Resumen en PDF:El año de 12 semanas, por Brian P. Moran
Resumen del libro: Aprenda los puntos clave en cuestión de minutos.
A continuación se muestra un avance del resumen del libro de Shortform sobre *The 12 Week Year*, de Brian P. Moran. Lee el resumen completo en Shortform.
Resumen en PDF de una página de «El año de 12 semanas»
Todos tenemos cosas que queremos lograr en la vida y todos queremos tener éxito en nuestra carrera profesional. Nos fijamos objetivos anuales, pero al cabo de un año no estamos más cerca de alcanzarlos que antes. Un año es demasiado tiempo para centrarnos adecuadamente en las tareas necesarias, y hay otras responsabilidades y distracciones que merman nuestra productividad. El año de 12 semanas te enseñará cómo eliminar esas barreras que te impiden alcanzar el éxito. Cuando trabajas para alcanzar tus objetivos en periodos de 12 semanas, eres más capaz de ver los pasos necesarios para lograrlos y sientes una mayor sensación de urgencia por alcanzarlos. El año de 12 semanas te ayudará a alcanzar tus sueños y a hacer crecer tu negocio hasta alcanzar grandes cotas.
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Un plan semanal ideal
Una vez que hayas determinado los pasos necesarios para alcanzar tu objetivo de 12 semanas, divídelos en objetivos semanales.
Tu plan semanal debe indicar claramente qué tareas hay que realizar cada día para obtener los resultados necesarios y sentar las bases para seguir avanzando. Dedica un rato al principio de cada semana a repasar el plan y, al cabo de una semana, aprovecha ese tiempo para revisar los avances logrados la semana anterior. Con un calendario estratégico, nunca te preguntarás qué debes hacer y sentirás la urgencia de llevar a cabo las tareas necesarias gracias a unos plazos fijos.
Apoyo entre compañeros
Crea un grupo de apoyo entre compañeros para motivarte y mantenerte comprometido. Cuando sabes que tu trabajo será evaluado por otros, es más probable que te esfuerces más para obtener resultados de alta calidad.
Disciplina 4: Mide tu progreso
No puedes saber si estás avanzando hacia tu objetivo si no evalúas tu progreso a lo largo del camino. Lo bueno del plan de 12 semanas es que no tienes que esperar hasta finales de año para comprobar tus avances. Dispondrás de esta información al cabo de tres meses para mejorar o aprovecharla durante el siguiente periodo de 12 semanas. Además, podrás ver en qué punto del proceso te encuentras y realizar los ajustes necesarios.
Lleva un seguimiento de tu rendimiento contabilizando el número de tareas que has completado con éxito cada semana. Evalúa tu progreso utilizando dos tipos de indicadores: los indicadores rezagados y los adelantados.
Los indicadores rezagados son los resultados finales de tus acciones, o tu objetivo principal para las 12 semanas. Los indicadores adelantados son las medidas que se toman para alcanzar ese objetivo. Por ejemplo, si te fijas el objetivo de aumentar los ingresos de tu organización en un 12 %, los incrementos porcentuales que se registran cada semana son tus indicadores rezagados. Los indicadores adelantados para ese aumento del 12 % serían un mayor número de llamadas de ventas, un mayor desarrollo de productos o un aumento de las estrategias de marketing.
Ambos indicadores te ayudan a evaluar en qué medida estás avanzando hacia tu objetivo. Si no vas por buen camino, dispones de los datos necesarios para determinar si el problema radica en el proceso o en la ejecución. El siguiente ejemplo ayuda a aclarar este proceso:
- Para aumentar los beneficios de tu empresa en un 12 %, te has fijado unos objetivos semanales con el fin de lograr un incremento del 1 %. Sin embargo, tras tres semanas, tus beneficios solo han aumentado un 2 %. El indicador rezagado no funciona, así que ahora recurres a los indicadores adelantados. Sumas las tareas completadas y obtienes una puntuación del 85 % de cumplimiento. Se trata de un alto porcentaje de productividad, por lo que tus acciones no son el problema. Ahora sabes que quizá debas fijarte objetivos más ambiciosos y puedes ajustar tus planes para aumentar las expectativas de producción.
- Por el contrario, si alcanzas un 50 % de los objetivos, sabes que no estás rindiendo al nivel necesario para alcanzarlos. Sabiendo esto, puedes determinar si las tareas de cada semana son realistas para ti o si simplemente necesitas concentrarte más y esforzarte más.
Sin las medidas adecuadas, no podrás obtener la información necesaria para optimizar tus esfuerzos. No consideres las puntuaciones bajas como fracasos, sino como indicadores de que hay que mejorar.
Área 5: Gestiona tu tiempo de forma eficaz
El mundo está lleno de distracciones que te alejan de las tareas prioritarias. De hecho, los estudios demuestran que la mayoría de los trabajadores pierden 11 horas de productividad a la semana debido al tiempo que tardan en volver a concentrarse tras alternar entre el trabajo y las distracciones.
