Resumen del PDF:Piénsalo de nuevo, por Adam Grant
Resumen del libro: Aprenda los puntos clave en cuestión de minutos.
A continuación se muestra un avance del resumen del libro «Think Again», de Adam Grant, elaborado por Shortform. Lee el resumen completo en Shortform.
Resumen de una página en PDF de «Think Again»
Probablemente pienses que el conocimiento preciso es valioso y que mantener convicciones firmes es una muestra de integridad. Sin embargo, el científico social y profesor de Wharton Adam Grant no está de acuerdo, y sostiene que la reconsideración —o la capacidad de replantearse las propias opiniones— es mucho más valiosa que el conocimiento o la fidelidad a las propias creencias.
La investigación de Grant demuestra que los conocimientos y la especialización suelen encerrarte en formas de pensar estrechas que limitan tu potencial. Sostiene que, en lugar de buscar la especialización, deberías practicar y cultivar la reconsideración, ya que esta abre nuevas puertas al aprendizaje y a la conciencia de uno mismo; además, al tratarse de una habilidad que se puede aprender, la reconsideración es algo que puedes desarrollar, compartir con los demás y aplicar a tu vida y a tu trabajo.
En esta guía, analizaremos la investigación de Grant sobre este tema, ofreceremos perspectivas alternativas de otros pensadores y científicos, y examinaremos los estudios psicológicos que respaldan y cuestionan las conclusiones de Grant.
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Piaget afirma que a las personas les desagrada tanto esta sensación de desequilibrio que la evitan encajando la nueva información en sus marcos de referencia existentes, en lugar de crear otros nuevos. Las teorías de Piaget pueden explicar por qué las personas se ven envueltas en el ciclo «convicción-suposición»: es mucho más fácil seguir un ciclo de certeza mental que valida los conocimientos que ya se tienen que embarcarse en el proceso más complejo de crear nuevos marcos mentales que pongan a prueba el propio pensamiento.
Método n.º 2: Encontrar el equilibrio entre la duda y la confianza
A medida que te adentras en el proceso de reconsideración y analizas tus ideas, es importante que mejores tu capacidad para reconsiderar aprendiendo a encontrar el equilibrio entre la confianza y la duda. Grant señala que tener demasiada confianza en tus creencias y habilidades te lleva a estar demasiado seguro de que todas tus opiniones son correctas, pero que tener demasiadas dudas te hace sentir temeroso e incapaz de actuar.
Cuando la duda y la confianza están en equilibrio, confías en tus capacidades y eres capaz de reconocer que aún te queda mucho por aprender; no te quedas anclado en tus convicciones ni te paraliza la inseguridad. Grant afirma que hay varias formas de equilibrar el nivel de duda y confianza:
Sé sincero sobre tus capacidades
Ten una visión realista de tus capacidades. Cuando te consideras capaz de llevar a cabo una tarea o de dominar un concepto, corres el riesgo de volverte demasiado seguro de ti mismo y centrarte demasiado en lo que ya sabes. Como consecuencia, no tienes en cuenta tus puntos débiles ni tus lagunas de conocimiento, lo que te dificultará mejorar tus habilidades o asimilar nueva información.
(Nota breve: Una de las dificultades a la hora de ser sincero sobre tus capacidades es que es fácil pasar por alto ciertos aspectos. Puedes contrarrestar estos puntos ciegos elaborando una lista exhaustiva de tus puntos fuertes y débiles y, a continuación, agrupando estas cualidades en categorías como«interpersonales», «intelectuales» y «emocionales». Esto te permite reconocer y analizar tus atributos sin sentirte abrumado por una lista desorganizada.)
Reconoce tus limitaciones
Reconoce tus limitaciones de forma positiva, sin menospreciarte. En cambio, Grant te anima a que te esfuerces por ver tus debilidades como oportunidades para aprender, crecer y mejorar.
Incorpora un diálogo interno positivo a tus pensamientos
La capacidad de superar las tendencias al diálogo interno negativo es fundamental para mantener una actitud positiva ante tus limitaciones: si tu instinto te lleva a castigarte por tus debilidades o errores, resulta casi imposible verlos desde una perspectiva positiva . Los psicólogos recomiendan superar esta tendencia incorporando conscientemente un diálogo interno más positivo. Por ejemplo, mientras trabajas en un proyecto, elógate por todo lo que haces bien en lugar de centrarte en lo que sale mal.
