Aunque quizá no seas consciente de ello, tienes creencias muy arraigadas que influyen en lo que deseas y en si lo consigues. En *Mindset*, Carol S. Dweck sostiene que tus actitudes respecto a tus capacidades e inteligencia determinan el rumbo de tu vida, ya desde la etapa preescolar.
Dweck es profesora de psicología en la Universidad de Stanford y ha recibido numerosos premios por su labor en el campo de la psicología social y del desarrollo. Es doctora en Psicología por la Universidad de Yale.
(Nota breve: La mentalidad es una derivación del eterno debate entre la naturaleza y la crianza [es decir, ¿qué parte de nuestra capacidad y personalidad viene determinada genéticamente y qué parte es resultado de cómo nos han educado?]). Estudios recientes sugieren que la crianza es más importante que la naturaleza: que crecer en un entorno seguro, protegido e inspirador supera en importancia a las capacidades y comportamientos innatos. Dweck está de acuerdo con esta valoración: el quid de su argumento en Mindset es que podemos seguir mejorando a lo largo de nuestras vidas fomentando nuestro crecimiento, y que hacerlo supera con creces cualquier talento natural que poseamos o no poseamos.)
Dweck comienza diciendo que tu mentalidad determina toda tu personalidad y que te ayuda o te impide alcanzar tu potencial. Determina cómo interpretas el éxito, el fracaso y el esfuerzo, así como tu forma de abordar los estudios, el deporte, el trabajo y las relaciones.
Dweck afirma que de tus padres, profesores y los medios de comunicación que consumes aprendes uno de estos dos tipos de mentalidad: una mentalidad fija o una mentalidad de crecimiento.
1. Mentalidad fija: Las cualidades personales, como la inteligencia y la personalidad, son innatas e inmutables. A muchos de nosotros se nos inculca esta mentalidad desde pequeños y, durante nuestra infancia, hemos oído alguna variante de lo siguiente:
Si tienes una mentalidad fija, sientes que debes demostrar tu valía constantemente: si las personas nacen con una cantidad determinada de inteligencia o capacidad, entonces quieres demostrar que tú tienes mucha, aunque en el fondo te preocupa que te haya tocado menos de la cuenta.
Las historias de superhéroes refuerzan una mentalidad de mentalidad fija
Los superhéroes populares suelen reforzar la idea de que hay que tener un don especial para hacer grandes cosas. Por ejemplo, la mayoría de los superhéroes de Marvel solo pueden luchar contra el mal porque poseen habilidades innatas que superan con creces las capacidades de cualquier persona corriente. Por ejemplo:
Thor es un príncipe guerrero extraterrestre con poderes divinos.
Hulk tiene una fuerza y una resistencia increíbles (sin doble sentido).
Capitana Marvel puede volar y lanzar rayos de energía con las manos.
Iron Man es un supergenio; ni siquiera equipos enteros de científicos e ingenieros logran replicar sus inventos.
2. Mentalidad de crecimiento: Las personas pueden cambiar y mejorar. Cuando tienes una mentalidad de crecimiento, crees que las habilidades con las que has nacido son solo un punto de partida: puedes hacer que tu mente sea más ágil y superarte a ti mismo con esfuerzo, perseverancia y las estrategias de aprendizaje adecuadas. Te apasiona aprender y ves los errores como oportunidades para crecer, y buscas retos que te impulsen a dar lo mejor de ti mismo.
Aprende a aprender
La carrera del coach especializado en el cerebro y la memoria Jim Kwik se basa en la premisa orientada al crecimiento de que se puede aprender cualquier cosa y mejorar las habilidades en cualquier ámbito. En su libro de autoayuda Limitless, describe tres aspectos del aprendizaje:
Mentalidad: Antes de poder aprender, debes creer que es posible hacerlo (una mentalidad de crecimiento).
Motivación: Una vez que sabes que puedes aprender algo, tienes que querer aprenderlo . Tu motivación para aprender puede provenir de un interés natural por la materia o de un estímulo externo, como tus aspiraciones profesionales o tus objetivos personales.