Hay tres tipos de intervalos de tiempo que deberías incluir en tu planificación semanal para ayudarte a mantener la concentración: los intervalos estratégicos, los de margen y los de descanso.
El bloque estratégico
El bloque estratégico consiste en un periodo de tres horas a la semana dedicado a tu plan de 12 semanas. Durante este bloque, te comprometes a trabajar únicamente en las tareas prioritarias. Dedica unos minutos a reflexionar sobre tu visión para ayudar a centrar tu atención, y otros tantos a revisar tu plan y los datos de progreso para ver cómo vas. El resto del tiempo debe dedicarse a las tareas diarias necesarias para alcanzar tu objetivo semanal.
El bloque amortiguador
El bloque de tiempo libre es un intervalo destinado a realizar aquellas actividades diversas que interrumpen tu flujo de trabajo. Al agrupar estas actividades en un único bloque de tiempo, reduces la frustración que provocan las interrupciones constantes y el tiempo que se pierde al realizar estas tareas en momentos aleatorios. Revisa el correo electrónico, atiende llamadas telefónicas, reúnete con los empleados, lee las noticias y responde a las comunicaciones durante 30 minutos a una hora, una o dos veces al día, dependiendo de la naturaleza de las actividades.
El bloque de escape
El «bloque de descanso» es un periodo de tres horas destinado a que tu mente y tu espíritu se recarguen. El descanso es esencial para mantener una concentración sólida mientras trabajas. Si no te recuperas, acabarás agotado y abandonarás tu plan. Al principio, empieza con un bloque de descanso al mes hasta que estés seguro de que tienes una sólida ética de trabajo con respecto a tu plan de 12 semanas. A partir de ahí, prográmalos semanalmente. Sal a dar un paseo, ve la televisión, pasa tiempo con amigos y familiares o realiza otras actividades que te relajen para que puedas volver al trabajo con energía y concentración.
La Semana de la Moda
Tu «semana modelo» es una versión detallada de tus planes de acción semanales. Al comienzo de cada semana, tras tu reflexión, la reunión de apoyo entre compañeros y los análisis de resultados, anota todo lo que tengas que hacer tanto en el ámbito laboral como en el personal durante esa semana. A continuación, añade esas actividades a tu calendario semanal.
En primer lugar, reserva un bloque de tiempo para la planificación estratégica en un día en el que sepas que tendrás tiempo para concentrarte durante tres horas. A continuación, reserva tus bloques de tiempo de margen para cada día. Si tienes previsto un bloque de descanso esa semana, anótalo. Por último, programa el resto de tus actividades, incluidas las del plan de 12 semanas, para cada uno de los siete días.
Convierte la planificación de tu semana en una rutina. Estarás más organizado y centrado en alcanzar el éxito si gestionas tu tiempo de forma consciente cada semana.
Principio 1: Asume la responsabilidad
Ahora que ya conoces las cinco formas de alcanzar tus metas, veamos tres principios que te ayudarán a mantener la concentración. La responsabilidad consiste en reconocer que tú controlas tu futuro tomando las decisiones correctas. Sin embargo, con demasiada frecuencia, la gente pone excusas o culpa a las circunstancias de no haber logrado sus metas. Deja de buscar la motivación y la validación en el exterior y hazte responsable de tu propio destino.
Aquí tienes cuatro formas de fomentar la responsabilidad en tu vida:
- Deja de hacerte la víctima. Cuando te des cuenta de que estás poniendo excusas o quejándote de lo injusta que es la vida, detente y cambia tu forma de pensar. Céntrate en lo que puedes controlar y dedica tu energía a esas actividades.
- No te quejes. Las quejas pueden llevar a la desesperanza, y la desesperanza puede conducir a la depresión. Ten pensamientos positivos para llevar una vida positiva.
- Cambia tu forma de actuar. Si no estás consiguiendo los resultados que deseas, no puedes seguir haciendo lo mismo. Muéstrate dispuesto a hacer cosas diferentes para obtener resultados diferentes.
- Rodéate de gente positiva. Si te rodeas de personas que se ven a sí mismas como víctimas, te contagiarás de su negatividad. Busca a otras personas responsables y que estén en un proceso de descubrimiento.
Principio 2: Cumplir los compromisos
El aspecto más importante de una ejecución excepcional es el compromiso de llevarla a cabo. La responsabilidad consiste en asumir la autoría de tus actos, y el compromiso es la promesa de llevarlos a cabo. Cuando te comprometes y cumples lo prometido, no solo adquieres disciplina, confianza y autoestima, sino también confianza en tu propia disciplina, lo que genera fuerza de voluntad.
Puedes desarrollar un fuerte sentido del compromiso si cultivas los siguientes aspectos:
- Un deseo intenso. Debes desear algo con tanta fuerza que te impulse a actuar incluso cuando tengas miedo, te sientas frustrado o estés cansado. Este aspecto del compromiso es la razón por la que es tan importante establecer una conexión emocional con tu visión inspiradora.