Yendo un paso más allá, si puedes identificar momentos del día en los que sabes que serás muy consciente de tus limitaciones, elabora un plan que te sirva de guía en esos momentos de duda: ¿qué respuesta te puede ayudar a controlar la ansiedad y a combatir tu tendencia a la autocrítica? Por ejemplo, cuando sepas que vas a estar en una reunión estresante, recuérdate a ti mismo con antelación que debes evitar el diálogo interno negativo («¡Debería haberlo sabido!») y, en su lugar, practica un diálogo interno positivo que replantee el momento de duda como una oportunidad («¡Hoy voy a aprender algo nuevo!»).
Descubre tus lagunas de conocimiento
Reúne toda la información que tengas sobre un tema e intenta explicársela a otra persona; si le cuesta entenderte o ver las conexiones lógicas de tus argumentos, es una clara señal de que quizá debas investigar más sobre el tema.
(Nota breve: Grant sugiere que elabores un resumen completo de lo que sabes sobre un tema para evaluar a fondo tus conocimientos. Sin embargo, los investigadores han descubierto que, en realidad, no es necesario realizar todo este ejercicio para detectar tus lagunas de conocimiento. Por lo general, cuando las personas reflexionan sobre lo que son capaces de explicar acerca de un tema, enseguida se alejan de una postura de exceso de confianza.)
Método n.º 3: Ten en cuenta la complejidad
A medida que practicas la reconsideración, también debes aprender a tener en cuenta la complejidad: aquellos elementos o aspectos que aportan matices a tus creencias o conclusiones.
Grant sostiene que dar por sentado que se comprende un tema a la perfección lleva a creer que las propias opiniones son aplicables en cualquier circunstancia y que no existen otras interpretaciones válidas. Estas creencias pasan por alto la complejidad del tema en cuestión: las numerosas circunstancias o aplicaciones que podrían poner en tela de juicio el punto de vista propio. Por ejemplo, puedes creer que la tienda de comestibles de tu barrio cobra demasiado por sus productos sin tener en cuenta por qué podrían hacerlo; tal vez se vean obligados a subir los precios para hacer frente al aumento del alquiler.
Por otro lado, afirma Grant, reconocer la complejidad de una situación pone en marcha el proceso de reconsideración: cuando se tienen en cuenta los múltiples matices de un problema, se pone en duda la convicción de que se comprende plenamente la cuestión, lo que lleva a plantearse nuevas preguntas.
(Nota breve: En Factfulness, Hans Rosling se basa en las advertencias de Grant sobre el pensamiento excesivamente simplista. Rosling sostiene que nos atraen las ideas simples y reduccionistas y las soluciones universales. Advierte de que este instinto lleva a las personas a adoptar ideologías y visiones del mundo que lo abarcan todo y que distorsionan y ocultan la complejidad y los matices del mundo real. Los expertos y activistas, advierte Rosling, pueden ser especialmente propensos a este tipo de pensamiento, creyendo que su experiencia en un tema les da motivos para aplicarla en todos los ámbitos. Esto les lleva a exagerar los problemas y a proponer sus soluciones favoritas como panacea para los complejos y matizados retos globales.)
Grant sugiere varios métodos para añadir complejidad a un tema:
Analiza conscientemente los distintos puntos de vista
La información disponible sobre un tema puede interpretarse de diversas maneras, y tu punto de vista será más matizado si tienes en cuenta diferentes puntos de vista. Hacer un esfuerzo consciente por considerar estos distintos ángulos te permite abrirte a nuevas perspectivas.
(Nota breve: Las investigaciones psicológicas han demostrado que considerar diferentes puntos de vista ayuda a asimilar distintas perspectivas, fomenta los vínculos sociales y reduce los estereotipos, ya que se aprende a identificarse y a empatizar con la forma en que otras personas ven el mundo.)
Pon a prueba tus conocimientos
Pregúntate si comprendes plenamente el tema: consulta diferentes fuentes para asegurarte de que estás al día de las últimas investigaciones y tienes una visión completa del tema.
