Resumen en PDF:El principio de la pirámide, de

Resumen del libro: Descubre los puntos clave en cuestión de minutos.

A continuación se muestra un avance del resumen del libro de Shortform sobre *The Pyramid Principle*, de Barbara Minto. Lee el resumen completo en Shortform.

Resumen en PDF de una página de «El principio de la pirámide»

¿Y si pudieras escribir con tanta claridad que el lector pudiera comprender perfectamente tus ideas principales en los primeros 30 segundos de lectura? En *El principio de la pirámide*, la experta en redacción Barbara Minto afirma que esto es posible. Sostiene que el secreto para escribir de forma clara y eficaz es empezar por las conclusiones. Para ella, un texto sólido debe estructurarse como una pirámide, con las conclusiones en la cúspide y las pruebas que las respaldan ramificándose por debajo.

En esta guía, te presentaremos el enfoque de Minto en materia de redacción. Aprenderás a…

  • Planifica tus ideas antes de empezar a escribir
  • Ordena tus ideas de forma lógica
  • Redacta una introducción, un cuerpo y una conclusión claros y convincentes

A lo largo de nuestra guía, compararemos las ideas de Minto con las de otros expertos en escritura, como William Zinsser. También analizaremos algunos de los fundamentos neurocientíficos que sustentan las ideas de Minto. Además, complementaremos las estrategias de Minto con otras ideas prácticas, como por ejemplo, cómo mejorar tu escritura de no ficción utilizando técnicas propias de la escritura de ficción y la poesía.

(continuación)...

Paso 1: Define tu objetivo

Según Minto, antes de completar tu pirámide, debes tener claro tu objetivo: qué quieres que tu texto enseñe a los lectores. Minto sostiene que todos los lectores se animan a leer con el fin de aprender algo nuevo. Para asegurarte de satisfacer esta motivación, reflexiona sobre las respuestas a estas dos preguntas:

Pregunta 1: ¿Cuál sería la pregunta principal que se harían tus lectores sobre tu tema? Por ejemplo, si tu tema es el nuevo programa de compostaje de tu ciudad, tus vecinos podrían preguntarse: «¿Debería hacer compost?».

(Nota de Shortform: Antes de definir tu pregunta, puede resultarte útil identificar quién es tu público y por qué está leyendo tu texto. Briar Goldberg, directora de formación de ponentes en TED, sostiene que los oradores deben intentar adaptar su mensaje a los objetivos de su público. De este modo, es más probable que tu discurso les resulte útil y memorable. Puedes aplicar esta misma idea a tu escritura también. Mientras reflexionas sobre tu pregunta, sigue este consejo de Goldberg: piensa en quién es tu público, por qué se toma el tiempo de prestar atención a tus ideas y qué es lo que probablemente querrá obtener de ellas.)

Pregunta 2: ¿Cuál es tu respuesta a la pregunta de tu lector? Esta respuesta será tu «conclusión culminante». Por ejemplo, tu respuesta a la pregunta «¿Debería hacer compost?» podría ser «Deberías hacer compost». Sin embargo, Minto señala que es posible que no siempre sepas cuál es tu respuesta en esta fase inicial del proceso de lluvia de ideas. En ese caso, omite la lluvia de ideas sobre la respuesta: la formularás en el siguiente paso.

(Nota breve: ¿Cómo puedes dar una respuesta contundente y convincente a la pregunta de tu lector? En ¡Ve al grano!, el experto en comunicación Joel Schwartzberg sostiene que un argumento sólido (o, en este caso, una «conclusión culminante» sólida) cumple estos dos criterios: 1) es una idea con la que alguien podría no estar de acuerdo, y 2) requiere un análisis para explicarse. Una conclusión que cumple estos criterios va más allá de lo obvio, lo que justifica la existencia de tu texto. Por ejemplo, la conclusión de que deberías hacer compost cumple el primer criterio de Schwartzberg porque alguien podría elaborar un argumento razonable sobre por qué no deberías hacerlo. Además, esta conclusión cumple el segundo criterio de Schwartzberg porque debes incluir un análisis para explicar a fondo por qué deberías hacer compost.)

