Resumen en PDF:La montaña eres tú, por Brianna Wiest
Resumen del libro: Descubre los puntos clave en cuestión de minutos.
A continuación te ofrecemos un avance del resumen del libro de Shortform sobre *The Mountain Is You*, de Brianna Wiest. Lee el resumen completo en Shortform.
Resumen en PDF de una página de *La montaña eres tú*
Alcanzar tus objetivos y convertirte en una persona mejor a menudo parece imposible. Sin embargo, Brianna Wiest explica que lo único que se interpone en tu camino eres tú mismo —y tus comportamientos de autosabotaje—. Wiest explica que te autosaboteas cuando deseas un cambio —en ti mismo, en tu estilo de vida, en tu carrera profesional, etc.—, pero tienes demasiado miedo de actuar. Este conflicto interno crea una barrera entre quién eres y quién quieres ser. En *The Mountain Is You*, Wiest explica que puedes superar esta barrera identificando, comprendiendo y eliminando los comportamientos autodestructivos que te frenan.
En esta guía se explica el concepto de autosabotaje de Wiest, cómo reconocer tus comportamientos de autosabotaje y qué puedes hacer para superarlos. Complementaremos las recomendaciones de Wiest con consejos de otros libros de autoayuda, como *Despierta al gigante que llevas dentro*, de Tony Robbins; *Los principios del éxito*, de Jack Canfield; y *El instinto de la fuerza de voluntad*, de Kelly McGonigal.
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A continuación, identifica tus carencias en materia de ME relacionando cada uno de tus miedos con una habilidad mental o emocional que necesitarías para superarlo. Por ejemplo, para superar el miedo al fracaso, necesitas mejorar tu confianza en ti mismo. Para superar el miedo a estar solo, necesitas mejorar tu capacidad para ser independiente; eso podría significar trabajar la confianza en ti mismo, el amor propio y otras habilidades que te permitan satisfacer tus necesidades emocionales de forma autónoma. Para superar el miedo al compromiso, necesitas trabajar la confianza en ti mismo y la seguridad en ti mismo.
(Nota breve: En *La magia de pensar en grande*, David J. Schwartz cita cuatro habilidades que te permiten enfrentarte a tus miedos. La primera es la capacidad de mantener una actitud positiva y dejar atrás las experiencias negativas del pasado. La segunda es la capacidad de comprender a los demás. La tercera es la capacidad de comprender y actuar de acuerdo con tu conciencia. Y la cuarta es la capacidad de pensar y actuar con confianza, aunque no te sientas seguro;en esencia, «finge hasta quelo consigas». Si dejas que tus miedos controlen tu comportamiento y caes en el autosabotaje, es probable que te falte una o más de estas habilidades.)
Paso n.º 2: Refuerza tus habilidades mentales y emocionales
Una vez que hayas identificado tus comportamientos autosabotadores y las carencias en la gestión emocional (ME) que los provocan, Wiest explica que debes tomar medidas activas —y a veces incómodas— para superarlos. En primer lugar, debes reforzar tus habilidades de gestión emocional aprendiendo a seguir tus instintos y a interpretar, procesar y responder de forma eficaz a tus emociones. Una vez que hayas mejorado tus habilidades de gestión emocional, debes identificar tu yo ideal y el propósito de tu vida, y dar los pasos necesarios para alcanzarlos.
Acción n.º 1: Sigue tu intuición y deja atrás tus miedos
Wiest explica que puedes superar tus comportamientos autosabotadores escuchando tu intuición (tu comprensión instintiva de cómo actuar) y diferenciándola de tus miedos. Esto se debe a que, mientras que los comportamientos autosabotadores están impulsados por tus miedos, los comportamientos productivos suelen estar impulsados por tu intuición. Si aprendes a conectar con tu intuición, podrás anular conscientemente los comportamientos autodestructivos y sustituirlos por acciones que te permitan mejorar y avanzar hacia tus objetivos.
(Nota breve: Wiest sostiene que hacer caso a tus miedos es perjudicial porque provoca autosabotaje. Sin embargo, en *La regla del 10x*, Grant Cardone sostiene que hacer caso a tus miedos es beneficioso y podría incluso ayudarte a conectar con tu intuición. El miedo puede ser una señal de que vas por el buen camino, ya que te estás obligando a salir de tu zona de confort —algo que, según Wiest, también es necesario para crecer. Además, cuanto más te sientas cómodo comprendiendo y afrontando tus miedos, más podrás crecer.)