(Nota breve: Al intentar obtener una visión completa de la información disponible sobre un tema, es posible que te encuentres con una cantidad abrumadora e inabarcable de datos. Para evitarlo, los expertos recomiendan clasificar la información recopilada de modo que resulte fácil de utilizar y poner en práctica. Sugieren tres categorías: los conocimientos generales que debes tener sobre el tema, los datos básicos que debes recordar y las formas de aplicar la información.)
Evita los estereotipos
A medida que amplíes conscientemente tus conocimientos y tus interacciones cotidianas, también mejorarás a la hora de evitar los estereotipos: esas características generales que atribuyes a un tipo de persona o grupo basándote en suposiciones o prejuicios. Los estereotipos suelen deberse a una falta de conciencia sobre la complejidad de las perspectivas de los demás.
Grant sugiere que nos planteemos hipotéticamente cómo seríamos si tuviéramos un origen diferente; probablemente nos daremos cuenta de que las experiencias de los demás son mucho más complejas de lo que habíamos supuesto. Plantea algunas «hipótesis» que podemos analizar, como por ejemplo: ¿Podría estar equivocado en mi forma de ver a este grupo de personas? ¿Es realmente cierto que todas las personas X hacen Y? ¿En qué se diferencia su origen del mío y cómo ha influido eso en nuestras diferentes formas de vida?
Esto pone en marcha el proceso de reconsideración: te das cuenta de que tus estereotipos son erróneos, buscas información veraz sobre los distintos grupos y acabas adquiriendo una visión matizada de ellos, en lugar de un estereotipo.
(Nota breve: La exhortación de Grant a reflexionar sobre cómo serían tus experiencias si pertenecieras a un grupo diferente o tuvieras un origen distinto puede considerarse una exploración del concepto de empatía. En Biased, la psicóloga social Jennifer Eberhardt analiza los prejuicios raciales en diversas instituciones, incluidas las escuelas, y propone estrategias basadas en la empatía para combatirlos, entre ellas la formación en empatía para el profesorado, el fomento de la confianza entre profesores y alumnos, y la formulación de los comentarios como una expresión de fe en la capacidad del alumno para mejorar.)
Identifica tus estereotipos actuales
Grant quiere que te replantees tus estereotipos aceptando la complejidad y teniendo en cuenta las experiencias de los demás, pero para ello, primero debes identificar cuáles son tus estereotipos. Es difícil evaluar con precisión los estereotipos que tienes, por lo que te puede resultar útil recurrir a un método de evaluación objetivo. Project Implicit (un recurso creado por la Universidad de Virginia, la Universidad de Washington y la Universidad de Harvard) ofrece pruebas de asociación implícita que te ayudan a identificar tus prejuicios y sesgos.
Parte 3: Enseñar a los demás a replantearse sus opiniones
Ahora que tienes una comprensión sólida del concepto de reconsideración y has aprendido a ponerlo en práctica en tu propia vida, puedes enseñar estas habilidades a otras personas con seguridad y competencia, para que puedan replantearse sus creencias, adoptar una mentalidad abierta y descubrir nuevas ideas.
En este capítulo, analizaremos diferentes oportunidades para enseñar a los demás cómo practicar la reconsideración: tanto en entornos educativos como en situaciones de desacuerdo en tu vida personal y profesional.
Oportunidad docente n.º 1: Educación
Una forma fundamental de ayudar a los demás a aplicar la reconsideración en sus vidas es enseñar este concepto en las escuelas y otros entornos educativos. Grant afirma que, cuando uno asume el papel de educador (ya sea como padre, compañero de trabajo, amigo o mentor), es importante que la reconsideración ocupe un lugar central en la forma de educar a los demás, para que puedan examinar sus creencias y mostrarse abiertos a nuevas ideas.
Ser educador en la vida cotidiana
Aunque Grant aborda principalmente la reconsideración en contextos educativos formales, como escuelas y universidades, hay muchas formas en las que puedes asumir el papel de educador en tu vida cotidiana. En Everyone a Teacher, el autor Mark Schwen afirma que es importante darse cuenta de que, con frecuencia, estás enseñando cuando interactúas con otras personas. Comprender esto puede ayudarte a ver que eres un educador, aunque no sea en calidad profesional.
