Siempre intentamos abarcar demasiado y complacer a todo el mundo. Sin embargo, cuando alguien nos pide algo, aceptamos sin pensarlo dos veces para evitar conflictos o herir los sentimientos de los demás. Sentimos que tenemos que hacerlo todo.
Como estamos desbordados y nos dispersamos en demasiadas direcciones, avanzamos muy poco. Nos sentimos sobrecargados de trabajo pero infrautilizados, porque la mayor parte de lo que nos ocupa el tiempo no es realmente importante. Como dice Greg McKeown, autor de «El esencialismo: la búsqueda disciplinada de lo mínimo», muchos de nosotros nos dedicamos a actividades de poca importancia. La forma de salir de esta trampa es practicar el esencialismo: «hacer menos, pero mejor».
El esencialismo se define como la búsqueda constante y decidida de «menos, pero mejor». No se trata de ser más eficiente ni de hacer más con menos (o menos con menos), como muchas empresas exigen a sus empleados. Implica detenerse de vez en cuando para preguntarse si se está dedicando el tiempo y los recursos a lo que realmente importa.
Tenemos numerosas oportunidades entre las que elegir y, obviamente, no podemos dedicar nuestro tiempo y energía a todas ellas. Algunas pueden ser buenas o excelentes, pero la mayoría carecen de importancia; pocas son cruciales o esenciales. El esencialismo consiste en distinguir entre las opciones y seleccionar solo unas pocas que sean esenciales, descartando el resto. Se trata de hacer lo correcto, en lugar de hacer más cosas.
Adoptar un enfoque esencialista es similar a cómo tú o un organizador profesional pondríais en orden vuestro armario. Si descuidas tu armario, se desorganiza y se llena de prendas que no te pones. Lo limpias de vez en cuando cuando se te va totalmente de las manos. Pero si no tienes un sistema constante al que ceñirte, acabarás siempre en el punto de partida, con un armario desordenado.
Lo mismo ocurre en tu vida. Con buenas intenciones, aceptas demasiadas cosas sin tener claro un objetivo general y, en poco tiempo, tu agenda se satura. Hay muchas actividades en marcha y, a menos que tengas un sistema para descartarlas, estas se expanden hasta ocupar todo tu tiempo automáticamente.
El esencialismo consiste en dedicar tu tiempo y energía únicamente a lo que es esencial, con el fin de aportar tu máxima contribución a las cosas que más te importan.
Antes de empezar a descartar cosas, debes definir tu intención o propósito, es decir, la mayor contribución que pretendes lograr, que se distinga de las numerosas opciones y oportunidades no esenciales que podrías perseguir. Debe ser específico y cuantificable. Pregúntate: ¿Qué es lo que me inspira? ¿En qué soy realmente bueno? ¿Qué haría que el mundo fuera mejor?
Definir tu objetivo hace que muchas otras decisiones sean innecesarias o que resulten más fáciles. Por ejemplo, optar por una profesión concreta, como el Derecho o la Medicina, descarta un sinfín de opciones y marca el rumbo a seguir. Una vez tomada una decisión fundamental, las elecciones posteriores encajan en su sitio, mientras que otras opciones dejan de tener sentido.
Un enfoque esencialista de tu armario —o de tu vida— consta de tres fases, en las que te planteas preguntas difíciles:...
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Siempre nos sentimos presionados por el tiempo. Intentamos abarcar demasiado y, sin embargo, cuando alguien nos pide algo, aceptamos sin pensarlo, para complacerle o evitar que se moleste. Sentimos que tenemos que hacerlo todo.
Como consecuencia, estamos desbordados, nos dispersamos en demasiadas direcciones y apenas avanzamos en nuestras numerosas tareas y proyectos. Estamos ocupados, pero no necesariamente somos productivos. Nos sentimos sobrecargados de trabajo, pero infrautilizados, porque dedicamos gran parte de nuestro tiempo a cosas que tienen poca importancia.
Como dice Greg McKeown, autor de «El esencialismo: la búsqueda disciplinada de lo mínimo», muchos de nosotros nos dedicamos a actividades de poca importancia. La forma de salir de esta trampa es practicar «el camino del esencialista»: hacer menos, pero mejor. Dieter Rams, académico y diseñador industrial jubilado, acuñó la frase y escribió un libro en 1994 con ese título. McKeown centra su libro en cómo ponerlo en práctica, cambiando tu forma de pensar y tu vida.
