Resumen en PDF:El código de la confianza, por Katty Kay y Claire Shipman
Resumen del libro: Aprenda los puntos clave en cuestión de minutos.
A continuación se muestra un avance del resumen del libro de Shortform sobre *The Confidence Code*, de Katty Kay y Claire Shipman. Lee el resumen completo en Shortform.
Resumen de una página en PDF de «El código de la confianza»
En esta guía dirigida a las mujeres (aunque los hombres también pueden aprender algo de ella), las periodistas y escritoras Katty Kay y Claire Shipman analizan el arte y la ciencia de la confianza: qué es, por qué es importante, por qué a las mujeres les cuesta más alcanzarla que a los hombres, y cómo esta carencia afecta al éxito profesional, a los logros personales e incluso a la felicidad. La biología influye, al igual que las desigualdades sistémicas, pero la confianza es, en gran medida, una elección. Descubre cómo conseguirla en *The Confidence Code*.
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Plasticidad
Todos , independientemente de la edad, podemos modificar físicamente nuestro cerebro, lo que significa que, si decides cambiar tu forma de pensar y tus hábitos mentales, puedes reeducarte para tener más confianza en ti mismo, independientemente de tus genes o de tu sexo.
- Por ejemplo, la meditación puede calmar y reducir la actividad de la amígdala. Un experimento realizado con empresarios estresados reveló que su amígdala se reducía realmente tras meditar.
Las hormonas y la confianza
En la sección anterior, hemos analizado la biología del cerebro. Ahora, veremos dos hormonas que influyen en la confianza: la testosterona y el estrógeno. Tanto los hombres como las mujeres tienen testosterona, pero tras la pubertad, los hombres tienen aproximadamente diez veces más que las mujeres.
Testosterona
La testosterona es responsable del tamaño muscular, la capacidad competitiva, la velocidad, la fuerza y la sensación de poder. También está relacionada con la propensión al riesgo y con el hecho de ignorar las advertencias. Aunque estas cualidades favorecen la confianza en uno mismo, la testosterona tiene algunos inconvenientes: limita ciertas habilidades, como la capacidad de cooperar y de comprender el punto de vista de los demás.
- Por ejemplo, en un estudio se pidió a parejas de mujeres que observaran dos imágenes y se pusieran de acuerdo sobre cuál era más nítida. Las parejas de mujeres que recibieron un suplemento de testosterona tuvieron más dificultades para ponerse de acuerdo y se equivocaron con mayor frecuencia.
Las mujeres pueden aumentar sus niveles de testosterona adoptando posturas masculinas, como ocupar más espacio al sentarse.
Estrógeno
El estrógeno fomenta la observación, las habilidades sociales y la conexión. Al igual que la testosterona, también tiene sus limitaciones:contribuye a la aversión al riesgo, lo que puede minar la confianza. Sin embargo, la aversión al riesgo no siempre es negativa —a veces los riesgos fracasan— y, por lo tanto, los efectos del estrógeno pueden mejorar el rendimiento y el éxito.
- Por ejemplo, un estudio reveló que, a lo largo de cinco años, las inversiones de las gestoras de fondos de cobertura obtuvieron unos resultados tres veces mejores que las de los hombres.
Medio ambiente y confianza
En las secciones anteriores, has aprendido cómo la genética, la biología cerebral y las hormonas influyen en la confianza en uno mismo. Pero la confianza no es una cuestión de «naturaleza frente a crianza»: tanto nuestra biología como nuestro entorno nos influyen, y ninguno de los dos prevalece sobre el otro.
Hay siete factores ambientales que contribuyen a que las mujeres tengan menos confianza en sí mismas que los hombres:
Influencia n.º 1: Las expectativas de «buena conducta». Desde la escuela primaria, o incluso antes en casa, se recompensa a las niñas por ser «buenas»: calladas, ordenadas, dóciles y bieneducadas. Fomentar la buena conducta desalienta comportamientos que favorecen la confianza en sí mismas, como asumir riesgos, ser bulliciosas o bromear y jugar a la fuerza (ambas formas habituales de juego entre los niños).
Influencia n.º 2: Hay menos chicas que practican deporte. El deporte es bueno para desarrollar la confianza en uno mismo, ya que practicarlo implica competir, ganar y perder, lo cual guarda paralelismos con las victorias y los reveses que se producen a lo largo de la vida (como cometer un error en el trabajo). Sin embargo, hay menos chicas que chicos que practican deporte, y las chicas son seis veces más propensas que los chicos a abandonar su equipo. Esto se debe a que la autoestima de las chicas desciende más que la de los chicos durante la adolescencia y perder les resulta tan incómodo que dejan de competir.
Influencia n.º 3: Las reglas cambian. A diferencia de lo que ocurre en el aula, en el ámbito laboral el rendimiento académico y la competencia ya no son requisitos imprescindibles para alcanzar el éxito. En cambio, el éxito requiere saber venderse, tener habilidad política y no rendirse ante las negativas. Muchas mujeres no dominan estas habilidades, ya que no han tenido ocasión de practicarlas durante su formación.