Al animar respetuosamente a tus compañeros de trabajo a que reconsideren su opinión sobre un proyecto concreto y al explicarles por qué crees que un enfoque alternativo podría ser mejor, estás actuando como educador. Del mismo modo, cuando le explicas a tu hija cómo una de sus decisiones puede haber herido involuntariamente a otras personas y que debería replantearse cómo abordar situaciones similares en el futuro, estás actuando como profesor.
Incorporar la reconsideración al aula
Grant critica los métodos educativos tradicionales, como las clases magistrales y la memorización, por no estimular lo suficiente a los alumnos a pensar de forma independiente. Estos métodos enseñan a los alumnos a repetir la información que aprenden, pero no a interactuar de manera significativa con el material. Como resultado, no desarrollan las habilidades de pensamiento crítico necesarias. En lugar de las clases magistrales y la memorización, Grant aboga por un enfoque de aprendizaje activo que anime a los alumnos a cuestionar su propio razonamiento y a interactuar con curiosidad y de manera significativa con las ideas de los demás.
(Nota resumida: Grant sostiene que las clases magistrales no logran inculcar las habilidades de pensamiento crítico que los estudiantes necesitarán para tener éxito como adultos independientes y, por lo tanto, constituyen un método de enseñanza subóptimo. Sin embargo, algunos expertos sostienen que las clases magistrales pueden ser una herramienta pedagógica eficaz para explicar hechos y conceptos básicos. Las clases magistrales deben considerarse parte de una estrategia educativa global que complemente otros métodos de enseñanza más eficaces a la hora de ayudar a los estudiantes a aplicar los conceptos. Estos otros métodos pueden incluir la participación activa, el planteamiento de preguntas o la división de la clase en pequeños grupos para el debate.)
Propuestas para el aprendizaje activo y la reflexión en el aula
Grant ofrece algunas sugerencias para fomentar el aprendizaje activo y la reflexión:
Una estrategia consiste en asignar proyectos que impliquen la elaboración de varios borradores con comentarios de los compañeros (comentarios que aporta un pequeño grupo de compañeros); el hecho de que los alumnos redacten varios borradores les muestra que es posible que tengan que cometer errores y replantearse sus ideas varias veces para alcanzar los objetivos del proyecto.
(Nota breve: En Las cinco disfunciones de un equipo, Patrick Lencioni sostiene que la retroalimentación constructiva entre compañeros es crucial para el éxito del equipo. Lencioni escribe que el conflicto apasionado e ideológico—basado en cuestiones de fondo, no en hostilidades interpersonales— es necesario para que los equipos aprendan de los errores del pasado, tomen medidas decisivas y aprovechen al máximo el talento y la experiencia de todo el equipo.)
Los profesores también pueden animar a los alumnos a compartir sus aficiones: cuando los alumnos conocen los intereses de sus compañeros, se dan cuenta de que otros alumnos tienen algo que enseñarles y de que pueden beneficiarse de las ideas de los demás.
(Nota breve: Al compartir tus pasiones con un grupo (en casa, en el trabajo o en la escuela), no solo enseñas a los demás sobre un tema, sino que también estableces vínculos emocionales que pueden despertar la creatividad, replantear viejas ideas preconcebidas y estimular el deseo de aprender más sobre ese tema. Escuchar a otras personas hablar de sus pasiones puede crear un vínculo emocional, y compartir pasiones puede despertar el entusiasmo y la creatividad mutuos.)
Por último, los profesores pueden animar a los alumnos a cuestionar creencias ampliamente aceptadas: Grant afirma que los profesores deberían diseñar clases que desmonten mitos y pongan en tela de juicio el pensamiento convencional. Por ejemplo, mucha gente cree que los delitos violentos han alcanzado su nivel más alto de la historia en las principales ciudades estadounidenses. Sin embargo, un plan de clase autodirigido que enseñe a los alumnos a analizar las estadísticas de delincuencia de los últimos 40 años podría mostrarles que, en realidad, las tasas de delincuencia han descendido drásticamente durante ese periodo. Esto ayudaría a los alumnos a desmontar un mito muy extendido y les enseñaría que muchas cosas que se dan por sentadas no resisten un análisis más detallado.