Para guiarte por tu intuición en lugar de por tus miedos, reconoce cuándo tus pensamientos o sentimientos te empujan hacia una determinada acción o comportamiento, y tómate un momento para reflexionar. Wiest explica que, a menudo, nuestros miedos nos impulsan de forma inconsciente porque son más fuertes y prominentes que nuestra intuición. Los miedos suelen manifestarse cuando creemos saber lo que va a pasar en el futuro, nos preocupamos por algo, entramos en pánico, tenemos una reacción emocional como enfadarnos o sentir celos, o nos sentimos llenos de adrenalina. Si te das cuenta de que te ves impulsado a actuar basándote en cualquiera de estos factores, da un paso atrás y reconoce que tus miedos te están empujando hacia la autosabotaje.
(Nota breve: En *Los dones de la imperfección*, Brené Brown añade que nuestros miedos suelen imponerse a nuestra intuición porque estamos programados para evitar la incertidumbre. En lugar de seguir ciegamente nuestros sutiles instintos, intentamos predecir los resultados y elegimos el camino que ofrece menos resistencia. Como complemento a la recomendación de Wiest, Brown señala que podemos evitar dejarnos llevar por nuestros miedos y centrarnos más en nuestra intuición teniendo fe, es decir,adoptando la mentalidad de que al final todo saldrá bien, aunque no estemos seguros de cómo sucederá.)
Wiest señala que, a diferencia del miedo, la intuición consiste en esas respuestas internas y silenciosas que se perciben cuando uno está en sintonía con el momento presente; a menudo se manifiestan como momentos de claridad (por ejemplo, darse cuenta de que algo te gusta o te disgusta) o de tranquilidad (sentirse satisfecho, feliz o inspirado). Para conectar con tu intuición, céntrate en el momento presente en lugar de en el futuro: reflexiona sobre cómo te sientes ahora mismo y responde a lo que está sucediendo en este instante.
Por ejemplo, si te sientes satisfecho y en paz al hacer algo, probablemente deberías buscar la forma de dedicarte a esa actividad con más frecuencia; reconocer lo que te aporta satisfacción puede incluso llevarte a descubrir el sentido de tu vida. Del mismo modo, si no te sientes satisfecho ni feliz al hacer algo, probablemente deberías dedicar menos tiempo a esa actividad.
(Nota de Shortform: En 10 % Happier, Dan Harris se refiere a la idea de centrarse en el momento presente y en tus sentimientos actuales como «atención plena». Explica que otro componente importante de la atención plena es el distanciamiento emocional: reconocer los sentimientos y las sensaciones, pero sin dejar que te controlen. Esto te permitirá comprender las emociones que estás sintiendo sin permitir que se apoderen de tu mente y te lleven a la autosabotaje.)
Acción n.º 2: Interpretar y gestionar adecuadamente tus emociones
Para escuchar tus instintos en lugar de tus miedos y evitar el autosabotaje, Wiest explica que también debes aprender a interpretar y responder de forma eficaz a tus emociones, ya que son estas (como la ansiedad o la incomodidad) las que desencadenan los miedos que provocan el autosabotaje. Cuando seas capaz de reconocer las emociones que sientes y comprender por qué las sientes, estarás mejor preparado para determinar si provienen de la intuición (esa sensación visceral de que algo está bien o mal) o del miedo.
Wiest explica que el primer paso para interpretar con precisión tus emociones es identificar lo que sientes y aceptarlo. Por ejemplo, si sientes ira, reconoce esa emoción y permítete sentirla. Si intentas reprimir tus emociones en lugar de dejar que sigan su curso, estas se acumularán en tu interior, te harán sentir peor y contribuirán a que adoptes más comportamientos autodestructivos.
(Nota resumida: Wiest aconseja identificar la emoción que estás sintiendo para poder aceptarla, pero no ofrece consejos específicos sobre cómo hacerlo. A muchas personas les cuesta identificar cómo se sienten o identifican erróneamente sus emociones debido a un vocabulario emocional limitado. Para nombrar con precisión las emociones que sientes y poder procesarlas de forma eficaz, los expertos recomiendan, en primer lugar, ampliar tu vocabulario emocional. Esto incluye aprender a diferenciar una emoción como la ira de otras emociones como la frustración o el desprecio. En segundo lugar, la próxima vez que sientas una emoción intensa, valora la intensidad con la que la sientes del 1 al 10. Por último, acostúmbrate a escribir las emociones que sientes. Esto te ayudará a identificarlas más fácilmente en el futuro.)
