Resumen en PDF:El niño con todo el cerebro, por Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson
Resumen del libro: Aprenda los puntos clave en cuestión de minutos.
A continuación se muestra un avance del resumen del libro Shortform de The Whole-Brain Child, de Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson. Lea el resumen completo en Shortform.
Resumen en PDF de una página de El niño con todo el cerebro
Desde discusiones entre hermanos hasta rabietas, los padres tienen que lidiar constantemente con conflictos. Estos momentos difíciles son oportunidades clave para promover el desarrollo psicológico de su hijo. El libro The Whole-Brain Child explica las razones neurológicas y de desarrollo que explican muchas de las crisis y los malos comportamientos de su hijo. Cuando las diferentes partes del cerebro de su hijo, como el hemisferio izquierdo lógico y el hemisferio derecho emocional, no están integradas, su hijo se desequilibra mental y emocionalmente, lo que le lleva a comportarse mal.
El libro le enseña cómo diagnosticar los signos de desintegración, así como estrategias para ayudar a su hijo a reintegrar su mente. Con estas herramientas, su hijo desarrollará una relación más sólida con usted, aumentará su autoconciencia y autocontrol emocional, y sentará las bases para una vida llena de relaciones saludables y estabilidad mental y emocional.
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- Autoconocimiento: El autoconocimiento proporciona la perspicacia necesaria para tomar decisiones bien informadas, gestionar las emociones y comprender el mundo y a las personas que te rodean. Haga a su hijo preguntas que vayan más allá de lo superficial, no solo el«qué», sino también el«por qué». Por ejemplo: «¿Por qué te molestó el comentario de tu hermano?». También puede animarle a practicar la autorreflexión escribiendo o dibujando regularmente en un diario.
- Empatía: A medida que su hijo mejore su autocomprensión, también podrá aplicar esas habilidades para comprender a los demás. Si su hijo adquiere el hábito de pensar en cómo se sienten las demás personas, eso le llevará a desarrollar empatía y compasión. Pídale a su hijo que intente adivinar cómo se sienten las personas y por qué, ya sea alguien de la escuela, un desconocido en un lugar público o un personaje de un libro.
- Moralidad: La moralidad implica controlar las emociones lo suficiente como para acceder a la autocomprensión y la empatía, con el fin de tomar una decisión acertada sobre lo que más conviene a todos. Plantee preguntas que desafíen a su hijo a considerar la moral y la ética de situaciones cotidianas o hipotéticas. Por ejemplo, pregúntele qué haría si viera a alguien siendo acosado, pero no hubiera ningún adulto cerca para ayudar.
Además de hablar sobre estas habilidades y enseñarlas , es esencial que usted modele estos comportamientos para sus hijos, ya que ellos aprenden a desenvolverse en el mundo observando su ejemplo.
Estrategia para arriba y abajo n.º 3: mueve tu cuerpo para calmar tu mente
Si el cerebro inferior de su hijo está bloqueando el paso al cerebro superior, el movimiento físico puede despejar el camino. Cuando reconozca que su hijo está molesto y necesita moverse, primero empatice con él y conéctese emocionalmente. Luego, hay dos maneras de introducir el movimiento:
- Haz que se relaje físicamente indicándole que respire profundamente o que relaje los músculos.
- Haga que su hijo se mueva de forma más activa para que libere la energía ansiosa. Explíquele que moverse le ayudará a calmar su cerebro y sugiérale que haga saltos de tijera, juegue a algo como el pilla-pilla o salgan a dar un paseo juntos.
Integrando recuerdos
A veces, su hijo puede tener una reacción fuerte e inesperada ante algo sin motivo aparente; por ejemplo, se niega a tomar clases de natación, aunque ya las haya tomado antes y normalmente le encanta nadar. Si el problema no es simplemente que su hijo esté cansado, hambriento o de mal humor, es probable que un recuerdo esté atormentando a su hijo y haciéndole actuar de forma irracional sin que él se dé cuenta del motivo.