Paso 2: Rellena la pirámide «Conclusiones primero»

Una vez que hayas aclarado tu objetivo, el siguiente paso es utilizar la «pirámide de conclusiones primero» para estructurar tus ideas. Según Minto, hay dos formas de completar la pirámide: el enfoque «de la cima a la base» y el enfoque «de la base a la cima ». El primer enfoque consiste en completar la pirámide de arriba abajo. Minto recomienda utilizar el enfoque «de la cima a la base» si ya has formulado una respuesta (la «conclusión principal»). Por el contrario, el enfoque «de la base a la cima» consiste en completar la pirámide de abajo arriba. Utiliza este enfoque si aún no has ideado una «conclusión principal» o si el enfoque «de la cima a la base» no te ha funcionado.

(Nota de Shortform: Aunque Minto presenta el enfoque «de la cúspide a la base» y el enfoque «de la base a la cúspide» como una elección entre dos opciones, un experto en redacción sostiene que se pueden utilizar ambos enfoques si el texto que se está redactando implica investigación (por ejemplo, si se está escribiendo un artículo de opinión). En este caso, podrías empezar utilizando un enfoque similar al enfoque «de la conclusión a la base» de Minto: generas una conclusión principal y, a continuación, desarrollas los detalles que la respaldan. Sin embargo, mientras realizas la investigación para encontrar estas ideas de apoyo, es posible que descubras que tu conclusión original ya no se ajusta a las pruebas. Para remediarlo, utiliza un enfoque «de la base a la conclusión»: revisa tu conclusión principal para reflejar lo que revelan las pruebas investigadas.)

A continuación, explicaremos con más detalle cómo utilizar cada uno de estos métodos.

Enfoque 1: El enfoque «de la cima a la base»

Minto afirma que, una vez que tengas en mente tu «conclusión culminante», puedes generar el resto de ideas imaginando que mantienes un diálogo con un lector escéptico: alguien que te plantea preguntas de seguimiento sobre cada idea de tu pirámide, empezando por la cúspide. Tus respuestas a sus preguntas sobre la Conclusión Máxima se convertirán en tus ideas del Nivel 1. Si siguen teniendo preguntas sobre tus ideas del Nivel 1, responderás a esas preguntas en el Nivel 2. Continúa este proceso de añadir niveles a tu pirámide hasta que respondas a todas las preguntas del lector escéptico.

Por ejemplo, imagina que un lector escéptico se encuentra con tu «conclusión principal» del correo electrónico sobre el compostaje: «Deberías hacer compost». Lo más probable es que se pregunte: «¿Por qué?». El siguiente diagrama ilustra cómo tus respuestas a esta pregunta conforman las conclusiones del Nivel 1. Es probable que un lector escéptico siga teniendo dudas sobre estas ideas del Nivel 1. Las respuestas a esas preguntas las encontrarás en el Nivel 2.

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(Nota breve: Puede que te resulte más fácil aplicar la estrategia de Minto para generar ideas a través de preguntas y respuestas si cuentas con la ayuda de alguien que haga de lector escéptico. Hacer una lluvia de ideas con otra persona puede ayudarte a generar más ideas y a aclarar las que ya tienes. Busca a un amigo, compañero de trabajo, familiar o mentor que esté dispuesto a ser tu lector escéptico y a que se grabe su voz. En lugar de imaginar el diálogo de preguntas y respuestas con un lector, mantén ese diálogo con la persona que te está ayudando. Más tarde, escucha la grabación de audio y transcribe tus ideas al formato piramidal.)

Enfoque 2: Enfoque «de la base a la cima»

Según Minto, el enfoque «de la base al punto álgido» es una buena alternativa al enfoque «del punto álgido a la base», sobre todo si te cuesta formular tu conclusión del punto álgido o tus conclusiones del Nivel 1. Para utilizar el enfoque «de la base al punto álgido», sigue estos cuatro pasos:

Paso 1: Haz una lista de ideas que respondan a la pregunta de tu público. Por ejemplo, en respuesta a la pregunta «¿Debería hacer compost?», elabora dos listas: una con las razones por las que un lector debería hacer compost y otra con las razones por las que no debería hacerlo.

(Nota breve: Hacer listas es una técnica útil para generar ideas, y muchos expertos sostienen que es mejor dar prioridad a generar una gran cantidad de ideas antes que limitarse a generar solo ideas de calidad. Cuando te centras en la cantidad, las ideas fluyen con naturalidad y es más probable que surjan ideas originales y bien pensadas. Cuando te centras en la calidad, existe el riesgo de que tu voz crítica interna frene tu creatividad y acabes con menos ideas sólidas en tu lista.)