A continuación, interpreta tus emociones identificando por qué las sientes. Las emociones suelen indicar una acción que debemos llevar a cabo. Wiest explica que la ira suele indicar lo que nos importa y nos anima a actuar para conseguirlo. Los celos suelen indicar algo que queremos pero que no tenemos. El resentimiento suele indicar que alguien no ha estado a la altura de nuestras expectativas. El arrepentimiento suele indicar que nos hemos perdido algo en el pasado.
Una vez que descubras por qué sientes una emoción, podrás determinar conscientemente cuál es la mejor forma de actuar para evitar el autosabotaje y, en su lugar, tomar medidas que mejoren tu vida. Por ejemplo, si sientes resentimiento hacia alguien, puedes mantener una conversación constructiva con esa persona sobre el problema, en lugar de comportarte mal y arruinar vuestra relación. Si sientes remordimientos por haber dejado pasar una oportunidad laboral, puedes utilizar ese sentimiento como guía para buscar oportunidades de trabajo similares a la que dejaste escapar.
Cómo interpretar las emociones
Averiguar por qué te sientes de una determinada manera y qué hacer al respecto puede resultar difícil. Sin embargo, en *Despierta al gigante que llevas dentro*, Tony Robbins presenta un método concreto para ayudarte precisamente a eso.
Robbins explica que, cuando sientes una emoción negativa, debes cambiar las creencias que te hacen sentir así o modificar tus acciones para evitar ese sentimiento negativo en el futuro. Para determinar qué hay que hacer, pregúntate: ¿Qué quiero sentir en su lugar? ¿Qué creencia me hace sentir así? ¿Qué puedo hacer para resolver o prevenir lo que me está causando este dolor? ¿Qué puedo aprender de esta situación?
Por ejemplo, cuando otro conductor se te cruza, es posible que te enfades porque crees que su comportamiento se debe al egoísmo. Sin embargo, podrías evitar sentirte enfadado y actuar bajo el influjo de la ira si , en su lugar, tuvieras en cuenta las necesidades del otro conductor y le dejaras más espacio para que se incorpore a tu carril. Una posible lección es que la empatía y la atención a las necesidades de los demás pueden evitar que tanto tú como los demás os enfadéis.
Acción n.º 3: Identifica tu vida ideal y da los pasos necesarios para alcanzarla
Una vez que seas capaz de superar el autosabotaje, seguir tus instintos y responder de forma eficaz a tus emociones, Wiest explica que contarás con las habilidades «ME» necesarias para convertirte en tu yo ideal y alcanzar tu propósito en la vida. Hay dos pasos principales en este proceso: en primer lugar, identifica tu objetivo; pregúntate qué quieres hacer en la vida y quién quieres ser. En segundo lugar, establece unos principios que guíen tus acciones en la vida y te ayuden a dar los pasos necesarios para alcanzar tu propósito.
Paso n.º 1: Identifica tu propósito y tu yo ideal
Wiest explica que debes aspirar a dos objetivos: alcanzar tu propósito en la vida y convertirte en tu yo ideal. Tu propósito en la vida no es solo un pasatiempo o el trabajo que realizas. Más bien, es el punto en el que tus talentos y pasiones convergen con las necesidades de la sociedad: una actividad que te inspira y te llena, pero que también te permite convertirla en una carrera profesional. Tu yo ideal es la versión de ti mismo más poderosa, exitosa, feliz y productiva que puedas imaginar. Wiest propone dos ejercicios para ayudarte a identificar tu propósito en la vida y tu yo ideal.
Para descubrir cuál es el propósito de tu vida, Wiest recomienda responder a las siguientes preguntas: ¿Por qué estás dispuesto a esforzarte, a afrontar retos o incluso a sufrir? Si no te preocupara la aprobación de los demás, ¿qué carrera elegirías o a qué aspirarías? ¿Qué habilidades o actividades te resultan naturales o en las que te ves involucrado habitualmente? ¿Qué harías en un día ideal sin tener en cuenta el trabajo ni las obligaciones? ¿Por qué habilidades, valores o rasgos te gustaría que te recordaran?
Cómo descubrir cuál es tu propósito en la vida
En *Los principios del éxito*, Jack Canfield coincide en que definir el propósito de la vida es fundamental para sentirse realizado y añade algunos pasos a las recomendaciones de Wiest:
Enumera los momentos de tu vida en los que te has sentido más feliz. Analiza si esos momentos comparten alguna característica en común y cómo podrías aprovecharlos para desarrollar tu carrera profesional.
Escribe 30 cosas que quieras ser, 30 cosas que quieras tener y 30 cosas que quieras hacer antes de morir. Este paso también podría ayudarte a responder a la última pregunta de Wiest: ¿qué quieres que sea tu legado?
