicación
Los tratamientos no farmacológicos también son eficaces para controlar los síntomas del TDAH. La terapia cognitivo-conductual puede ayudarte a desarrollar estrategias prácticas de afrontamiento, como la gestión del tiempo, la organización y la regulación emocional.
Entre los tratamientos eficaces sin medicación incluyen:
- Asesoramiento centrado en el desarrollo de las habilidades de función ejecutiva
- Cambios en el estilo de vida relacionados con el ejercicio, el sueño y la alimentación
- Prácticas de mindfulness para mejorar la atención y la conciencia de uno mismo
- Modificaciones del entorno para reducir las distracciones
El ejercicio regular resulta especialmente beneficioso, ya que aumenta de forma natural la producción de dopamina y norepinefrina. Puedes crear rutinas estructuradas que satisfagan la necesidad de previsibilidad y organización de tu cerebro. Los cambios en la alimentación, aunque no curan el TDAH, pueden ayudar a optimizar la función cerebral en general. El sueño también es fundamental, ya que el TDAH suele alterar los patrones naturales del sueño. Muchos adultos descubren que combinar varias estrategias no farmacológicas produce una mejora significativa de los síntomas, por lo que limitarse a mejorar un solo aspecto de la vida puede que no tenga un efecto muy notable.
Descubre más detalles sobre el tratamiento del TDAH con estos artículos de Shortform:
- Dr. Gabor Maté: La medicación para el TDAH no es adecuada para todo el mundo
- ¿Ayudan los medicamentos para el TDAH? Lo que dice la ciencia
- Ventajas e inconvenientes de los medicamentos estimulantes para el TDAH
- Ventajas e inconvenientes de los distintos tipos de medicamentos para el TDAH
- ¿Cómo se trata el TDAH? Diagnóstico, terapia y más
- Asesoramiento sobre el TDAH: ¿en qué puede ayudar?
- Tratamiento de la desregulación emocional en el TDAH (Phil Boissiere)
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El TDAH en niños frente a adultos
Aunque el TDAH tiene su origen en las mismas diferencias neurológicas independientemente de la edad, su manifestación y sus dificultades varían con el tiempo. En los niños, los síntomas suelen ser más evidentes a simple vista, como la dificultad para permanecer quietos, las interrupciones frecuentes y una distracción evidente. Los adultos, por su parte, pueden experimentar el TDAH de formas más sutiles, pero igualmente impactantes, a través de una desorganización crónica, tensiones en las relaciones y dificultades persistentes para gestionar el tiempo.
La transición de la etapa escolar a la edad adulta cambia la forma en que el TDAH afecta a la vida cotidiana. El entorno de un niño suele contar con estructuras integradas —horarios de clase, supervisión de los profesores y recordatorios de los padres— que pueden enmascarar ciertas dificultades. Los adultos deben crear sus propios sistemas y pueden descubrir que la falta de una responsabilidad externa ante terceros agrava los síntomas. La regulación emocional también puede variar: los niños pueden tener arrebatos rápidos e intensos, mientras que los adultos suelen enfrentarse a una frustración persistente, al agotamiento o a la autocrítica tras años de lidiar con sus síntomas.

Los enfoques terapéuticos suelen variar en función de la etapa de la vida en la que se encuentre la persona diagnosticada. Los niños pueden beneficiarse más de intervenciones centradas en el comportamiento en las que participen los padres y los profesores, mientras que los adultos suelen necesitar estrategias autodirigidas, adaptaciones en el lugar de trabajo y terapia orientada al desarrollo de hábitos a largo plazo. Reconocer estas diferencias garantiza que las estrategias de apoyo sean adecuadas a la edad y respondan a las necesidades específicas de cada etapa de la vida.
Descubre más detalles sobre el tratamiento del TDAH con estos artículos de Shortform:
- El tratamiento del TDAH en los niños: ¿estamos fallando?
- Cómo ayudar a los niños con TDAH: 3 consejos para los padres
- Cómo gestionar el TDAH en la edad adulta: 4 estrategias conductuales
Cómo lidiar con el TDAH en el día a día
No existe una única solución para el manejo del TDAH, sino más bien múltiples estrategias que se complementan entre sí. Desde sistemas de organización hasta técnicas de regulación emocional, cada enfoque se centra en diferentes aspectos de los síntomas del TDAH. El objetivo es crear un conjunto de herramientas personalizadas que te ayuden a desenvolverte con éxito en la vida cotidiana, trabajando con los patrones naturales de tu cerebro en lugar de contra ellos.