Tu cerebro registra los recuerdos como una mezcla de sensaciones, pensamientos y emociones, y crea asociaciones entre esas sensaciones y emociones. Por ejemplo, el cerebro de tu hija relacionó el sonido del silbato del instructor de natación con su ansiedad por saltar a la parte profunda de la piscina. Como resultado, el sonido del silbato activa esa asociación y le provoca una punzada de ansiedad al recordar esas clases de natación.
Todas las sensaciones, pensamientos y emociones individuales asociados con un recuerdo son como las piezas de un rompecabezas. Cuando piensas o hablas sobre una experiencia, integras todas las piezas para formar una imagen completa del recuerdo, de modo que puedas recordarlo más tarde. Sin embargo, si no integras el recuerdo, porque la experiencia fue aterradora o dolorosa, las piezas flotan en tu cerebro en un revoltijo, pero las asociaciones entre sensaciones y emociones siguen intactas. Esto significa que el sonido de un silbato puede desencadenar la ansiedad de tu hija, pero ella no tendrá el recuerdo consciente para recordar la estresante clase de natación y comprender por qué se siente ansiosa.
Los recuerdos no integrados pueden generar ansiedad en torno a las actividades cotidianas, dañar la autoestima de su hija e impedir su capacidad para confiar en los demás. Mientras su hija no sea consciente del origen del miedo, la ansiedad o la ira que le provocan sus recuerdos no integrados, seguirá siendo víctima de ellos. Ayude a su hijo a recuperar el control de sus emociones haciéndole consciente del recuerdo y de cómo le afecta, y ayúdelo a contar la historia de su recuerdo para poder encajar las piezas del rompecabezas.
Estrategia de memoria no integrada n.º 1: Dale a tu hijo un mando a distancia para la memoria
Es posible que su hijo se muestre reacio a revivir una experiencia dolorosa o aterradora. Para ayudarle a superar ese recuerdo, dele un mando a distancia imaginario: así podrá pausar la historia antes de que se vuelva aterradora y avanzar rápidamente las partes difíciles. Esta táctica le da a su hijo cierto control y le permite afrontar el recuerdo doloroso a su propio ritmo. Si su hijo aún no está preparado para volver a revivir las partes difíciles del recuerdo, no le presione, pero, con el tiempo, deberá contar toda la historia para poder integrar el recuerdo.
Su hijo tendrá que repasar la historia varias veces, cada vez que las emociones de ese recuerdo empiecen a resurgir. Con el tiempo, el recuerdo perderá su poder sobre el presente porque su hijo será capaz de reconocerlo como algo que ocurrió en el pasado.
Estrategia de memoria no integrada n.º 2: Practicar el recuerdo
Ayude a su hijo a tener menos recuerdos no integrados desde el principio, haciéndole procesar las experiencias a medida que suceden. Anime a su hijo a desarrollar el hábito de recordar cosas haciéndole preguntas frecuentes sobre su día, sus experiencias y sus pensamientos y sentimientos.
En lugar de preguntas vagas (como «¿Qué tal te ha ido el día?»), haz preguntas más específicas (como «¿Qué ha sido lo mejor y lo peor del día?»), que requieren un recuerdo más concreto. Si tu hijo se muestra reacio a hablar, conviértelo en un juego (por ejemplo, pídele que te cuente dos cosas que le hayan pasado ese día y una que no, y luego adivina cuál es inventada), anímale a escribir un diario o trabajad juntos para crear un libro de recuerdos de viajes y eventos.
Integrando todas las partes del ser de su hijo
Hay muchas partes de ti: puedes ser padre, empleado, cónyuge, hijo o hija, mentor y estudiante. Piensa en todas tus facetas como los radios de una rueda, y el centro es tu conciencia de todas las facetas que te conforman como persona. En el borde de esta rueda de la conciencia se encuentran los sentimientos, pensamientos, recuerdos, sensaciones físicas, metas, sueños y percepciones que pueden llamar tu atención. Por ejemplo, puedes sentirte ansioso por una presentación en el trabajo, emocionado por unas próximas vacaciones y cansado por haberte levantado temprano esta mañana.