Reflexiona sobre qué aspectos de tu vida son importantes para ti y cómo te gustaría que fueran, para asegurarte de que tu propósito vital los haga realidad. Por ejemplo, ¿qué tipo de relaciones deseas y qué características deberían tener? También puedes tener en cuenta otros ámbitos, como las finanzas, el ocio o la comunidad.
Para identificar tu yo ideal, Wiest recomienda realizar una meditación con tu yo futuro. En primer lugar, busca un lugar tranquilo, siéntate con papel y bolígrafo, respira profundamente para centrarte y libera cualquier miedo o emoción negativa. Cuando te sientas totalmente relajado, visualiza la mejor versión de ti mismo sentada frente a ti. A continuación, fíjate en su aspecto, en cómo se comporta, habla y se comunica a través de su lenguaje corporal; ¿qué lleva puesto, cómo se siente y qué hace cada día?
A continuación, escucha los consejos que ese yo del futuro quiere darte, aunque al principio no estés de acuerdo con ellos. Estos consejos deberían ser motivadores, cariñosos y útiles. Ahora, imagina los aspectos concretos de la vida de esa persona que le permiten vivir su propósito: dónde vive, a qué se dedica, las relaciones que mantiene, sus tareas diarias, sus hábitos, etcétera. Por último, imagínate que te entrega la llave de esa vida: su vida, sus rutinas, sus comportamientos y sus habilidades son ahora tuyos. Este último paso te situará en una mentalidad de «acción» que te animará a poner en práctica las tareas y los comportamientos necesarios para convertirte en tu yo ideal.
El método del «yo del futuro»
La recomendación de Wiest de identificar tu yo ideal meditando con tu yo futuro, observándolo y buscando su orientación está ganando adeptos en las comunidades espirituales y en el ámbito de la psicología. Sin embargo, a medida que esta tendencia gana popularidad, la gente se está dando cuenta de que el método del «yo futuro» podría tener fallos:puede llevarte a desarrollar comportamientos y formas de pensar que te restan poder respecto a tu yo actual.
En *The Willpower Instinct*, Kelly McGonigal aporta un contexto científico a este argumento, explicando que el método del «yo futuro» puede resultar ineficaz porque, a menudo, las personas se imaginan a un desconocido cuando visualizan su «yo futuro», y no simplemente una versión mejorada de sí mismas. Esto provoca una desconexión entre la imagen que tienes de ti mismo y la imagen que has imaginado. Y, contrariamente a lo que afirma Wiest, McGonigal sostiene que esta desconexión te hace más propenso a adoptar comportamientos e impulsos que te proporcionan una gratificación inmediata, como el autosabotaje, y menos propenso a realizar actividades que te ayuden a convertirte en tu yo ideal a largo plazo.
Para evitar esta desconexión y convertir a tu «yo futuro» en una fuente de inspiración y motivación, McGonigal añade dos pasos al método del «yo futuro» que describe Wiest:
Utiliza las emociones que imaginas que sentiría tu yo futuro para guiar tus acciones en el presente. Cuando te enfrentes a una decisión en la vida real —como si salir a correr o quedarte en casa viendo la tele—, imagina cómo se sentiría tu yo futuro ante tu elección. ¿Se sentiría motivado o agradecido? ¿O se sentiría decepcionado y arrepentido?
Escribe a tu yo del futuro. McGonigal recomienda utilizar páginas web como futureme.org para escribir correos electrónicos a tu yo del futuro y programar su envío para fechas futuras. De esta forma, te obligarás a ti mismo a llevar a cabo las actividades y comportamientos que te ayudarán a convertirte en la versión ideal de ti mismo que has imaginado.
Paso n.º 2: Establece unas reglas de vida para alcanzar tu propósito y tu yo ideal
Una vez que hayas identificado tu propósito en la vida y la persona en la que te gustaría convertirte, Wiest afirma que debes establecer unas reglas de vida que te ayuden a alcanzar y mantener esos objetivos; Wiest las denomina «principios». Estas reglas deben representar compromisos personales en los que creas y que marcarán el rumbo de tu vida a largo plazo. Por ejemplo, si tienes la regla de vida de romper el contacto con personas que te hacen sentir mal habitualmente, vivirás rodeado de gente positiva que te animará a dar lo mejor de ti mismo.
Las reglas de vida te ayudarán a tomar decisiones difíciles y a afrontar situaciones complicadas o que puedan provocarte, te animarán a seguir persiguiendo tus objetivos sin descanso y te ayudarán a superar los obstáculos que puedan hacer que te desvíes del camino que te has marcado. Vivir según tus propias reglas te garantizará la felicidad y te permitirá avanzar siempre hacia la mejor versión de ti mismo.