Paso 2: Agrupa tus ideas en función de sus similitudes. Por ejemplo, imagina que has elaborado estas cuatro razones por las que tu lector debería hacer compost:

  1. El ayuntamiento transformará tus residuos orgánicos en abono que podrás utilizar en tu jardín.
  2. Entrarás en el sorteo de una tarjeta regalo para la tienda de jardinería.
  3. El uso de compost en nuestro jardín reducirá las emisiones de gases de efecto invernadero.
  4. El compostaje evitará que nuestros residuos orgánicos acaben en los vertederos.

La primera y la segunda idea son razones por las que el compostaje beneficia al lector individual. La tercera y la cuarta idea son razones por las que el compostaje beneficia a la comunidad.

(Nota breve: Existen diversas técnicas que pueden ayudarte a organizar tus ideas. Una de ellas, denominada «mapas mentales», consiste en escribir las ideas en círculos y trazar líneas para conectar aquellas que guardan relación temática. Otra técnica consiste en utilizar un rotulador fluorescente para codificar por colores los elementos de la lista en función de las similitudes que compartan.)

Paso 3: Elabora una conclusión para cada grupo e insértalas en tu pirámide. Por ejemplo, esta conclusión resume el primer grupo de ideas: «El compostaje te beneficia». La conclusión resume el segundo grupo de ideas: «El compostaje beneficia a la comunidad». Escribe estas conclusiones en el nivel 1 y escribe las ideas de apoyo específicas del paso 2 en el nivel situado debajo de estas conclusiones.

Paso 4: Extrae una conclusión general a partir de las conclusiones de tu grupo. Por ejemplo, escribe «Deberías hacer compost» en la parte superior de tu pirámide.

(Nota breve: En Cómo tomar notas inteligentes, Sönke Ahrens sostiene que un enfoque ascendente (o de la base a la cima) ofrece una ventaja sobre uno descendente (o de la cima a la base): evita que se active el sesgo de confirmación. Este sesgo es la tendencia a buscar y favorecer la información que respalda las creencias que ya se tienen. Según Ahrens, cuando utilizas un enfoque descendente o de la cima a la base que te lleva a formar una conclusión primero, solo buscarás pruebas que la confirmen, lo que podría ser un problema si tu conclusión es errónea. Por el contrario, cuando utilizas un enfoque ascendente o «de la base a la cima», que te hace esperar antes de llegar a una conclusión, es más probable que consideres una mayor variedad de pruebas y puntos de vista y llegues a una conclusión más precisa.

Etapa 2: Escribir

Una vez que hayas organizado tus ideas en una estructura piramidal, la siguiente etapa de la «escritura piramidal» consiste en convertir esas ideas en prosa. En esta sección, te presentaremos cuatro objetivos para hacerlo. Los denominamos «objetivos» en lugar de «pasos» para destacar que puedes llevarlos a cabo en cualquier orden.

Objetivo 1: Redactar una introducción clara y atractiva

Según Minto, tu texto debe comenzar con una introducción clara y atractiva, de modo que el lector comprenda tus conclusiones en los primeros 30 segundos de lectura. Minto sostiene que hacerlo es una muestra de cortesía: al ofrecer a tus lectores un breve resumen de tu texto, les estás proporcionando la información que necesitan para decidir si deben seguir leyendo. Por ejemplo, imagina que alguien que lee tu correo electrónico sobre el compostaje ya cree que debería hacer compost. Una vez que lea tu introducción, se dará cuenta en los primeros 30 segundos de que estás de acuerdo; y a partir de ahí, puede que decida que no tiene sentido leer un artículo con el que ya está de acuerdo.

(Nota de Shortform: ¿Cuánto se puede leer en 30 segundos? Los investigadores estiman que la velocidad media de lectura silenciosa de los adultos (la velocidad a la que leen mentalmente) es de 238 palabras por minuto. Una introducción que alguien pueda leer en 30 segundos debería tener una extensión cercana a la mitad de esa cifra: unas 120 palabras. La mayoría de los párrafos de cinco frases se acercan a esa extensión. Para respetar el tiempo de tus lectores, intenta explicar tus conclusiones en un párrafo como este.)