- Acciones clave. Puede que haya muchas formas de alcanzar tus objetivos, pero solo una o dos son las mejores medidas que puedes tomar en determinados momentos. Cuando tengas claro cuáles son esas acciones clave, tendrás más probabilidades de llevarlas a cabo.
- Conocer los costes. El compromiso exigirá sacrificios para llevarlo a cabo, y saber de antemano cuáles serán esos sacrificios te ayudará a afrontarlos cuando surjan.
- Un interruptor para apagar las emociones. El verdadero compromiso requiere mucho esfuerzo y pondrá a prueba tu resistencia y disciplina. Encuentra la manera de dejar de lado tus sentimientos negativos para poder mantener la motivación y seguir avanzando.
Tipos de compromiso
Las promesas pueden ser explícitas o implícitas. Las promesas explícitas son aquellas de las que eres consciente, como las que te haces a ti mismo o las que expresas verbalmente a los demás. Las promesas implícitas son comportamientos que se dan por sentados en función del tipo de relación: la fidelidad de la pareja, el amor de los padres o el apoyo y el liderazgo de un jefe. Cuando pierdes la confianza en alguien, o viceversa, es porque se ha incumplido una promesa, ya sea explícita o implícita.
El problema es que cada promesa conlleva dos tipos diferentes de intenciones. La intención declarada es el compromiso que expresas verbalmente. Eres consciente de tu intención de cumplirla; de lo contrario, no habrías hecho la promesa. Pero bajo la superficie se esconden otras intenciones, o los costes relacionados con tu intención declarada. Inconscientemente, sabes lo que perderás si la cumples y, sin darte cuenta, luchas contra tus mejores intenciones.
Hay algunas cosas que puedes hacer para contrarrestar el efecto de esas intenciones ocultas:
- Haz que tu palabra tenga peso. Cuando das tu palabra o asumes un compromiso explícito, tu integridad está en juego. Da importancia a tu palabra y comprométete a mantener siempre un alto nivel de integridad en tus acciones.
- Sopesa los costes antes de comprometerte. Ten en cuenta los sacrificios que ello implica antes de hacer promesas, para que puedas determinar si realmente puedes o estás dispuesto a cumplirlas.
- Comprométete a cumplir. Debes superar las incomodidades o las excusas que te impiden actuar. No rompas tu promesa de cumplir tus promesas.
Principio 3: Da lo mejor de ti en cada momento
Para lograr un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida personal, se tiende a hacer varias cosas a la vez para poder dedicarse a más actividades. Pero cuando te dedicas a todo, en realidad no te dedicas a nada. Acepta que no puedes hacerlo todo y aprende a distribuir tu energía de forma deliberada para que se completen las tareas más importantes.
Aspira a la grandeza
El éxito no es un destino, sino la forma en que recorres el camino para llegar a él. Te conviertes en alguien excepcional en el momento en que das prioridad a lo que es importante para crear la vida que deseas. Deja de lado ciertas responsabilidades y dedica tu energía a las tareas que tienen un impacto real en tu vida.
Los pequeños pasos que das hacia tu objetivo en cada momento se sumarán para crear tu magnífica visión. El resultado final no es más que una manifestación de tu grandeza hasta la fecha.
Las primeras 12 semanas
Las primeras 12 semanas son las más importantes, ya que te permitirán descubrir de qué estás hecho y te enseñarán cómo tener más éxito en el futuro. Te enfrentarás por primera vez a la resistencia emocional, a la impaciencia por obtener resultados, a objetivos o planes confusos o excesivos, y a la tentación de volver a tu vida habitual.
Pero si logras superar estos obstáculos, tendrás más confianza para seguir trabajando en pos de tu objetivo y alcanzarlo. Además, contarás con los datos de tu progreso, que te ayudarán a ajustar tus planes para las próximas 12 semanas y lograr un mayor éxito.
Las primeras 12 semanas se desarrollarán de la siguiente manera:
- Semanas 1-4: En estas semanas adquirirás el hábito de seguir tu plan. Mantén la concentración en las disciplinas y los principios del plan de 12 semanas para mantener la motivación y lograr una ejecución óptima. La forma en que superes estas semanas determinará cómo superes las ocho restantes.
- Semanas 5-8: La novedad del plan ya habrá desaparecido, pero aún quedan varias semanas para la fecha límite. Te faltará sentido de la urgencia y serás más propenso a las distracciones. Fortalece tu fuerza de voluntad durante estas semanas y evalúa tus medidas para realizar los ajustes necesarios que te permitan terminar con fuerza.
- Semanas 9-12: En este punto, empezarás a ver algunos de los frutos de tu esfuerzo. Puede que aún no estés exactamente donde te gustaría estar, pero si has obtenido una puntuación del 85 % o más durante estas semanas, estás cerca y tienes la base necesaria para planificar las próximas 12 semanas.
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