(Nota breve: Algunos expertos señalan que los intentos de cuestionar las creencias erróneas de las personas pueden, en realidad, resultar contraproducentes: cuando se les presenta información contraria, muchas personas se atrincheran y se aferran aún más a sus creencias originales. Un estudio de 2009 reveló que los intentos de los medios de comunicación por desmontar mitos políticos —como cuestionar a quienes creían erróneamente que el expresidente Barack Obama era musulmán— tuvieron poco o ningún efecto a la hora de hacer cambiar de opinión a quienes creían que esto era cierto.)
Oportunidad docente n.º 2: Desacuerdos constructivos
Otra forma de enseñar a los demás a reconsiderar sus puntos de vista es a través del desacuerdo colaborativo. El desacuerdo colaborativo implica que tú y la otra persona mantengáis un intercambio natural de opiniones y conservéis una actitud abierta para trabajar juntos. Grant afirma que, cuando se concibe el desacuerdo de esta manera, se puede abordar como un intercambio fluido de ideas: una interacción constructiva y creativa, en lugar de una discusión agresiva.
(Nota breve: En Las cinco disfunciones de un equipo, Patrick Lencioni sostiene que, en realidad, es la ausencia de conflicto lo que caracteriza a una organización en dificultades y a una cultura disfuncional. Escribe que, en un entorno carente de confianza, los equipos sustituyen el conflicto productivo por una armonía artificial, fingiendo estar de acuerdo entre sí para evitar la incomodidad que conlleva el conflicto. Sin un conflicto regular y saludable, las hostilidades y tensiones hierven a fuego lento justo bajo la superficie, manifestándose en forma de ataques personales, comentarios sarcásticos y mordaces, y sabotajes pasivo-agresivos —ninguno de los cuales fomenta la reconsideración de las creencias.)
Cómo discrepar de forma constructiva
Grant afirma que el primer paso para enseñar a reconsiderar las cosas mediante argumentos colaborativos es plantear la interacción como un debate constructivo, en lugar de como una confrontación. Grant sugiere que digas: «Me encantaría debatir este tema contigo». Esta forma de expresarlo hace que las personas comprendan que tu objetivo es explorar ideas, no cuestionar su criterio ni poner en duda su identidad.
(Nota breve: Otros expertos sostienen que, antes incluso de intentar replantear la conversación, primero debes asegurarte de estar físicamente tranquilo. Esto te coloca en una mejor posición para mantener una conversación serena y productiva: moderarás tu respuesta natural de «lucha o huida» y serás menos propenso a malinterpretar las palabras de la otra persona como amenazas o burlas. Para calmarse, los expertos sugieren practicar la atención plena (el estado de estar plenamente consciente del momento presente) para conectar con lo que siente tu cuerpo. Cuando seas consciente de que tu cuerpo está tenso, toma medidas para reducir tu nivel de ansiedad, como tumbarte, dar un paseo o escuchar música.)
Una vez que hayas claro que tu desacuerdo es una conversación y no una discusión, Grant sugiere varias técnicas para demostrar a tu interlocutor que estás dispuesto a colaborar.
- Muestra un interés sincero por lo que la otra persona tiene que decir. Mostrar interés le hace ver a la otra persona que sus opiniones son importantes y le tranquiliza, ya que le hace comprender que no tiene por qué ponerse a la defensiva.
- Muestra solo tus puntos más fuertes. Presenta una pequeña selección de argumentos sólidos para no abrumar a tu interlocutor y hacer que se ponga a la defensiva. (Nota de Shortform: los expertos dicen que se pueden identificar los argumentos sólidos basándose en las pruebas que respaldan la idea. Si carece de pruebas sólidas, probablemente no sea un buen argumento.)
- Haz muchas preguntas que inviten a la reflexión. Cuando haces preguntas, animas a la otra persona a que también adopte un enfoque basado en el cuestionamiento. Y, al estar ahora en modo de cuestionamiento, es posible que empiece a replantearse algunas de sus creencias, lo que la alejará de sus posturas más intransigentes.
- Expresa cómo te sientes a lo largo de la conversación. Expresar las emociones enseña a la otra persona que es seguro ser sincera sobre lo que siente. (Nota de Shortform: El psicólogo Carl Rogers sugiere otra forma de hacer que los demás se sientan seguros en conversaciones difíciles: expresarles una «aceptación positiva incondicional». En un contexto específicamente terapéutico, esto significa mantener una actitud no crítica independientemente de lo que la otra persona pueda decir, dejar que exprese todas sus emociones abiertamente y aceptarla tal y como es.)