Los principios no siempre son exactos
Aunque Wiest sugiere crear principios personales que guíen tus acciones y decisiones, la filosofía del particularismo moral apunta a que quizá esta no sea siempre la mejor forma de fomentar el crecimiento personal. La teoría sostiene que los principios morales son demasiado tajantes como para orientar con precisión tus acciones en todas las situaciones. Aunque la teoría se refiere específicamente a los principios morales, la misma afirmación fundamental puede aplicarse a la idea de Wiest sobre los principios personales: a veces, habrá matices delicados y situaciones heterogéneas en las que la mejor decisión no sea la que sugerirían tus principios.
Pensemos en el principio personal mencionado anteriormente: romper los lazos con las personas que te hacen sentir mal para poder llevar una vida feliz rodeado de gente positiva. Aunque este puede ser un principio estupendo por el que regirse en la mayoría de las situaciones, seguirlo a ciegas podría, de hecho, obstaculizar el crecimiento personal.
Por ejemplo, quizá te sientas mal cuando estás con alguien debido a una creencia subyacente propia, y no porque esa persona esté haciendo algo mal. En esta situación, romper el contacto con esa persona podría ser una forma de autosabotaje que te lleva a perpetuar esa creencia subyacente negativa y te provoca más emociones negativas en el futuro. En lugar de seguir tu principio de romper el contacto con ella, quizá deberías enfrentarte a la creencia subyacente que te está haciendo sentir emociones negativas cuando estás con ella.
En definitiva, el particularismo moral sugiere que debes tener en cuenta todos los matices de una situación antes de seguir ciegamente tus principios.
Para crear reglas de vida, Wiest recomienda hacer una lista de las cosas que valoras y que realmente te importan, una lista de los sentimientos que quieres experimentar con regularidad y una lista de las cosas que te incomodan o te provocan ansiedad. Crea reglas que te ayuden a alcanzar lo que valoras, a experimentar los sentimientos que deseas y a gestionar aquello que te causa ansiedad.
Por ejemplo, si te gusta viajar, quieres sentirte inspirado a lo largo de tu vida y te sientes ansioso ante los problemas económicos, puedes establecer la siguiente regla de vida: «Ahorraré dinero cada mes para poder viajar sin tener que preocuparme por la carga económica que ello supone. Dedicaré una hora a la semana a buscar destinos de viaje para inspirarme y fomentar mi pasión por los viajes».
En definitiva, Wiest explica que estas reglas deberían aplicarse a todos los ámbitos de tu vida que te resulten importantes: desde las finanzas hasta el desarrollo de habilidades, pasando por las relaciones, el desarrollo profesional, la comunicación, etc. La mayoría de los principios no te proporcionarán una gratificación inmediata, pero, con el tiempo, allanarán el camino para alcanzar tu propósito en la vida y tu yo ideal.
Cómo crear principios que funcionen
En *Atrévete a liderar*, Brené Brown coincide con Wiest en que tus principios deben basarse en las cosas que más te importan y aplicarse a todos los ámbitos de tu vida. Añade algunas recomendaciones que pueden complementar los consejos de Wiest y hacer que tus principios sean más eficaces y fáciles de poner en práctica:
Tras crear tu lista de valores, Brown aconseja elegir los dos elementos más importantes de tu lista y darles prioridad. Esto es necesario porque tener demasiados valores puede limitar tu capacidad para comprometerte con las cosas que son más importantes. Puedes aplicar esto a las recomendaciones de Wiest dando prioridad a los dos elementos de tu lista de valores que generen de forma más eficaz los sentimientos y gestionen mejor las ansiedades que has recopilado en tus otras listas. A continuación, asegúrate de que estos dos valores estén representados en cada principio que crees.
A continuación, Brown recomienda convertir estos principios en acciones concretas reflexionando sobre cómo puedes ponerlos en práctica en la vida real. En primer lugar, elabora una lista de acciones que respalden tus principios; por ejemplo, si tu principio es ahorrar dinero para viajar, podrías informarte sobre inversiones o crear un fondo para viajes. A continuación, elabora una lista de comportamientos que vayan en contra de tus principios y que, por lo tanto, debas evitar; por ejemplo, no saques dinero de tu fondo de viajes para pagar escapadas de fin de semana si tu verdadera prioridad es un viaje al extranjero de un mes de duración. Por último, recuerda un momento en el que te guiaste por tu principio. Esto te motivará y te recordará por qué debes esforzarte.
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