Técnicas: Cuando estés listo para aprender, necesitarás métodos eficaces para asimilar la información rápidamente y retenerla de forma duradera.
Kwik cree que dominar estos tres aspectos te permite aprender sobre cualquier tema más rápido y fácilmente de lo que creías posible. De hecho, él atribuye su propio éxito a este sistema de aprendizaje.
Dweck afirma que, en el mundo de la mentalidad fija, el éxito consiste en demostrarse a uno mismo y a los demás que se es inteligente y se tiene talento. Cualquier tipo de contratiempo se considera un fracaso: una mala nota, perder una competición o no conseguir el trabajo o el ascenso que se deseaba. Además, si se tiene una mentalidad fija, se interpreta este tipo de fracaso como una señal de que no se es lo suficientemente inteligente o talentoso; por lo tanto, los contratiempos resultan intolerables y es probable que se deje de intentarlo.
Por el contrario, el éxito en el mundo de la mentalidad de crecimiento consiste en esforzarse, aprender y mejorar. El fracaso significa no aprovechar una oportunidad para aprender, no luchar por lo que es importante para uno o no alcanzar el propio potencial.
Reconsidera tu definición de éxito
La definición de éxito varía de una persona a otra, y la forma en que uno lo define depende, en última instancia, de su ideología.
Muchas personas (por no hablar del Diccionario Merriam-Webster) tienen definiciones rígidas del éxito: una persona tiene éxito si alcanza la riqueza, la fama o el respeto (todo lo cual proviene de los demás), o si logra un resultado deseado predeterminado. Según Dweck, estas definiciones comunes provienen de mentalidades fijas: el éxito significa un buen resultado, y la cantidad de esfuerzo que se invirtió en ese resultado es irrelevante. Según este criterio,...
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Aunque quizá no seas consciente de ello, tienes creencias muy poderosas que influyen en lo que deseas y en si lo consigues. En *Mindset*, la psicóloga e investigadora Carol S. Dweck sostiene que una creencia en particular puede determinar el rumbo de gran parte de tu vida, desde los primeros años de la etapa preescolar.
De tus padres, profesores y entrenadores aprendes una de estas dos mentalidades: que las cualidades personales, como la inteligencia y la capacidad, son innatas e inmutables (una mentalidad «fija») o que tanto tú como los demás podéis cambiar y crecer (una mentalidad de «crecimiento»). Independientemente de cuál de estas visiones domine tu forma de pensar, esta moldea tu personalidad y te ayuda o te impide alcanzar tu potencial.
Comprender cómo influye tu mentalidad puede cambiar tu carrera profesional, tus relaciones, la forma en que crías a tus hijos y tu satisfacción general con la vida.
A lo largo de gran parte de la historia, los expertos han debatido sobre el papel que desempeñan la naturaleza y la crianza a la hora de determinar las características personales de las personas, preguntándose qué factor tiene mayor influencia: la genética o los factores ambientales, como el origen, la experiencia y la educación.
Hoy en día, la mayoría de los investigadores coinciden en que la herencia y el entorno influyen conjuntamente. Las personas...
Tienes una mentalidad fija si crees que tu inteligencia es innata y no se puede cambiar (simplemente no se me dan bien las matemáticas); que eres un tipo de persona determinado. Tienes una mentalidad de crecimiento si crees que puedes aprender y cambiar aspectos fundamentales de ti mismo.
Piensa en una situación que pusiera a prueba tus habilidades, por ejemplo, cuando te pidieron que dieras un discurso o tuvieras que hacer un examen. ¿Con qué actitud la afrontaste? ¿Cuál fue tu primera reacción: preocuparte por cómo te juzgarían o sentir ilusión por lo que podrías aprender?
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Estas dos mentalidades son mundos distintos en los que las mismas cosas tienen significados diferentes para los habitantes de cada uno de ellos. Lo más importante es cómo las personas con cada mentalidad —fija o de crecimiento— definen e interpretan el éxito y el fracaso.