Practica la empatía reflexiva
En Never Split the Difference, el exnegociador de rehenes del FBI Christopher Voss escribe sobre conceptos similares a los que explora Grant. Voss los aplica específicamente al contexto de una negociación. Un aspecto crucial de la teoría de la negociación de Voss es que los buenos negociadores buscan establecer una buena relación, empatía y confianza con su interlocutor, y no intentan menospreciarlo ni aprovecharse de él
Voss aboga por el uso de la técnica de la empatía calculada: comprender los sentimientos de otra persona para conseguir lo que quieres de ella. La empatía calculada te proporciona una perspectiva fundamental sobre por qué alguien se comporta de la forma en que lo hace. En última instancia, según Voss, necesitas que tu interlocutor se sienta emocionalmente seguro contigo; quieres que te vea más como un aliado que como un adversario. Voss describe cinco técnicas de empatía calculada:
1. Escucha activa: Habla despacio y con calma para demostrar que te preocupas por cómo se siente la otra persona.
2. Utiliza el tono adecuado: utiliza un tono de voz tranquilo y alentador como tono habitual para que tu interlocutor se sienta a gusto.
3. Refleja lo dicho: Repite las últimas tres palabras que haya dicho la otra persona en tu siguiente frase. Al imitar su forma de hablar, le estás indicando a la otra persona no solo que la estás escuchando, sino también que te identificas con ella.
4. Identificar: Identifica y expresa las emociones de otra persona con frases como: «Parece que estás decepcionado con lo que se ofrece».
5. Realiza auditorías de acusaciones: enumera todas las cosas negativas que tu interlocutor podría decir de ti al inicio de la negociación, utilizando frases como: «Probablemente pienses que te estoy ofreciendo menos de lo que deberías, que intento engañarte y que no respeto tu inteligencia». Esto despierta la empatía innata de tu interlocutor y le impulsa a querer asegurarte de que no eres tan malo como te has descrito a ti mismo.
Parte 4: Solicitar una revisión en el trabajo
El tercer ámbito en el que Grant sugiere que se puede aplicar la reconsideración es el lugar de trabajo. La aplicación de la reconsideración en este contexto da lugar a culturas laborales positivas que anteponen el aprendizaje y el pensamiento crítico a los beneficios y los resultados finales. En esta sección, analizaremos:
- Cómo crear un entorno de seguridad psicológica en el trabajo
- Cómo establecer procesos de toma de decisiones en el lugar de trabajo que permitan aplicar de la mejor manera posible los principios de reconsideración
Cómo fomentar la seguridad psicológica en el lugar de trabajo
La mejor manera de sentar las bases para un cambio de mentalidad en el lugar de trabajo es fomentar la seguridad psicológica: la sensación de que uno puede asumir riesgos al interactuar con los demás sin temor a sufrir consecuencias negativas.
Grant afirma que las ideas no se expresan cuando los lugares de trabajo no se esfuerzan por fomentar esta sensación de seguridad: las personas temen las consecuencias negativas de equivocarse, por lo que dudan a la hora de dar su opinión. En una cultura así, las viejas formas de hacer las cosas no se cuestionan porque se estigmatiza a quienes las cuestionan. Cuando se instala esta dinámica, el lugar de trabajo puede quedarse anclado en ideas y procesos antiguos que claramente ya no funcionan, mientras que las ideas nuevas se reprimen e ignoran, lo que acaba afectando a toda la organización.
Para evitar esta situación, Grant afirma que los líderes deben fomentar la seguridad psicológica transmitiendo el mensaje de que no pasa nada por equivocarse. Mejor aún, pueden compartir abiertamente críticas profesionales que pongan de manifiesto sus fracasos pasados. Cuando los líderes se muestran abiertos respecto a sus propias deficiencias y a cómo están trabajando para mejorar, ofrecen un poderoso ejemplo de humildad que proporciona a los empleados la seguridad psicológica necesaria para atreverse a intentarlo y cometer errores también.
