Resumen en PDF:¡Cómete esa rana!, de Brian Tracy
Resumen del libro: Descubre los puntos clave en cuestión de minutos.
A continuación te ofrecemos un avance del resumen del libro «¡Cómete esa rana!» de Brian Tracy, elaborado por Shortform. Lee el resumen completo en Shortform.
Resumen de una página en PDF de «¡Cómete esa rana!»
No hay tiempo suficiente en el día para hacer frente a todas las responsabilidades laborales y personales que te abruman, y mucho menos para estar al día con el correo electrónico, las redes sociales y todo lo que llevas tiempo queriendo leer. En Eat That Frog, el consultor empresarial Brian Tracy afirma que la solución consiste en identificar tu tarea más importante —la que tiene mayores consecuencias— y realizarla en primer lugar cada día. Es como comerse una rana: cuando te enfrentas a un gran reto, o a una rana que comerte, lo mejor es quitártelo de encima primero; todo lo que venga después te resultará más fácil en comparación. Partiendo de esta idea, Tracy ofrece una lista de consejos prácticos para mejorar la productividad y alcanzar el éxito.
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3) Ten claro lo que se espera de ti: identifica las áreas clave de tu trabajo en las que se espera que obtengas resultados y asegúrate de centrarte en ellas. Tu éxito y el de tu empresa dependen de que consigas esos resultados. Valórate a ti mismo en cada área en una escala del 1 al 10 para identificar tus puntos fuertes y débiles. En lugar de ignorar o racionalizar tus puntos débiles, céntrate en las expectativas que debes cumplir y elabora un plan para destacar en todas las áreas. Cuanto mejor lo hagas, más motivado estarás para completar las tareas importantes.
4) Identifica tu mayor limitación: identifica el principal obstáculo que te frena a ti, a tu proyecto o a la empresa, y elimínalo. Una limitación puede ser externa a tu empresa, interna o incluso personal (todo el mundo tiene limitaciones personales). Eliminarla acelerará considerablemente tu avance hacia tu objetivo. Eliminar un factor limitante puede ser tu tarea más importante —o la «rana que debes comerte»— en este momento.
5) Desarrolla tus habilidades: mejora continuamente tus habilidades para aumentar tu valor y tu productividad, y para avanzar en tu carrera profesional. Determina qué necesitas aprender para desempeñar mejor tu trabajo. Identifica tus tareas y capacidades más importantes y, a continuación, elabora un plan para mejorar continuamente tus habilidades en esas áreas.
6) Planifica cada día: en una hoja de papel, haz una lista de todo lo que tienes que hacer. Un minuto dedicado a planificar puede ahorrarte diez en la ejecución. Cada vez que surja algo, añádelo a tu lista. Cuando trabajas a partir de una lista, puedes aumentar tu productividad en un 25 % —dos horas al día—. Una planificación eficaz requiere listas para diferentes periodos de tiempo —diario, semanal, mensual— además de una lista maestra y listas de proyectos independientes. Mueve elementos entre listas a medida que vas priorizando constantemente.
Establecer prioridades
7) Aplica la regla del 80/20: el 20 % de tus esfuerzos generará el 80 % de tus resultados. Céntrate en hacer las pocas cosas que marcan la mayor diferencia o, mejor aún, limítate a una sola. Si tienes 10 cosas que hacer, hacer las dos más importantes tendrá un mayor impacto que hacer las otras ocho juntas. Cada una de las 10 tareas puede llevar el mismo tiempo, pero una de ellas generará más valor —quizás hasta 10 veces más— que todas las demás. La tarea más valiosa es la que debes completar primero, o la rana que debes comerte primero.
8) Evalúa las consecuencias: Lo más importante que puedes hacer es aquello que tenga mayores consecuencias o un mayor impacto. Determina qué es lo que más importa haciéndote tres preguntas sobre la productividad: «¿Cuáles son mis actividades más impactantes?», «¿Qué puedo hacer yo solo que tenga un impacto significativo?» y «¿Cuál es la mejor forma de aprovechar mi tiempo en este momento?». Realiza primero la actividad con mayor impacto, especialmente si las consecuencias son positivas. Cuanto mayor sea el impacto positivo potencial de una tarea, más motivado estarás para dejar de procrastinar y llevarla a cabo.