Si centras toda tu atención en la presentación de tu trabajo, esa ansiedad determinará tu estado de ánimo hasta que cambies tu enfoque. Si permaneces estancado en ese punto límite durante demasiado tiempo, te desintegrarás del resto de partes de ti mismo y empezarás a creer que tu vida laboral —y tu ansiedad— te definen, en lugar de ser solo un aspecto más de quién eres.
Sin embargo, cuando estás en tu centro, puedes reconocer e integrar los diferentes aspectos de ti mismo y las diversas cosas a las que puedes prestar atención en un momento dado. Desde tu centro, puedes elegir dónde poner tu atención, determinando así tu estado de ánimo y tu estado mental. Esta conciencia de ti mismo requiere que te detengas con frecuencia y reflexiones sobre cómo te sientes, en qué te estás centrando y qué puntos del borde merecen tu atención. Ayuda a tu hijo a desarrollar estas habilidades utilizando las siguientes estrategias.
Estrategia de autointegración n.º 1: explicar que los sentimientos son temporales
Aunque es importante que su hija reconozca sus sentimientos,en lugar de negarlos y reprimirlos,también debe comprender que las emociones son temporales y que no definen quién es ella. Explíquele a su hija que las emociones son como el clima: no hay duda de que las nubes y la lluvia son reales, pero también sabe que no durarán para siempre. Ella puede confiar en que pronto se sentirá diferente.
Cuando tu hija está consumida por las emociones, puede resultarle difícil imaginar que alguna vez se sentirá mejor. Recuérdale un momento reciente, tal vez ese mismo día, en el que se sintió feliz.
Estrategia de autointegración n.º 2: Ayude a su hijo a reconocer sus puntos límite.
Presente a su hija la idea de que puede sentir muchas cosas a la vez y, a continuación, ayúdela a darse cuenta de lo que está sintiendo. Si está molesta porque su amiga ha cancelado una cita para jugar, reconozca que se siente decepcionada y señale que otra parte de ella también se siente emocionada por sus planes de volver a quedar y que otra parte está pensando en lo que va a jugar hoy durante el recreo.
Utilice el acrónimo SIFT para ayudar a su hija a identificar sus muchos puntos de referencia:
- Las sensaciones incluyen el hambre, así como las formas en que las emociones afectan al cuerpo, como las mariposas en el estómago. Cuando su hijo comprenda que las emociones y las sensaciones físicas están conectadas, también podrá aprender a relajar los músculos y respirar profundamente para calmarse.
- Las imágenes incluyen imágenes de recuerdos y de la imaginación y los sueños de su hijo, todo lo cual puede afectar la forma en que su hijo interpreta y reacciona ante el presente. Por ejemplo, si su hija recuerda la imagen de haber sido elegida la última para formar parte de un equipo durante el recreo, tenderá a sentirse excluida entre sus compañeros. Cuando comprenda el poder que estas imágenes tienen sobre ella, podrá relativizarlas integrando otras partes de sí misma, como su papel de líder segura de sí misma en un proyecto de clase.
- Los sentimientos y las emociones pueden ser síntomas de una experiencia, pero también pueden influir en ella. Por ejemplo, si te enfadas por encontrarte con tráfico de camino a tu picnic, es más probable que te moleste el ruido de los niños que juegan cerca. Cuando tu hija reconoce cómo se siente y cómo eso afecta a su perspectiva, tiene más poder para elegir sentir de otra manera.
- Los pensamientos incluyen las cosas en las que piensas, tu diálogo interno y cómo narras tus experiencias. Cuando tu hija sea más consciente de sus pensamientos, no tendrá que ser víctima de ellos, sino que podrá dirigirlos de forma positiva y rechazar los pensamientos negativos.