Recuperarse del fracaso
La falta de seguridad psicológica puede tener consecuencias que van mucho más allá de la reticencia a compartir ideas. Como explica Brené Brown en Dare to Lead, la falta de seguridad psicológica también hace que los empleados sean menos capaces de recuperarse del fracaso.
En un entorno laboral psicológicamente inseguro, donde el fracaso es motivo de estigma, los empleados evitan hablar de situaciones difíciles o de sus errores. Esto lleva a cada empleada a pensar que es la única que comete errores, una creencia que suele provocar una intensa vergüenza. Para evitar sentir más vergüenza, evita cualquier situación que pueda ponerla en una posición en la que pueda fracasar, lo que frena su creatividad, su motivación y su capacidad de innovación.
Brown afirma que, cuando el fracaso se normaliza y se aborda en el entorno laboral, todos se sienten seguros para hablar de sus fracasos y de las medidas que tomaron para recuperarse de ellos. Como resultado, los empleados admiten y gestionan sus errores con mayor franqueza, y se apoyan mutuamente ante los fracasos. Esto fomenta la resiliencia ante el fracaso en todo el equipo: los empleados asumen riesgos, sabiendo que su equipo les respaldará si fracasan.
Brown señala que puedes ayudar a otras personas a desarrollar la resiliencia ante la vergüenza de las siguientes maneras:
Reconoce los síntomas físicos de la vergüenza en los demás: las personas pueden ponerse nerviosas o sonrojarse cuando se enfrentan a un fracaso. Comprender estas reacciones físicas te ayuda a darte cuenta de cuándo tus compañeros de trabajo están experimentando estos sentimientos.
Ayuda a los demás a comprender que todo el mundo siente vergüenza; saber que la vergüenza y el fracaso son experiencias universales ayuda a tus compañeros de trabajo a darse cuenta de que estos sentimientos son normales. Compartir tus experiencias con otras personas que están pasando por lo mismo puede ayudarles a abrirse.
Esfuérzate por conectar con los demás: la vergüenza es un sentimiento que aísla, por lo que tender la mano a los demás puede hacer que se sientan conectados y apoyados.
La reconsideración en la práctica durante el proceso de toma de decisiones
Una vez que la seguridad psicológica ha sentado las bases para la reconsideración, ¿cómo se puede aprovechar de manera eficaz? Grant afirma que el proceso de toma de decisiones —la recopilación de datos, la generación de ideas y el análisis de las mismas— es donde tú, como líder, puedes aplicar con mayor eficacia los conceptos de la reconsideración.
Grant recomienda replantearse la forma en que se desarrollan las conversaciones durante el proceso de toma de decisiones: en lugar de que los miembros del equipo compartan únicamente sus decisiones finales, deberían compartir todo el proceso que han seguido.
Grant explica las ventajas de que los miembros del equipo compartan todo su proceso:
- Una explicación detallada del razonamiento del grupo ayuda a todo el equipo a comprender cómo y por qué se tomaron las decisiones. Las personas ajenas al proceso pueden señalar posibles puntos débiles o soluciones alternativas.
- Cuando el proceso de toma de decisiones se comunica y se documenta exhaustivamente, es menos probable que los errores se repitan en futuras iteraciones. Documentar exhaustivamente el proceso permite a otras personas corregir la lógica subyacente defectuosa que pueda haber contribuido a un resultado fallido.
- Esta forma de tomar decisiones y comunicar el proceso anima a los miembros del equipo a reflexionar sobre nuevas ideas, investigar los procesos que las generaron y analizar las conclusiones. Como hemos visto anteriormente en la guía, esto puede poner en marcha el proceso de reconsideración, ya que anima a todos a reconocer lo que desconocen y a empezar a cuestionar las suposiciones previas.
Comprender el sesgo de resultados
Grant destaca la importancia de los procesos ( como el «Proceso de reconsideración») frente a los resultados, pero los seres humanos tenemos un sesgo cognitivo que nos lleva a centrarnos en los resultados. De hecho, los psicólogos utilizan el término «sesgo de resultado» para describir la tendencia a evaluar las decisiones basándose en los resultados en lugar de en los procesos. A menudo se critican duramente a quienes toman las decisiones cuando el resultado es negativo, incluso si hay otros factores incontrolables de por medio. Del mismo modo, los resultados positivos se asocian con la sabiduría y la inteligencia de quien toma la decisión, incluso si hubo una buena dosis de suerte y azar de por medio.