1. Sistemas de organización eficaces
Para hacer frente a la desorganización asociada al TDAH se necesitan sistemas visuales y sencillos que se adapten a las necesidades de tu cerebro. Te resultarán útiles:
- Codificación por colores de documentos y calendarios importantes
- Utiliza recipientes transparentes para poder ver el contenido de un vistazo
- Establecer lugares específicos para los objetos que se pierden con frecuencia
- Dividir las tareas de organización grandes en pasos más pequeños y manejables
Elige métodos de organización que te resulten naturales, en lugar de imponer sistemas complejos que generen estrés adicional.
2. Cambios en el estilo de vida
Tus hábitos diarios influyen de manera significativa en la gravedad de los síntomas del TDAH. Como se ha mencionado anteriormente, el ejercicio, dormir bien y llevar una alimentación saludable pueden marcar una gran diferencia. El ejercicio regular aumenta los niveles de dopamina de forma natural, lo que mejora la concentración y el estado de ánimo. Da prioridad a unos horarios de sueño regulares, ya que los cerebros de las personas con TDAH son especialmente sensibles a las alteraciones del sueño. La nutrición desempeña un papel fundamental: reducir el consumo de alimentos procesados y mantener unos niveles estables de azúcar en sangre ayuda a optimizar la función cerebral.
3. Cambia tu forma de pensar
Replantea tu relación con el TDAH identificando tus puntos fuertes y talentos únicos. En lugar de considerar el TDAH como algo negativo, piénsalo como algo positivo. Por ejemplo, repítete a ti mismo que posees una creatividad innata, un pensamiento innovador o la capacidad de concentrarte intensamente en proyectos interesantes. Céntrate en trayectorias profesionales y actividades que aprovechen estas ventajas. Desarrollar la autocompasión reduce la vergüenza que suele asociarse a las dificultades del TDAH. Recuerda que tu cerebro simplemente funciona de forma diferente, no de forma defectuosa.
4. Cambia tus rutinas
Una gestión diaria eficaz empieza por aceptar tus limitaciones y crear estructuras de apoyo. Necesitarás:
- Recordatorios externos para tareas y citas importantes
- Rutinas simplificadas que reducen la fatiga decisoria
- En los horarios se incluye un margen de tiempo para cubrir retrasos imprevistos
- Sesiones periódicas de revisión para ajustar los sistemas que no funcionan
La flexibilidad dentro de una estructura ayuda a adaptarse a la naturaleza impredecible del TDAH, al tiempo que se mantiene la coherencia.
5. Gestionar el estrés
El estrés agrava los síntomas del TDAH, por lo que gestionarlo resulta fundamental para el funcionamiento general. Practica técnicas de mindfulness para ser más consciente de tu estado emocional. Crea un conjunto de estrategias rápidas para aliviar el estrés, como la respiración profunda o dar paseos breves. Aprende a reconocer las señales de alerta tempranas de agobio y aplica medidas antes de llegar a situaciones críticas.
6. Técnicas de visualización
Las estrategias visuales ayudan a tu cerebro con TDAH a procesar y retener mejor la información. Crea mapas mentales para proyectos o decisiones complejas. Utiliza horarios y calendarios visuales que muestren el desarrollo de tu jornada. Practica el ensayo mental antes de situaciones complicadas, como presentaciones o conversaciones difíciles. Las técnicas de visualización tienden un puente entre la planificación abstracta y la acción concreta, haciendo que los objetivos parezcan más alcanzables y realistas.
7. Encuentra la motivación cuando tu mente se resista
A los cerebros con TDAH les cuesta realizar tareas que no despiertan un interés inmediato ni ofrecen una recompensa inmediata. Puedes «hackear» tu sistema de motivación vinculando las tareas aburridas a tus valores personales o a tus objetivos a largo plazo. Divide los proyectos abrumadores en microtareas que te proporcionen una satisfacción frecuente al completarlas. Trabaja junto a otras personas, aunque sea de forma virtual, para mantener la responsabilidad. Prueba diferentes entornos y momentos del día para identificar tus franjas horarias de máxima productividad.
