
Este artículo es un extracto del resumen de Shortform de "Prohibido nacer" por Trevor Noah. Shortform tiene los mejores resúmenes del mundo de libros que deberías leer.
¿Te gusta este artículo? Regístrate aquí para obtener una prueba gratuita .
¿Cómo fue la etapa escolar de Trevor Noah? ¿Fue a un colegio privado? ¿A uno público? ¿Era popular? ¿Era un empollón?
Trevor Noah estudió en varios colegios y vivió diversas experiencias educativas, no todas ellas académicas. Descubre cómo el hecho de llevarse bien con grupos de personas muy diferentes, ser expulsado de su colegio católico y montar su propio negocio como «el chico de la tienda del colegio» contribuyó a su éxito actual como cómico.
La educación de Trevor Noah: la escuela primaria
Cuando terminó el apartheid, las escuelas exclusivamente para blancos abrieron sus puertas a otras razas. Gracias al trabajo de su madre, Noah pudo asistir a un colegio católico privado de élite junto a niños negros, blancos, indios y mestizos. No había ninguna sensación de segregación. Llevaban uniforme, tenían las mismas clases y los mismos profesores, y cada grupo social estaba compuesto por personas de diferentes razas. La educación de Trevor Noah comenzó con un grado de igualdad poco habitual.
Pero esa vida era poco realista. En ese entorno, estaba protegido de las realidades raciales del mundo real. A Noah no se le trataba de forma diferente, así que no sabía sentirse diferente. Su madre nunca le impuso una raza u otra, por lo que Noah nunca tuvo que elegir a qué raza pertenecía. Nunca se puso límites sobre quién podía ser o qué debía hacer en función de su raza. Pero en el mundo real, era necesario elegir bando, y estaba a punto de descubrir de qué lado se pondría.
Trevor Noah: El bromista alegre
A Noah le gustaba portarse mal y gastar bromas a los demás. A veces, incluso gastaba bromas a todo el colegio. Una vez, quitó todas las lupas de los proyectores del aula. En otra ocasión, roció todo el contenido de un extintor sobre el piano del colegio para que explotara de espuma cuando lo tocaran en una asamblea.
Pequeñas acciones y grandes consecuencias
La etapa escolar de Trevor Noah no fue precisamente un camino de rosas. Noah fue expulsado de un colegio católico por llevar un cuchillo para protegerse de los acosadores. Sin embargo, no era la primera vez que Noah se metía en líos. En el colegio católico le sancionaban con frecuencia. Le lavaban la boca con jabón cuando decía palabrotas y, si era necesario, el director le daba unos azotes.
Durante uno de esos azotes, se echó a reír porque le parecieron muy flojos en comparación con los de su madre. Este suceso llevó al colegio a exigirle que se sometiera a una evaluación psicológica, la primera de un total de tres. En cada ocasión, el psicólogo siempre llegaba a la misma conclusión: no le pasaba nada. La opinión general era que simplemente era creativo e inteligente.
A Noah no le importaba que lo expulsaran. Su madre le había enseñado a cuestionar la autoridad, y él lo hacía con entusiasmo. Consideraba que el colegio católico era un microcosmos del apartheid: normas aplicadas con rigor y una autoridad basada en conjeturas.
Noah cambia de colegio
La educación de Trevor Noah tendría que continuar en otro sitio. Después de sexto curso, Noah cambió de colegio y pasó a estudiar en uno público. Le hicieron una prueba de aptitud y sacó una nota lo suficientemente alta como para que lo colocaran en la clase avanzada. El primer día, Noah se dio cuenta de que todos menos cuatro de los treinta alumnos de su clase, incluido él, eran blancos. Este hecho, en sí mismo, no era especialmente significativo. Pero cuando llegó la hora del recreo, comprendió cómo funcionaba la cuestión racial en su nuevo colegio.
Una vez fuera, se dio cuenta de que, en realidad, había muchos niños negros en la escuela. También observó que las divisiones sociales seguían las líneas raciales. Los niños blancos jugaban juntos. Los niños negros jugaban juntos. Y allí estaba Noah, en medio, sin pertenecer a ningún grupo. Fue la primera vez que se dio cuenta de que las personas podían compartir el mismo espacio sin estar juntas.
Un chico indio de su clase se compadeció de Noah y se hizo amigo de él. Cuando este chico descubrió que Noah hablaba varios idiomas, lo llevó a distintos grupos de personas negras y le pidió que hablara, como si fuera un truco de salón.
Los niños negros no podían creer que Noah hablara sus idiomas. No estaban acostumbrados a que personas blancas o de color conocieran lenguas africanas, ya que estas se consideraban inferiores al inglés o al afrikáans. Los estudiantes negros querían saber cómo era que él conocía sus idiomas, y Noah les dijo que era porque era negro: siempre se había criado rodeado de gente negra. Los niños negros no estaban de acuerdo, pero su dominio de sus idiomas les hizo creer que era de fiar.