En general, en el mundo de la mentalidad fija, el éxito consiste en demostrarse a uno mismo y a los demás que se es inteligente y se tiene talento. Se trata de una cuestión de reconocimiento. Si fracasas, significa que no eres inteligente ni tienes talento; por lo tanto, el fracaso es intolerable. El fracaso es cualquier tipo de contratiempo: una mala nota, perder una competición, no conseguir el trabajo o el ascenso que deseas, ser rechazado. El esfuerzo se considera algo negativo: si lo necesitas, eso significa que no eres inteligente.
En el mundo de la mentalidad de crecimiento, donde uno puede cambiar, el éxito consiste en superarse, aprender y mejorar. El fracaso es no aprovechar una oportunidad para aprender, no luchar por lo que es importante para uno y no alcanzar el propio potencial. El esfuerzo es algo positivo: te ayuda a ser más inteligente y a mejorar tus habilidades.
Recuerda que las mentalidades son creencias: aunque son muy poderosas, puedes cambiarlas.
Al empezar en la vida, el éxito consiste en aprender. Nacemos con el impulso de aprender. Los bebés aprenden...
Las personas con una mentalidad fija (la creencia de que las capacidades son inmutables) pueden mostrarse reacias a afrontar retos por miedo al fracaso. Por el contrario, quienes tienen una mentalidad de crecimiento ven los fracasos como oportunidades para aprender.
Piensa en alguna ocasión en la que te haya salido mal algo. ¿Cómo te sentiste? ¿Cómo interpretaste ese fracaso?
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Jerry McPheeMucha gente tiene ideas erróneas sobre la capacidad y los logros. Por ejemplo, se imaginan a Thomas Edison trabajando durante largas horas solo en un pequeño laboratorio, hasta que de repente inventa la bombilla en un momento de inspiración.
Pero eso no fue lo que ocurrió. Contaba con docenas de ayudantes que trabajaban para él en un gran laboratorio financiado por empresas. La bombilla que tuvo éxito fue el resultado final de una serie de inventos en los que contribuyeron químicos, físicos, ingenieros y muchas otras personas. Edison tenía una auténtica mentalidad de crecimiento y un gran afán por aprender y afrontar nuevos retos.
Aunque el talento ayuda, los logros se consiguen gracias al aprendizaje y al esfuerzo. Del mismo modo, el libro de Darwin, *El origen de las especies*, fue fruto de numerosos borradores y conversaciones con innumerables colegas a lo largo de muchos años. Mozart trabajó más de diez años antes de crear obras destacadas.
En este capítulo se explica qué es lo que realmente se necesita para alcanzar el éxito y por qué algunas personas logran más que otras.
El éxito académico empieza por la actitud. Los investigadores evaluaron la actitud de los alumnos en su paso a la secundaria —una etapa especialmente difícil para los adolescentes— y luego hicieron un seguimiento de ellos durante dos años.
Los alumnos...
Cuando los niños logran algo, los adultos suelen elogiarlos por sus habilidades con el fin de reforzar su confianza. Sin embargo, las investigaciones demuestran que este tipo de elogios hace que los niños se muestren reacios a afrontar retos, ya que refuerza la idea de que las habilidades son inamovibles. Los niños temen que, si intentan algo y fracasan, se pongan en duda sus capacidades.
¿Por qué te elogiaban cuando eras niño? ¿Por qué te criticaban?
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El concepto de «tener un talento innato» proviene del mundo del deporte. Se trata de la creencia de que alguien que destaca en el deporte sin esfuerzo —que demuestra tener talento— tiene todo lo necesario para triunfar. A la hora de buscar nuevos fichajes, muchos ojeadores y entrenadores se centran únicamente en el talento: buscan a personas con talento innato.
Los golfistas solían creer que no debían entrenar —el entrenamiento físico podía perjudicar su swing natural— hasta que Tiger Woods empezó a ganar gracias a rigurosos entrenamientos y rutinas de práctica. En algunas culturas, se ridiculizaba a los deportistas que se entrenaban: se suponía que había que aceptar lo que la naturaleza te había dado. Pero en el deporte, al igual que en los estudios y en los negocios, no se puede triunfar indefinidamente solo con talento. Se necesita la mentalidad adecuada: una mentalidad de crecimiento.