El esencialismo consiste en la búsqueda constante y decidida de «menos, pero mejor» en todos los aspectos de la vida. No se trata de ser más eficiente ni de hacer más con menos (o menos con menos), como exigen muchas empresas...
La mentalidad esencialista se basa en tres principios:
Partiendo de estas premisas, el esencialista aplica un método similar a la analogía del armario descrita anteriormente, que con el tiempo se convierte en algo instintivo. El libro analiza cada paso en profundidad. Los pasos son:
1) Explora las opciones. El esencialista distingue lo trivial de lo crucial explorando y evaluando diversas opciones. Los esencialistas acaban explorando más opciones que los no esencialistas, que simplemente se comprometen con todo sin distinción. El esencialista se pregunta:
2) Elimina lo superfluo. Una vez determinado lo más importante, el esencialista descarta el resto. Eso significa decir «no» a la mayoría de las cosas, aunque estés programado para decir «sí» a todo...
Este es el mejor resumen de «Cómo ganar amigos e influir sobre las personas» que he leído nunca. La forma en que has explicado las ideas y las has relacionado con otros libros me ha parecido increíble.
Muchas personas no alcanzan su nivel óptimo de rendimiento porque creen que todo es importante. Sin embargo, solo unas pocas cosas son esenciales. Para practicar la habilidad de identificar esas pocas cosas vitales, empieza por aplicarla a las decisiones cotidianas. Cuando se te haya convertido en algo natural, aplícala a asuntos más importantes.
Piensa en el próximo fin de semana. Haz una lista de las cosas que quieres hacer. Ordénalas por orden de prioridad.
Los esencialistas exploran y sopesan una amplia gama de opciones con el fin de identificar las pocas que son fundamentales.
Mientras que a los no esencialistas les gusta lanzarse a la primera oportunidad que se les presenta, los esencialistas se toman su tiempo para averiguar qué más hay ahí fuera. Como van a dedicarse a fondo a unas pocas cosas, quieren asegurarse de que eligen las adecuadas.
Para descubrir lo que es esencial, necesitas cinco elementos: un espacio donde desconectar y pensar, tiempo para escuchar y observar, la oportunidad de jugar, tiempo para dormir y criterios selectivos a la hora de tomar tus decisiones.
En nuestra cultura del «todo vale», estas cosas suelen considerarse distracciones innecesarias. Por ejemplo, oímos a jefes y compañeros decir cosas como: «La diversión es un lujo que no nos podemos permitir ahora mismo». O: «No tenemos tiempo para (espacio en blanco); tenemos trabajo que hacer». El espacio para explorar y pensar es la antítesis del ajetreo sin sentido que nos rodea. Pero, en realidad, es fundamental para distinguir lo importante de los asuntos triviales que nos abruman.
Los esencialistas crean un espacio para explorar y sopesar las opciones. Puede tratarse de un espacio físico, por ejemplo, una habitación que favorezca la creatividad o que esté libre de...
«Me encanta Shortform, porque estos son los MEJORES resúmenes que he visto nunca... y he consultado un montón de sitios web similares. El resumen de una página y la versión completa, más extensa, son de gran utilidad. Leo Shortform casi todos los días».
Jerry McPheeRecuerda que el 80 % de tus resultados proviene del 20 % de tu esfuerzo. Aprende a centrarte en lo esencial y en lo que realmente te apasiona para poder descartar lo que no es importante.
Haz una lista de las oportunidades que tienes a tu alcance en este momento y sobre las que debes tomar una decisión.
Una vez que hayas analizado tus opciones, la siguiente cuestión fundamental no es a cuál debes decir que sí, sino a cuáles vas a decir que no.
Una vez que sabes de qué quieres deshacerte, la pregunta es cuál es la mejor manera de hacerlo. Dado que nos vemos abrumados por tantas actividades y oportunidades prescindibles, y que constantemente surgen otras nuevas, necesitamos métodos sistemáticos para eliminar lo superfluo.