Sin embargo, centrarse en el proceso ayuda a contrarrestar este sesgo cognitivo, lo que permite tener una mayor conciencia de todos los elementos que influyen en un resultado, de modo que se pueda comprender y evaluar con precisión a quienes toman las decisiones.
Parte 5: Reconsidera tus objetivos vitales
Ya hemos visto cómo aplicar la reconsideración en todos los ámbitos de tu vida para que tú —y las personas a las que enseñas y con las que trabajas— podáis convertiros en pensadores de mente abierta. Hemos visto cómo la reconsideración te ayuda a replantearte tus creencias, por lo que ahora podemos utilizar esta habilidad para reconsiderar tus creencias sobre los caminos que debes seguir en tu vida.
Es posible que te hayas fijado un objetivo concreto desde muy temprano en tu vida, sin plantearte si ese objetivo se ajusta o no a lo que realmente quieres de la vida. Los padres y los profesores suelen fomentar esto, pero Grant afirma que, cuando te fijas tus objetivos vitales demasiado pronto, estos pueden convertirse en una parte fundamental de tu identidad. Como resultado, te resistes a replantearte tus objetivos porque hacerlo pondría en peligro tu identidad como persona. En cambio, cuando te das cuenta de que quizá estés en el camino equivocado, puedes sentirte amenazado: redoblarás tus esfuerzos y te comprometerás a trabajar aún más duro para alcanzar tus metas. Esto, por supuesto, solo sirve para empujarte aún más hacia un camino de vida indeseable.
(Nota breve: En Range, David Epstein respalda las conclusiones de Grant sobre los efectos negativos de fijarse metas a una edad temprana y sostiene que los padres y los educadores deben alejarse de la idea de que seguir un camino específico desde muy joven es el pasaporte al éxito. Epstein afirma que, en cambio, los padres y los educadores deberían facilitar oportunidades para que los jóvenes prueben muchas actividades y materias diferentes, de modo que puedan tomar decisiones informadas sobre las metas que les gustaría alcanzar.)
Reevalúa constantemente tu camino
Para evitar quedarte estancado en un camino que no deseas seguir, Grant sugiere que revises tus objetivos periódicamente, ya sea por tu cuenta o con tu pareja, un mentor o un amigo. Anota un recordatorio en tu calendario para hacerlo una o dos veces al año.
Durante estas revisiones, pregúntate:
- «¿Qué ha cambiado en mi vida personal o profesional desde que decidí emprender este camino?»
- «¿Han cambiado mis objetivos personales?»
- «¿Me supone un reto lo que estoy haciendo, o siento que ya he aprendido todo lo que podía en este puesto?»
- «¿He llegado a un punto de inflexión?»
Comprometerse a replantearse periódicamente los objetivos de tu vida implica que es posible que cambies de rumbo varias veces. Grant destaca que eso está bien: este proceso de cambiar de rumbo te acerca cada vez más a tu verdadero camino.
Elaboración de planes alternativos
Grant sugiere hacer balance de vez en cuando para evaluar el rumbo de tu vida, pero puedes ir un paso más allá explorando a fondo caminos alternativos. En Diseña tu vida, Bill Burnett y Dave Evans sugieren explorar tus opciones creando tres planes de vida: un plan realista, un plan de cambio radical y un plan en el que «todo es posible».
Plan realista: Desarrolla una idea que ya tengas en mente. Puede ser un objetivo que ya estés persiguiendo o uno que se vislumbre en el horizonte. Evalúa este plan realista para ver si te inspira, si se ajusta a tus objetivos personales o si sigue suponiendo un reto significativo para ti. Si no es así, quizá debas explorar otras opciones.
Plan de cambio radical: Elabora un plan sobre lo que harías si el camino que has elegido en la vida dejara de existir. Este ejercicio de reflexión hipotética puede ayudarte a imaginar un futuro completamente diferente para ti.
Plan «El cielo es el límite»: Elabora un plan sobre lo que harías si el dinero no fuera un problema. Este plan te ayuda a explorar de forma creativa qué es lo que te hace feliz.
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