8. Controlar los comportamientos impulsivos
El control de los impulsos mejora con estrategias específicas y la práctica. Crea rituales de pausa antes de tomar decisiones, por ejemplo, contando hasta 10 o respirando profundamente tres veces. Elimina las tentaciones de tu entorno siempre que sea posible, como desinstalar aplicaciones que te hagan perder el tiempo. Elabora guiones para situaciones habituales en las que tiendes a reaccionar de forma impulsiva.
9. Apoyar a los niños con TDAH en casa y en el colegio
Esta técnica está dirigida sobre todo a los padres de niños con TDAH que necesitan apoyo para reforzar su confianza y desarrollar sus habilidades. Si tu hijo se mete en problemas, aplica consecuencias que le enseñen una lección, en lugar de castigos. Colabora estrechamente con los profesores para garantizar que las estrategias del hogar y del colegio vayan en la misma línea. Explica a tu hijo en qué consiste su TDAH de una forma adecuada a su edad, para que comprenda las diferencias de su cerebro. Haz hincapié en el esfuerzo más que en los resultados, para transmitirle que cada pequeño paso hacia el progreso cuenta. Por último, ayúdale a descubrir actividades en las que destaque de forma natural y se sienta realizado.
Descubre más detalles sobre cómo gestionar el TDAH con estos artículos de Shortform:
- El TDAH y la vida social: 3 consejos para fomentar las relaciones sociales
- Cómo vivir con TDAH: 4 estrategias para controlar los síntomas
- Cómo lidiar con el TDAH: conócete mejor a ti mismo
- 2 técnicas de visualización para el TDAH que ayudan a reforzar la memoria
- Las 5 mejores estrategias para gestionar el TDAH (Phil Boissiere)
Libros sobre el TDAH
Puedes continuar tu proceso de aprendizaje sobre el TDAH con los libros que se enumeran a continuación, que incluyen consejos sobre cómo crear sistemas de organización, gestionar las relaciones, desarrollar mecanismos de afrontamiento y técnicas de crianza. Estos recursos abordan tanto los enfoques farmacológicos como los no farmacológicos, ayudándote a trabajar con los patrones únicos de tu cerebro. Tanto si te acaban de diagnosticar como si buscas formas de gestionar el TDAH para ti mismo o para otras personas, nuestras guías sobre estos libros te enseñarán los aspectos prácticos de vivir con TDAH en todas las etapas de la vida.
- Cómo llevar una vida plena con TDAH en adultos por Phil Boissiere
- TDAH 2.0 por John Ratey y Edward Hallowell
- El orden surge del caos por Jaclyn Paul
Conclusión
Gracias por consultar nuestra guía sobre el TDAH. Esperamos que hayas encontrado lo que buscabas en este artículo y en los artículos relacionados. Seguiremos ampliando esta página a medida que crezca el contenido de la biblioteca de Shortform, ¡así que no dejes de visitarla para estar al tanto de las novedades!
Preguntas frecuentes
¿Qué es el TDAH?
El TDAH es un trastorno del desarrollo neurológico que afecta a la atención, al control de los impulsos y a los niveles de actividad. Se da tanto en niños como en adultos.
¿Qué causa el TDAH?
El TDAH tiene un origen principalmente genético (entre el 70 % y el 80 % de los casos) y está relacionado con diferencias en la estructura cerebral y en los neurotransmisores. No está causado por una mala crianza, el azúcar ni la falta de disciplina.
¿Cómo se diagnostica el TDAH?
No existe una prueba concreta. Los profesionales recurren a entrevistas, cuestionarios de comportamiento y el historial médico para confirmar los síntomas, al tiempo que descartan otras enfermedades.
¿Cómo se trata el TDAH?
El tratamiento suele combinar la medicación (estimulantes o no estimulantes) con la terapia, los cambios en el estilo de vida y las estrategias de organización.
¿Se puede controlar el TDAH sin medicación?
Sí. La terapia, el ejercicio, el sueño, la alimentación y las rutinas estructuradas pueden ser de ayuda, aunque muchas personas obtienen mejores resultados con una combinación de distintos enfoques.
¿Se manifiesta el TDAH de forma diferente en adultos y en niños?
Sí. Los niños suelen mostrar hiperactividad y falta de concentración, mientras que los adultos tienen más dificultades con la organización, la gestión del tiempo y las relaciones interpersonales.