Volviendo al ejemplo del armario, una vez que hayas ordenado el contenido (explorado las opciones) y decidido de qué cosas deshacerte (tomado decisiones), aún tienes que dar el paso concreto de deshacerte de ellas. No es fácil: es posible que sigas dudando con algunas prendas.
En este capítulo se ofrecen consejos para que te resulte más fácil decir «no» a las cosas que no son esenciales, o incluso eliminarlas, y así poder centrarte en lo realmente importante. Y si sabes decir «no» de la forma adecuada, conseguirás ganarte un mayor respeto por parte de tus compañeros, jefes y demás personas.
La primera categoría de opciones que hay que descartar son aquellas que no se ajustan a tu propósito, es decir, a lo que quieres conseguir. Por supuesto, para ello debes tener muy claro cuál es tu propósito.
Es sorprendente la cantidad de personas que no saben responder a la pregunta de qué...
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A muchos de nosotros nos cuesta decir «no» a los demás porque tememos generar conflictos. Sin embargo, debemos decir «no» a las actividades que no son imprescindibles para poder decir «sí» a lo que realmente importa. La clave está en decir «no» con tacto, rechazando la actividad, pero no a la persona.
Piensa en una petición reciente que aceptaste, pero que te dejó con un sentimiento de resentimiento o de que se aprovecharon de ti. ¿Por qué la aceptaste en primer lugar?
Hay dos formas de llevar a cabo o poner en práctica algo. Puedes conseguirlo a base de esfuerzo, o puedes lograr tu objetivo casi sin esfuerzo porque has creado un sistema. Los esencialistas crean un sistema.
Volviendo al ejemplo del armario, una vez que lo hayas ordenado y organizado, necesitarás un sistema para que mantenerlo despejado (tu objetivo a largo plazo) resulte sencillo y se convierta en una rutina. Del mismo modo, una vez que hayas determinado qué actividades y proyectos te ayudan a alcanzar tu propósito, necesitarás un sistema para llevarlos a cabo.
Cuando las cosas son fáciles de hacer, es más probable que se lleven a cabo. En esta parte del libro se explica cómo hacer que la puesta en práctica (llevar a cabo las tareas adecuadas) resulte lo más fácil y fluida posible. Los pasos incluyen crear márgenes de tiempo, eliminar obstáculos, lograr pequeños logros, establecer rutinas y concentrarse.
Nunca se sabe cuándo puede surgir algo inesperado que amenace con trastocar tus planes. Por ejemplo, tu vuelo puede retrasarse o cancelarse, o un desvío por el tráfico puede hacer que llegues tarde. En el trabajo, un proveedor puede retrasarse, un compañero puede cometer un error o un cliente puede cambiar de opinión en el último momento.
Puedes esperar a que pase algo...
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La razón por la que resulta difícil cambiar un hábito malo o innecesario es que dicho hábito se ve reforzado por un poderoso ciclo mental compuesto por un estímulo, una rutina y una recompensa.
Piensa en una actividad que no sea imprescindible, que se haya convertido en una rutina para ti, pero que resulte contraproducente. ¿Cuál es el estímulo que desencadena esa rutina o ese comportamiento?
Nunca se sabe cuándo puede surgir algo inesperado que amenace con desviarte de lo que realmente importa. Puedes esperar a que ocurra algo y reaccionar, o puedes adoptar el enfoque esencialista y prepararte dejándote un margen de maniobra.
Piensa en alguna actividad personal que tengas prevista, por ejemplo, unas vacaciones o un viaje de negocios, un proyecto de reformas en casa o una compra importante. ¿Con qué posibles dificultades te podrías encontrar?
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Tanto en tu vida laboral como en la personal, te enfrentas a obstáculos que te impiden alcanzar lo que te importa o que ralentizan el proceso. Si los identificas y los eliminas, podrás llevar a cabo tus proyectos de forma más fluida y sencilla.
Piensa en una tarea o un proyecto fundamental de tu vida laboral o personal que te esté costando llevar a cabo. Haz una lista de los obstáculos que crees que te lo impiden.
Si diriges a personas en una organización o empresa, puedes aplicar las habilidades y el pensamiento esencialista a tu liderazgo. A continuación, te ofrecemos un resumen de cómo actúan los líderes tradicionales y los líderes esencialistas:
Características del líder no esencialista:
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