9) Sé un procrastinador creativo: como no puedes hacerlo todo, tienes que posponer o eliminar algo. Pospón a propósito las cosas sin importancia —por ejemplo, responder a correos electrónicos que no son urgentes— para poder ocuparte de lo importante.
10) Establece prioridades en tu lista de tareas: Establece prioridades en tu lista de tareas utilizando el método de clasificación ABCDE para asegurarte de que realizas las tareas adecuadas. Clasifica cada tarea de la siguiente manera:
- A — Imprescindible: se trata de tareas muy importantes. Son tareas que debes realizar; si no las haces, las consecuencias negativas serán graves. Por ejemplo, una tarea «A» podría ser algo que tu jefe te haya encargado hacer,
- B — Deberías hacer: se trata de tareas que deberías realizar, como devolver una llamada o responder a un correo electrónico que no sean urgentes. Estas tareas tienen consecuencias mucho menos graves que las de la categoría «A»; por ejemplo, es posible que alguien se moleste si no las haces.
- C — Sería bueno hacerlas: se trata de tareas que estaría bien realizar, pero no importa si las haces o no. Algunos ejemplos son ir a comer con un compañero de trabajo o llamar por teléfono a un amigo. Estas tareas no afectan a tu trabajo.
- D — delegar: Estas son tareas que puedes delegar. Debes delegar todo lo posible para poder disponer de tiempo para realizar tus tareas «A», que son de vital importancia.
- E — eliminar: se trata de tareas que puedes eliminar. Entre ellas se incluyen cosas que en su momento fueron importantes pero que ya no son relevantes, o cosas innecesarias que se han convertido en hábitos. El tiempo que dediques a cualquiera de estas tareas es tiempo que le quitas a una tarea de categoría «A».
Ponte en marcha
11) Prepárate bien: antes de sentarte a realizar una tarea importante, asegúrate de tener todo lo que necesitas a mano para no distraerte más tarde buscando cosas. Son innumerables los proyectos que nunca se terminan, o que se hacen de cualquier manera, porque la gente no se prepara con antelación. Una vez que tengas todo listo, como los ingredientes de una receta, empieza la tarea de inmediato.
12) Ve paso a paso: haz que una tarea grande resulte factible dividiéndola en pasos más pequeños y centrándote en uno solo cada vez. Imagina que tu gran tarea es un salami que has cortado en lonchas finas, y que solo tienes que comer una loncha pequeña cada vez.
13) Motívate: sé tu propio entrenador: utiliza tu voz interior para animarte y empujarte a dar lo mejor de ti. Repítete a ti mismo: «Tengo lo que hace falta» para reforzar tu confianza y superar las dudas. Esfuérzate por completar tus tareas más importantes fijándote plazos y subplazos. Aborda tu trabajo con un sentido de urgencia, o con la necesidad imperiosa de ponerte manos a la obra y terminarlo. Cuando sepas lo que tienes que hacer, simplemente hazlo.
14) Haz que la tecnología te ayude: toma el control de tus dispositivos utilizando las funciones disponibles para organizar tu trabajo, recordar lo que es importante y evitar que las cosas sin importancia, como las redes sociales y las notificaciones, te hagan perder el tiempo.
15) Mantén la concentración: dedícate a tu tarea más importante durante dos sesiones seguidas de 90 minutos cada mañana. Utiliza una agenda para reservar ese tiempo y respétalo. Elimina las interrupciones y no hagas varias cosas a la vez. Las investigaciones indican que el hábito de responder a correos electrónicos, mensajes de texto y llamadas reduce la capacidad de atención y provoca una falta de concentración, lo que hace imposible completar el tipo de tareas que son fundamentales para tu éxito.
Conclusión
Adquirir el hábito de realizar la tarea más importante del día —o, como se suele decir, «comerse la rana más grande»— nada más empezar la jornada laboral te prepara para el éxito. Cualquiera puede aprender a hacerlo. Seguir estas reglas puede ayudarte a desarrollar ese hábito y a encaminarte hacia el éxito más rápidamente.
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