Influencia n.º 4: La amenaza del estereotipo. Cuando existe un estereotipo asociado a un grupo minoritario, los miembros de ese grupo sienten la presión de cumplir con ese estereotipo. Existen muchos estereotipos negativos relacionados con las capacidades de las mujeres. Por ejemplo, según el estereotipo, las mujeres son peores en matemáticas que los hombres.
Factor n.º 5: Barreras sistémicas. En Estados Unidos, las mujeres no tienen acceso a los mismos recursos que los hombres. Por ejemplo, las mujeres estadounidenses obtienen más títulos universitarios que los hombres y, según el Índice Global de Brecha de Género, Estados Unidos ocupa el primer puesto en igualdad en cuanto a nivel educativo. No es que falte competencia, pero Estados Unidos ocupa el puesto 67 en igualdad salarial de género y el 60 en empoderamiento político.
Influencia n.º 6: Las expectativas sobre la imagen corporal. La confianza de las mujeres está estrechamente ligada a su aspecto físico, y se las juzga por su apariencia más que a los hombres. Las mujeres que no cumplen con los cánones de belleza de la sociedad lo tienen más difícil en la vida.
- Por ejemplo, las chicas obesas tienen menos probabilidades de ir a la universidad que el resto de chicas, pero los chicos obesos tienen las mismas probabilidades de hacerlo que el resto de chicos.
Influencia n.º 7: Obstáculos autoimpuestos. Además de las seis influencias externas que inhiben más a las mujeres que a los hombres a la hora de desarrollar confianza, las mujeres también asumen ciertas cargas, como el deseo de caer bien (lo que nos hace tener tanto miedo a ofender a la gente que no actuamos), darle demasiadas vueltas a las cosas (lo que inhibe nuestra capacidad de actuar), atribuirlo todo a factores internos (considerar cualquier cosa que salga mal como un fracaso personal) y el perfeccionismo (algo inalcanzable, por lo que siempre te sentirás demasiado inadecuada para pasar a la acción).
El código de la confianza
Como has aprendido en las secciones anteriores, los factores biológicos y ambientales influyen en la confianza, pero la confianza no es un rasgo inmutable: hay que desarrollarla. Los psicólogos creen que el 50 % de la confianza puede deberse a una elección y a la voluntad.
El código de la confianza —los pilares de la confianza— se basa en tres principios:
- No le des demasiadas vueltas.
- Act.
- Sé auténtico.
Practica el cumplimiento del código utilizando las siguientes técnicas:
Técnica n.º 1: Fracasar rápido. «Fracasar rápido» es una estrategia empresarial que consiste en probar muchas ideas, asumiendo que la mayoría fracasará. Resulta útil como estrategia para fomentar la confianza, ya que implica de por sí el mismo ciclo de intentos repetidos, fracasos y asunción de riesgos que es necesario para desarrollar la confianza. Además, combate el perfeccionismo y evita que se le dé demasiadas vueltas a las cosas, ya que los ciclos son tan rápidos que, sencillamente, no hay tiempo para ello.
Técnica n.º 2: Actúa, incluso cuando tengas dudas. Si te quedas quieto en tu zona de confort, no mejorarás ni ganarás confianza. Si actúas, lo peor que puede pasar es que fracases. No hace falta que des un gran paso: está bien empezar esta estrategia con pequeños pasos. Por ejemplo, si no te sientes seguro yendo solo a fiestas, empieza por acudir a un evento pequeño donde conozcas a gente.
Técnica n.º 3: Cambia tu forma de pensar mediante ejercicios mentales. Por ejemplo, para controlar los pensamientos obsesivos, cada vez que te des cuenta de que estás rumiando, piensa en tres cosas que hayas hecho bien ese día.
Técnica n.º 4: Cambia tu enfoque. Las mujeres suelen sentirse más seguras cuando se centran en los demás en lugar de en sí mismas. Por lo tanto, puedes motivarte a actuar pensando en cómo tu actuación beneficiará a los demás. Por ejemplo, si te pone nerviosa hablar en público, repítete a ti misma que estás hablando en nombre de personas o de un grupo que te importa.
Técnica n.º 5: Reconoce tus méritos. Cuando consigas algo, no lo minimices, no lo atribuyas a la suerte ni te menosprecies. Te mereces tus logros, así que reconócelos. Si te cuesta aceptar un cumplido, da las gracias y dile a la persona que te agradeces que te lo haya dicho. En los momentos en los que te falte confianza, recuerda esos logros: te sentirás más seguro al recordar que hay pruebas de que has tenido éxito en el pasado.
Técnica n.º 6: No te lo tomes como algo personal. Cuando alguien te critique en el trabajo, recuerda que esa crítica se refiere a tu trabajo, no a ti. Además, ten en cuenta que las mujeres nos enfrentamos a algunos obstáculos que los hombres no tienen, y eso nos complica las cosas. No es que seamos incompetentes o menos capaces; es que nuestras vidas son más difíciles y no tenemos acceso a los mismos recursos.