Además, Minto sostiene que se puede lograr que la introducción resulte atractiva estructurándola como una historia de ficción. Las historias de ficción suelen constar de tres partes: un comienzo que plantea el escenario, un desarrollo que introduce un problema y un final que resuelve dicho problema. Según Minto, esta estructura también funciona bien en las introducciones de los textos de no ficción, ya que guía al lector de forma fluida hacia la «conclusión culminante».

(Nota breve: La recomendación de Minto de mejorar la introducción con técnicas propias de la ficción puede aplicarse también a otras partes de tu texto de no ficción. Por ejemplo, podrías aplicar la técnica de la ficción de crear suspense al título de tu texto de no ficción. Los escritores de ficción crean suspense omitiendo información en sus textos. Al hacerlo, siembran preguntas en la mente del lector y lo dejan ansioso por descubrir las respuestas, por lo que sigue leyendo. Para crear suspense en el título de tu obra de no ficción, da una pista de que hay un problema sin revelarlo por completo. Muchos de los artículos de noticias más leídos cuentan con titulares llenos de suspense que insinúan un problema, como «Por esto está enfadada Uma Thurman»).

Veamos cómo redactar una introducción inspirada en la ficción que cuente con un principio, un desarrollo y un final.

Introducción. Elemento 1: El comienzo

Según Minto, el inicio de la introducción ofrece al lector el contexto del tema. Afirma que las personas suelen mostrarse receptivas a nuevas ideas con las que podrían no estar de acuerdo si primero se les proporciona un contexto familiar. Para ello, indica un «dónde» y un «cuándo» que, juntos, establezcan un contexto que el lector reconozca y con el que se identifique. Por ejemplo: «Como quizá ya sabrás, nuestra ciudad pondrá en marcha un nuevo programa de compostaje el mes que viene».

(Nota breve: ¿Cómo se puede escribir una frase inicial que establezca el contexto y capte la atención del lector? Un escritor recomienda dar vida a tus textos de no ficción tomando prestadas técnicas de la poesía. Por ejemplo, puedes establecer el contexto de un ensayo utilizando un «blasonamiento»: una lista de descripciones que dibujen una imagen del «dónde» y el «cuándo». El conocido artículo de Ta-Nehisi Coates «The Case for Reparations» ofrece un ejemplo de cómo establecer el contexto con un blasón: «Doscientos cincuenta años de esclavitud. Noventa años de Jim Crow. Sesenta años de “separados pero iguales”. Treinta y cinco años de política de vivienda racista. Hasta que no asumamos nuestras crecientes deudas morales, Estados Unidos nunca estará completo.»)

Introducción, elemento 2: La parte central

Minto explica que la parte central de la introducción es donde se plantea la pregunta que se ha planteado anteriormente (a la que la «conclusión culminante» es la respuesta o la solución). La función de esta parte es despertar la curiosidad del lector y animarle a seguir leyendo. Podrías formular la parte central como una pregunta: «¿Deberías hacer compost?». Alternativamente, podrías formularla como un problema: «He oído que muchos de vosotros no estáis seguros de si deberíais participar en el programa de compostaje de la ciudad».

(Nota de Shortform: Las investigaciones respaldan la afirmación de Minto de que plantear una pregunta o un problema incita al lector a seguir leyendo. Los psicólogos sostienen que, cuando nos encontramos con una tarea inconclusa en forma de problema o pregunta, experimentamos el efecto Zeigarnik: no podemos dejar de pensar en esa tarea inconclusa y anhelamos el alivio de descubrir cómo se resuelve. Los momentos de suspense en libros, películas y televisión utilizan este efecto para mantener al público enganchado durante las pausas de la historia.)

Introducción, elemento 3: El final

Por último, Minto afirma que debes terminar la introducción exponiendo tu «conclusión principal» y tus conclusiones de primer nivel. Compartir tus conclusiones de primer nivel ofrece al lector una guía de lo que vendrá a continuación, lo que mejora la claridad de tu texto. Puedes compartir tu conclusión principal y las conclusiones de nivel 1 en frases separadas, o puedes combinarlas en una sola frase. Este ejemplo hace lo segundo: «Te recomiendo encarecidamente que consideres participar en el programa de compostaje de la ciudad, ya que beneficia tanto a ti como a la comunidad».