En el libro «Moneyball», el autor Michael Lewis cuenta la historia del jugador de béisbol Billy Beane, quien poseía un gran talento natural pero carecía de la mentalidad necesaria para convertirse en campeón. Su mentalidad fija, basada en la creencia en el talento natural, le impedía avanzar. Cuando las cosas iban mal, se derrumbaba porque no podía soportar el fracaso. No era capaz de afrontar sus problemas porque consideraba que no debía ser necesario esforzarse y que, de hecho, eso supondría admitir una debilidad.
Mientras observaba a un jugador con menos talento, Lenny...
La mentalidad del líder de una empresa es un factor determinante para que esta fracase o tenga éxito.
Uno de los fracasos empresariales más espectaculares de los últimos años fue la quiebra del gigante energético Enron en 2006. En el fondo del fracaso de Enron se encontraba una mentalidad fija, una obsesión por el talento que impidió a los directivos de la empresa ver los graves problemas existentes, y que impidió a los inversores y a los observadores externos darse cuenta de que el negocio era un castillo de naipes destinado a derrumbarse.
Los gurús empresariales de la época insistían en que el éxito corporativo requería contratar con una «mentalidad orientada al talento». Se promocionaba como la clave para superar a la competencia. La cultura de Enron se construyó sobre esta idea. La empresa contrataba a grandes talentos y les pagaba generosamente. Pero, dado que la empresa ensalzaba el talento, los empleados sentían que tenían que aparentar siempre ser muy talentosos para poder sobrevivir. Básicamente, todos se vieron obligados a adoptar una mentalidad fija, empeñados en demostrar su superioridad.
Dado que las personas con una mentalidad fija no son capaces de admitir sus defectos, la empresa no pudo reconocer ni corregir sus errores, lo que supuso su ruina. Incluso tras el fracaso, el director ejecutivo Jeff Skilling nunca admitió que hubiera ningún problema, sino que culpó a los demás por no haber conseguido...
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Los directores generales y las organizaciones con mentalidad fija son propensos al pensamiento de grupo, en el que todos piensan igual: nadie discrepa, plantea cuestiones ni critica. Esto puede dar lugar a decisiones desastrosas.
¿Recuerdas algún caso de pensamiento de grupo en tu empresa u organización? ¿Cuál fue el resultado?
El hecho de que tengas una mentalidad fija o de crecimiento influye en el desarrollo de tus relaciones personales. La mentalidad ayuda a explicar:
El camino hacia unas relaciones satisfactorias está plagado de decepciones, errores y, lo más devastador de todo, el rechazo. Cuando sufren reveses, algunas personas son capaces de recuperarse y avanzar hacia relaciones mejores, mientras que otras se quedan estancadas o marcadas por el trauma. La diferencia está en la mentalidad.
Los investigadores reclutaron a 100 personas para que describieran su experiencia ante el rechazo. El estudio comparó cómo lo afrontaban las personas con una mentalidad fija frente a las que tenían una mentalidad de crecimiento:
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Las personas con una mentalidad fija creen que, si dos personas son compatibles, su relación siempre debería ir sobre ruedas. La mentalidad de crecimiento, en cambio, considera que no se trata de magia: ambos trabajarán juntos para aprender habilidades relacionales y de resolución de problemas.
Cuando empezaste a pensar en las relaciones, ¿qué idea tenías de cómo debían ser? ¿Cómo ha cambiado tu opinión al ir creciendo?
Sufrir el rechazo es doloroso para un adulto, pero imagina cómo se siente un niño. Los niños sufren rechazo a diario en el colegio. Desde la escuela primaria, algunos niños son acosados, agredidos o ridiculizados. El acoso escolar continuado convierte la vida de algunos niños en una pesadilla y puede derivar en años de depresión y rabia.