Técnica n.º 7: Siéntete más cómodo al hablar. Puedes mejorar tu confianza y tus habilidades comunicativas utilizando el estilo de expresión con el que te sientas más cómodo, centrándote en los demás y evitando el «upspeak» (cuando el tono de voz sube al final de una frase, dando la impresión de que estás haciendo una pregunta y de que no estás seguro).
Técnica n.º 8: Haz las cosas de otra manera si es necesario. No hace falta que imites a los hombres ni a otras personas para tener confianza en ti misma. Si se te ocurre una forma nueva y más eficaz de hacer algo, ponla en práctica, aunque te enfrentes a críticas.
Técnica n.º 9: No dependas de fuentes externas de confianza. No hay nada de malo en compararte con los demás y disfrutar de la validación externa, pero es peligroso depender de ello como fuente de confianza. Serás menos propenso a actuar si temes que tu acción haga que la gente deje de elogiarte, y te sentirás abatido cuando no recibas suficientes elogios.
Fomentar la confianza en los demás
En la sección anterior, has aprendido algunas técnicas para reforzar tu confianza . En este último capítulo, aprenderás cómo reforzar la confianza de tus hijos y de las mujeres que conoces.
Fomentar la confianza en los niños
Cuanto antes en la vida nos enfrentemos a los factores que fomentan la confianza (el riesgo, el fracaso, etc.), más rápido y de forma más eficaz la desarrollaremos.
A continuación te ofrecemos algunas estrategias para criar hijos seguros de sí mismos:
1. Exponga a los niños al riesgo poco a poco ; si se les expone a demasiado de golpe, podrían quedar traumatizados.
2. Sé específico a la hora de elogiar. Por ejemplo, si tu hijo ayuda a poner la mesa, en lugar de decir «buen trabajo» o «eres un niño perfecto», di algo como: «Me gusta cómo has doblado las servilletas». Ten especial cuidado de no elogiar en exceso a las hijas, ya que esto las anima a comportarse bien. (Por la misma razón, ten cuidado también de no reprenderlas en exceso).
3. No les resuelvas los problemas: esto hará que se vuelvan demasiado dependientes y les impedirá desarrollar la capacidad de soportar la frustración.
4. Enséñales a dominar pequeñas habilidades cotidianas, como cocinar un huevo o lavar la ropa.
5. No vincules tu estatus a sus logros. Un estudio irlandés reveló que los jóvenes consideraban que la presión por cumplir las expectativas de sus padres les causaba daño psicológico.
6. Da ejemplo. Tus hijos te imitarán, así que si te ven adoptando comportamientos que fomentan la confianza, como esforzarte, luchar o recuperarte de los errores, ellos también los aprenderán.
7. Evita el perfeccionismo elogiándola de forma adecuada, animándola a sentirse satisfecha por dar lo mejor de sí misma y animándola a reflexionar sobre los retos que ha afrontado en el pasado y cómo los superó, para que desarrolle su resiliencia.
8. Anima a tus hijas a interesarse por las matemáticas y las ciencias señalándoles lo útiles que son las matemáticas en las pequeñas tareas cotidianas y llamando su atención sobre los aspectos científicos con los que se encuentran a diario, como el tiempo. Nunca te burles de tus propios conocimientos de ciencias y matemáticas, ya que eso refuerza los estereotipos.
9. Anima a tus hijas a practicar deporte. Apúntalas desde pequeñas, no dejes que lo dejen si fracasan y plantéate deportes individuales si no les gustan los deportes de equipo.
10. Muéstrale a tu hija ejemplos de mujeres que sirvan de modelo a seguir. Así verá lo que puede llegar a conseguir.
11. Fomenta la «mentalidad de crecimiento», es decir, la creencia de que se pueden aprender cosas nuevas y mejorar si se pone empeño (en contraposición a la idea de que las capacidades son fijas). Esta mentalidad convierte el fracaso en una experiencia de aprendizaje.
Fomentar la confianza en otras mujeres
Aquí tienes algunos consejos para animar a otras mujeres de tu entorno:
1. Comparte información sobre la confianza, concretamente que es una elección y que todo el mundo tiene el potencial de desarrollarla.
2. Anima a las mujeres a reconocer y hablar de sus logros. Se puede hablar de los logros sin presumir. Por ejemplo, podrías decir que tu equipo ha hecho un gran trabajo.
3. En lugar de limitarte a mostrarte comprensiva y solidaria con otra mujer, a veces es mejor animarla a que pase a la acción.
4. Especialmente si ocupas un puesto de responsabilidad, ayuda a otras mujeres a progresar. Por ejemplo, cada vez que Christine Lagarde, directora del FMI, acude a una reunión, si ve a una mujer que tiene demasiado miedo de intervenir, le da la palabra.
5. Sé un ejemplo a seguir. Si eres una mujer de éxito, otras mujeres te observarán, así que demuestra tu seguridad en ti misma.
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