(Nota breve: Empezar el texto con el contexto (en forma de introducción y desarrollo) antes de compartir la «conclusión clave» parece contradecir la premisa de la escritura «conclusiones primero». Sin embargo, de las recomendaciones de Minto para escribir una introducción se deduce que el lector necesita ese contexto para comprender la «conclusión clave». Podría decirse que un texto que comienza con una introducción como esta sigue siendo de «conclusiones primero», ya que compartes las conclusiones antes de explorar a fondo las ideas de nivel 1 que las respaldan.)

Objetivo 2: Ordenar las ideas de forma lógica

Según Minto, un segundo objetivo al que hay que aspirar al escribir es presentar las ideas en un orden lógico que refleje cómo se relacionan entre sí. De este modo, el lector no tendrá que gastar energía mental ni tiempo en averiguar cómo se conectan tus ideas. En primer lugar, decide cuál de tus conclusiones de nivel 1 vas a compartir primero. A continuación, determina el orden de las ideas de apoyo de cada conclusión de nivel 1. Aquí tienes dos opciones para ordenar las ideas:

Opción 1: Orden de ejecución. Expón las ideas en este orden si una idea debe llevarse a cabo antes que otra, ya sea porque debe ocurrir antes en el tiempo o porque da lugar a la idea que le sigue. Por ejemplo, estas tres ideas se presentan en orden de ejecución: «El ayuntamiento recogerá nuestros residuos orgánicos, los convertirá en abono y nos devolverá el abono para que podamos utilizarlo en el jardín».

Opción 2: Orden de importancia. También puedes presentar tus ideas por orden de importancia. Los lectores suelen dar por sentado que las ideas que aparecen al principio de una secuencia son más importantes.

(Nota de Shortform: Para ayudar a tus lectores a seguir el hilo lógico de tus ideas, plantéate utilizar palabras y frases de transición. En *On Writing Well*, William Zinsser afirma que las palabras y frases de transición (como «por ejemplo» y «por último») muestran al lector cómo se relacionan tus ideas, lo que le ayuda a seguir su orden lógico. Si estás expresando ideas en orden de acción, utiliza palabras de transición como «Primero» y «A continuación» para aclarar que las ideas se relacionan secuencialmente. Por ejemplo: «Primero, la ciudad recogerá nuestros residuos orgánicos. Luego, convertirá estos residuos en compost. Finalmente, nos devolverá el compost para que podamos utilizarlo en el jardín». Si expresas las ideas por orden de importancia, presenta primero la idea más crucial y luego utiliza palabras de transición como «además» y «por otra parte» para indicar que pasas a otra idea.

Objetivo 3: Deja clara la estructura de tu texto al lector

En tercer lugar, Minto sostiene que tu texto debe reflejar la estructura piramidal que has ideado, de modo que a los lectores les resulte fácil identificar tus conclusiones y seguir tu razonamiento. A continuación te ofrecemos tres consejos para que la estructura de tu texto resulte clara a los lectores:

Consejo 1: Utiliza encabezados jerárquicos. Según Minto, este estilo de señalización utiliza estilos de encabezado distintos para cada nivel de tu pirámide, lo que indica al lector cuándo estás pasando a las ideas que respaldan la conclusión. Por ejemplo, podrías utilizar letras mayúsculas grandes para indicar el título de tu texto, texto en letra mediana para titular cada una de tus conclusiones del Nivel 1 y texto en letra pequeña para titular cada uno de los encabezados de tus ideas del Nivel 2.

Consejo 2: Haz que tus conclusiones sean fáciles de identificar. Minto afirma que puedes hacerlo poniendo en negrita o cursiva las frases que contienen tus conclusiones.

Consejo 3: Utiliza la jerarquía. Esto consiste en sangrar un fragmento de texto para indicar que respalda la conclusión que lo precede. Las viñetas son una forma habitual de jerarquía.

Una organización clara también ayuda a que el lector recuerde mejor

Los encabezados jerárquicos, las conclusiones fáciles de identificar y las listas con viñetas no solo ayudan al lector a seguir el hilo lógico de tus ideas, sino que también le ayudan a recordarlas. Veamos algunos estudios de psicología que sugieren que las estrategias de Minto favorecen la memoria del lector.

Títulos jerárquicos: Los investigadores afirman que los títulos ayudan al lector a formarse una idea mental de la estructura de tu texto. Cuando los lectores repasan lo que han leído, evocan esa imagen mental y recuerdan mejor las ideas del texto.