Es posible que los centros educativos se muestren reacios a actuar porque no perciben el acoso o porque lo cometen alumnos populares. A veces, las autoridades consideran que el problema son las víctimas, y no los acosadores. No obstante, como sociedad, hoy en día prestamos más atención al acoso escolar debido a los tiroteos en los centros educativos. Los chicos que dispararon a sus compañeros en el instituto Columbine en 1999 habían sufrido acoso durante años. Se sospecha que el acoso también ha influido en otros tiroteos masivos.
El acoso escolar consiste en que los niños con poder juzgan a los niños vulnerables como seres humanos de menor valía o menos valiosos. Una vez que identifican a sus víctimas, los acosadores las atormentan constantemente. Juzgar y humillar a los demás les produce una sensación de euforia, además de aportarles estatus social y poder: los demás pueden admirarlos o, al menos, temerlos.
**Los acosadores tienen una mentalidad fija. Demuestran su...
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Los padres quieren ayudar a sus hijos a tener éxito en los estudios y en la vida, pero sus comentarios, sus acciones y sus intentos de ayudar suelen transmitir un mensaje equivocado.
Las palabras y los actos de los adultos transmiten a los niños pequeños, a los estudiantes y a los deportistas cómo deben verse a sí mismos. Pueden transmitir un mensaje de mentalidad fija, según el cual los rasgos de los niños son inalterables y serán juzgados por ellos. O bien pueden transmitir un mensaje de mentalidad de crecimiento, según el cual los niños (y todas las personas) están en constante desarrollo y los adultos se comprometen a ayudarles en este proceso.
Los niños son muy sensibles a estos mensajes. Les preocupa cómo se les evalúa o juzga y qué pasará si no están a la altura.
Los niños con una mentalidad fija se sienten juzgados por sus padres; tienen la sensación de que siempre se están evaluando sus capacidades.
Para comprender cómo piensan los niños, los investigadores les hicieron varias preguntas. A continuación se muestran las respuestas tanto de los niños con mentalidad fija como de los que tienen una mentalidad de crecimiento.
Pregunta n.º 1: Imagina que tus padres se alegran cuando sacas una buena nota. ¿Por qué se alegrarían?
Cuando los padres o los profesores critican a los niños, su intención es ayudarles, pero a menudo no lo consiguen porque sus comentarios son sentenciosos, en lugar de constructivos. Para que sea constructiva, la crítica debe ayudar al niño a corregir algo o a hacerlo mejor.
Piensa en alguna ocasión reciente en la que tu hijo cometiera un error. ¿Cómo reaccionaste? ¿Qué le dijiste? (Si no tienes hijos, piensa en alguien a quien le des tu opinión, como un compañero de trabajo o un amigo.)
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Tu mente está constantemente observando e interpretando lo que ocurre a tu alrededor. Tu forma de pensar determina cómo interpretas las cosas.
Una mentalidad fija da lugar a un monólogo mental centrado en juzgar: te sientes juzgado y juzgas a los demás. Por ejemplo, podrías pensar: «Esto significa que soy un fracasado», «Menudo grupo de perdedores», «Nunca se me dará bien manejar el dinero».
Las personas con mentalidad de crecimiento no se juzgan a sí mismas ni a los demás constantemente de esta manera. Al igual que las personas con mentalidad fija, llevan un registro mental continuo de los acontecimientos y los sentimientos, pero sus interpretaciones de lo que ocurre se centran en el aprendizaje y la acción. Piensan: «Esta situación es dolorosa, pero ¿qué puedo aprender para evitar que se repita?» y «¿Cómo puedo mejorar?».
Este capítulo trata sobre cómo pasar de un monólogo crítico a uno orientado al crecimiento: una mentalidad basada en la fe en el cambio y el desarrollo. A menudo, el mero hecho de conocer estas dos mentalidades y cómo te afectan puede impulsar el cambio. Sin embargo, cambiar por completo es difícil. La mentalidad fija sigue presente, compitiendo con las formas de pensar orientadas al crecimiento que intentas adoptar.
Tus creencias de mentalidad fija sobre ser inteligente, ambicioso, superior y...