Noah se dio cuenta de dónde estaba su lugar: con los alumnos negros. Le pidió al orientador escolar que lo cambiara de la clase avanzada a la clase normal. La escuela intentó disuadirlo, asegurándole que los chicos negros iban a frenar su progreso. A él no le importaba. Quería estar con gente que entendiera, aunque eso significara quedarse atrás.
A partir de ese día, Noah se identificó como negro porque se dio cuenta de que, culturalmente, era negro. El mundo lo veía como una persona de color o mestiza, pero con los chicos negros podía ser simplemente él mismo, la única persona que sabía ser.
La formación académica de Trevor Noah: el instituto
Noah comenzó el octavo curso en el instituto Sandringham, un centro con alumnos de diferentes razas que funcionaba como una escuela concertada estadounidense. El instituto era grande y en él estaban representadas todas las razas de Sudáfrica, lo que lo convertía en una especie de modelo de cómo podría o debería ser el país en su conjunto. Una vez más, la educación de Trevor Noah fue única en Sudáfrica.
A pesar de la diversidad del alumnado, Noah volvió a encontrarse al margen de los distintos grupos. Los grupitos, en la mayoría de los casos, estaban formados principalmente por personas de una misma raza. Sin embargo, esta división tenía más que ver con la estructura de clases, la geografía y los intereses en cuanto a actividades que con la raza. Los chicos de los barrios residenciales se juntaban con otros chicos de los barrios residenciales, y lo mismo ocurría con los chicos de los barrios marginales. Los deportistas se juntaban con deportistas, los aficionados a la informática hacían lo mismo, y así sucesivamente. Ciertas clases sociales o razas de estudiantes eran más propensas a practicar determinados deportes o a tener interés en ciertos clubes.
Noah no encajaba en ninguno de esos grupos. Solía pasar el rato sobre todo con los alumnos negros de familias pobres, pero nunca llegaba a verlos fuera del colegio. No iba con ellos en autobús a los barrios marginales y no podía quedar con ellos los fines de semana porque Patricia nunca tenía suficiente dinero para la gasolina. Cuando no había clases, Noah se quedaba solo.
La familia de Noah no vivía cerca del colegio, por lo que tenía que recorrer un largo camino a pie, lo que significaba que siempre llegaba tarde y, por lo tanto, le castigaban. En la asamblea diaria, su nombre siempre aparecía en la lista de castigados que se anunciaba ante todo el alumnado. Era tan famoso por ser «el chico de los castigos» que, cuando un día no se anunció su nombre, todos vitorearon.
Trevor Noah encuentra su lugar
Después de la asamblea tocaba el almuerzo, y casi todos compraban aperitivos y comida en la tienda, un puesto de mercado. Noah corría muy rápido y siempre era el primero en llegar a la tienda. Ser el primero de la fila era muy importante. Cuanto antes consiguieras la comida, antes podrías comer, y el resto del descanso para almorzar sería tiempo libre. Además, existía la posibilidad de que la tienda se quedara sin comida.
Al ver que Noah siempre estaba el primero de la fila, los niños empezaron a pedirle que les comprara comida, llegando incluso a ofrecerle parte del cambio a cambio. Noah se dio cuenta de la oportunidad económica que tenía ante sí y se convirtió en el «chico de la tienda».
Empezó a aceptar encargos en la reunión. Tenía tanto trabajo que tuvo que rechazar a algunos clientes. Al final, decidió aceptar solo cinco encargos al día, ofreciendo sus servicios a quienes pagaran más. En poco tiempo, Noah ganaba suficiente dinero como para comprarse el almuerzo con sus ganancias y quedarse con el dinero que le daba su madre como fondo de caja chica.
A Noah le resultaba fácil moverse entre los distintos grupos en su papel de encargado de la tienda. Su presencia no resultaba intimidatoria ni intrusiva. Se integraba perfectamente, se quedaba el tiempo justo para participar en lo que cada grupo estuviera discutiendo o jugando, quizá contaba algún chiste, y luego seguía su camino.
Los demás niños aceptaban esas intromisiones porque Noah les ofrecía un servicio que ellos deseaban. Seguía siendo un forastero, pero al menos ya no era un marginado. La experiencia educativa de Trevor Noah estuvo llena de lecciones, muchas de ellas no académicas, pero todas ellas fundamentales para su posterior éxito como cómico.
———Fin de la vista previa———
¿Te gusta lo que acabas de leer? Lee el resto del resumen deProhibido nacer" en Shortform . Aprenda los conceptos fundamentales del libro en 20 minutos o menos .
Esto es lo que encontrará en nuestro resumen completo de Prohibido nacer :
- Por qué el nacimiento de Trevor Noah fue un delito ilegal
- Cómo la madre soltera de Trevor fue el faro de fortaleza en su vida
- Cómo Trevor acabó abriéndose camino y alcanzó el éxito