Conclusiones evidentes: un estudio sobre la psicología de las tipografías reveló que los lectores recuerdan mejor las ideas escritas en negrita que las que aparecen en cursiva o en letra normal.

Anidación: Las viñetas son una forma especialmente útil de anidación, ya que convierten un conjunto de ideas en una lista. Según los estudios, recordamos mejor la información cuando se presenta en forma de lista.

Objetivo 4: Crear un final motivador

¿Cómo se termina un texto que empieza por las conclusiones? Minto sostiene que se debe terminar el texto con una idea nueva y motivadora, en lugar de limitarse a repetir la «conclusión culminante». Un texto escrito según el método piramidal no necesita un párrafo de conclusión tradicional (en el que se reitera el argumento principal), ya que las conclusiones ya se han compartido siguiendo el enfoque de «conclusiones primero». En su lugar, el mejor final es aquel que presenta una idea nueva: una que motive a los lectores a tomarse en serio tus ideas o a emprender algún tipo de acción. Exploremos estos dos tipos de finales motivadores.

Tipo 1: Un recordatorio de la importancia de tus ideas

Minto sostiene que este tipo de finalización proporciona un contexto que explica por qué tus ideas son importantes, lo que motiva a los lectores a tomarlas en serio. Por ejemplo, imagina que has redactado un manual de formación para tus empleados. Concluye el manual con estas palabras: «Tu trabajo diario —desde contactar con los clientes hasta archivar los recibos— mantiene el negocio en marcha y mejora la vida de nuestros clientes».

Tipo 2: Una llamada a la acción

Según Minto, este tipo de final motiva al lector a poner en práctica tus ideas. Concluye con una llamada a la acción indicando una medida concreta que te gustaría que tomaran y explicando por qué es importante. Por ejemplo, imagina que has escrito un artículo de opinión para convencer a tus lectores de que ayuden a las personas que han estado en prisión a convertirse en votantes. Tu final podría ser: «Si estás harto de hablar de cambio y estás dispuesto a dedicar tiempo a hacerlo realidad, únete a nuestra reunión de la próxima semana para descubrir cómo puedes ayudar a garantizar que los votantes con derecho a voto acudan a las urnas el día de las elecciones».

Cuándo utilizar cada tipo de final

Minto no ofrece orientación sobre cómo determinar cuándo utilizar cada tipo de final (ni siquiera si es necesario que tu texto tenga un final bien definido). Para decidir qué tipo de final se adapta mejor a tu texto, ten en cuenta el propósito del mismo. Los expertos suelen afirmar que un texto de no ficción suele tener uno de estos tres propósitos: informar, expresar o persuadir. A continuación, analizaremos cuál de las estrategias de final de Minto (si es que hay alguna) puede funcionar mejor para cada propósito.

Redacción informativa: El objetivo de la redacción informativa es informar al lector sobre un tema concreto. Algunos ejemplos son los artículos de prensa, los informes, los manuales de formación, los órdenes del día de las reuniones y las actas de las mismas. Concluye tu texto informativo recordando la importancia de tus ideas, para que los lectores sientan que el tiempo dedicado a leerlo ha merecido la pena. Si tu texto informativo requiere una respuesta por parte del lector, termina con una llamada a la acción en la que especifiques qué esperas de él.

Redacción expresiva: El objetivo de la redacción expresiva es expresar tu opinión o compartir tus experiencias. Algunos ejemplos son los ensayos personales, los artículos de opinión, las cartas de agradecimiento y las memorias. Es posible que la redacción expresiva no requiera un párrafo de conclusión si ya tiene una estructura cronológica (como en el caso de las memorias). Sin embargo, al igual que en la redacción informativa, puede resultar útil terminar tu redacción expresiva recordando la importancia de tus ideas.

Redacción persuasiva: El objetivo de la redacción persuasiva es convencer a alguien para que comparta tu punto de vista. Algunos ejemplos son los editoriales, los anuncios publicitarios, los discursos políticos y las cartas de presentación. Resulta eficaz concluir un texto persuasivo con una llamada a la acción: este tipo de final indica que tu punto de vista es útil, ya que conduce a la acción. Además, una llamada a la acción propicia el cambio que deseas ver, lo que te aporta la satisfacción de saber que tu escritura tiene un propósito.

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