Estrategia de autointegración n.º 3: Guíe a su hija hacia su centro
Cuando su hijo se quede atascado en un punto periférico, utilice técnicas de relajación que le ayuden a alejar la mirada y desviar su atención hacia otros puntos periféricos. A medida que su hijo se fije en otros puntos periféricos, volverá a su centro, donde podrá elegir hacia dónde dirigir su atención. Una técnica consiste en centrar su atención en sus sensaciones físicas, prestando atención a su respiración. Haga que su hijo se acueste y cierre los ojos, y dígale que preste atención al aire que entra y sale por su boca y nariz, y al movimiento de su estómago con cada respiración.
Otra técnica consiste en decirle a su hijo que piense en un lugar donde se sienta tranquilo y que se visualice a sí mismo en ese lugar, por ejemplo, meciéndose en la hamaca de sus abuelos o flotando en una colchoneta en la piscina. Con la práctica, su hijo desarrollará el hábito de utilizar estas herramientas durante toda su vida, lo que le mantendrá en el centro.
Integrar a su hijo con otras personas
A medida que su hija desarrolle una mente cada vez más integrada, aprenderá a usar la empatía para comprender la mente de otras personas y construir relaciones saludables sin comprometer su sentido de identidad. Sin embargo, compartir y sentir empatía no le vendrá automáticamente a su hija, ya que aún está aprendiendo a interpretar sus propios pensamientos y emociones, y mucho menos los de los demás. Su hija necesita su ayuda para aprender y practicar la habilidad de la empatía, al igual que practica otras habilidades como la lectura.
Dale a tu hijo muchas oportunidades para interactuar y entablar amistades con otros niños, y ofrécele apoyo cuando lo necesite. Además, utiliza tu propia relación con tu hijo para darle ejemplo de empatía, generosidad y consideración. A través de las primeras relaciones con sus padres, cuidadores, hermanos, familiares, amigos y profesores, tu hijo aprenderá a manejar las relaciones durante el resto de su vida.
Estrategia de integración interpersonal n.º 1: Diviértete en familia
Mostrarle a su hijo lo divertido y gratificante que es tener una relación con usted,su primera y principal relación, lo animará a construir relaciones saludables con otras personas también. Además, fomente relaciones divertidas y saludables entre sus hijos. Si bien es prácticamente inevitable que los hermanos se peleen, divertirse juntos es el mejor indicador de un vínculo fuerte que perdurará hasta la edad adulta. Siempre que la diversión supere las peleas, es probable que disfruten de una relación cercana cuando sean adultos.
Estrategia de integración interpersonal n.º 2: practicar la empatía a través de los desacuerdos
Aunque sea desagradable, cada desacuerdo que tenga tu hijo, ya sea contigo, con un hermano o con un amigo,es una oportunidad para enseñarle formas saludables y eficaces de manejar los conflictos. Resolver un desacuerdo requiere múltiples habilidades sociales que tu hijo necesita ayuda para desarrollar. Hay tres habilidades clave que debes enseñarle a tu hijo:
- Ver la perspectiva de otra persona: A los niños les resulta especialmente difícil considerar la perspectiva de otra persona cuando están molestos, ya que sus circuitos sociales aún se están desarrollando. Enseñe a su hijo esta habilidad haciéndole preguntas frecuentes sobre cómo podría sentirse otra persona y por qué alguien podría haber reaccionado de cierta manera.
- Interpretación de la comunicación no verbal: Señale el lenguaje corporal de las personas y explique las emociones que refleja. Comprender las señales no verbales, incluyendo la postura y el tono de voz, ayuda a su hijo a desarrollar empatía y conectar con las personas.
- Reparar el daño causado: Enséñele a su hijo que, a veces, para arreglar las cosas después de una discusión, no basta con pedir perdón, sino que hay que hacer algo más, como reemplazar lo que se ha roto o escribir una carta de disculpa. Para ello, su hijo debe ponerse en el lugar de la otra persona, a fin de comprender por qué está molesta y cómo hacerla sentir mejor.
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