Resumen en PDF:El principio de Oz, por Roger Connors, Tom Smith y Craig Hickman
Resumen del libro: Aprenda los puntos clave en cuestión de minutos.
A continuación se muestra un avance del resumen del libro de Shortform sobre *The Oz Principle*, de Roger Connors, Tom Smith y Craig Hickman. Lee el resumen completo en Shortform.
Resumen de una página en PDF de «El principio de Oz»
Cuando sientes que las cosas se te escapan de las manos, es fácil rendirse, creyendo que no puedes cambiar tu situación. Sin embargo, los autores de *El principio de Oz* sostienen que, al igual que Dorothy y sus compañeros en *El mago de Oz*, tienes más poder para generar cambios de lo que crees; no necesitas a un mago ni una solución mágica. La clave está en no caer en una mentalidad de víctima.
El Principio Oz consiste en lo siguiente: para alcanzar tus metas, toma la iniciativa y asume la responsabilidad de tus circunstancias y de tu futuro. Los autores exponen cuatro pasos hacia la responsabilidad que te llevarán a pasar de una mentalidad de victimismo al éxito, tanto en tu vida personal como en tu organización. Esta guía compara las ideas de los autores sobre por qué y cómo tomar las riendas de tu vida con las de otros autores especializados en psicología y desarrollo empresarial.
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Los autores señalan que afrontar la realidad resulta difícil, en parte, porque resulta incómodo. Sin embargo, enfrentarse a las verdades incómodas tiene sus recompensas : mejores relaciones, progresión profesional, un negocio más próspero y una vida mejor. A la larga, las recompensas son mucho mayores que la falsa seguridad que proporciona el hecho de huir de los problemas.
(Nota de Shortform: En Principios, Ray Dalio añade que uno de los principales beneficios de aceptar la realidad y buscar incansablemente la verdad es la superación personal—por ejemplo, aprendiendo de los propios errores—, lo que él denomina la mayor recompensa de la vida porque resulta muy gratificante.)
Paso 2: Reconoce tu responsabilidad
Una vez que hayas afrontado la realidad de tu situación, el siguiente paso que propone «El principio de Oz» para asumir la responsabilidad es «hacerte cargo» de tu situación, reconociendo que no solo eres víctima de las circunstancias, sino que tú mismo has contribuido a ellas. Aunque esto resulte incómodo, los autores señalan que tiene una ventaja: una vez que te das cuenta de que has contribuido a crear el problema, es más fácil ver cómo puedes crear la solución; es una forma de recuperar el control.
Los autores proponen varias técnicas que te ayudarán a identificar los patrones de pensamiento y comportamiento que te impiden reconocer tu papel:
- Autoevaluación: Pregúntate si estás abierto a otras perspectivas, si eres capaz de admitir cuando te has equivocado y si te sientes cómodo con el hecho de equivocarte a veces. (Nota de Shortform: En su página web, los autores de The Oz Principle también ofrecen esta autoevaluación ampliada de 10 preguntas. O bien, puedes probar este cuestionario de mentalidad de víctima de tipo verdadero-falso de un servicio de asesoramiento.)
- Adopta una perspectiva externa: Imagina que le das un consejo a un amigo sobre la misma situación. Pensar en ello como un observador externo puede ayudarte a ver tus errores y lo que podrías hacer mejor en el futuro. (Nota de Shortform: Los psicólogos se refieren a esto como «distanciamiento de uno mismo»: además de adoptar una perspectiva de observador externo, las técnicas incluyen el uso de pronombres en tercera persona para describir la situación por escrito y preguntarte cómo te sentirás respecto a la situación dentro de una semana, un mes o unos años.)
- Aprende del pasado: Cuando te encuentres en una situación difícil, piensa en alguna ocasión en la que te hayas enfrentado a algo similar anteriormente. Reflexiona sobre las lecciones que puedes extraer de esa experiencia. (Nota de Shortform: además de repasar una experiencia concreta, puedes hacer que aprender de la experiencia forme parte de tu rutina. En Lo primero es lo primero, el autor Stephen Covey recomienda hacerse cada semana una serie de preguntas sobre cómo han ido las cosas, como: ¿Qué me ha impedido alcanzar mis objetivos y cuáles son las principales lecciones que puedo extraer de esta semana?)
- Pide opiniones: Pide comentarios sinceros y concretos a varias fuentes diferentes; esto te ayudará a determinar si un comentario es una excepción o si es una opinión generalizada. (Nota breve: para obtener los comentarios más útiles, haz preguntas como: «¿Qué debería dejar de hacer y qué debería empezar a hacer?»)
Paso 3: Asume la responsabilidad de resolver los problemas
Cuando detectas un problema, es posible que te sientas tentado a hacer a un lado y dejar que otra persona se encargue de él. Pero si detectas el problema y no lo resuelves, es probable que empeore. Asumir la responsabilidad implica ser capaz de resolver problemas. Los autores ofrecen este consejo para resolver problemas:
- Ve al fondo del asunto. No pierdas tiempo ni recursos centrándote en aspectos superficiales o síntomas, ni intentando tomar atajos.
- Hazlo de verdad. No te limites a buscar atajos ni a intentar complacer a nadie. Pon en práctica soluciones duraderas y cree sinceramente en ellas.
- No te duermas en los laureles. Busca siempre cosas que puedas hacer mejor. Esta idea no solo se aplica a la resolución de problemas concretos, sino también a tu forma de enfocar el trabajo y la vida en general. Perfecciona tus habilidades actuales y sigue adquiriendo otras nuevas. Mantente al tanto de lo que hacen los demás. Si eres una persona más informada y completa, tendrás más posibilidades de detectar los problemas a tiempo y de encontrar soluciones.
Consejos para empezar
La resolución de problemas empieza por una actitud adecuada. A continuación, te ofrecemos algunos consejos de otros autores sobre cómo abordar la resolución de problemas:
Reserva tiempo: En «Inteligencia emocional 2.0», los autores Travis Bradberry y Jean Greaves recomiendan dedicar un tiempo fijo a la resolución de problemas como estrategia de autogestión, ya que, en una vida ajetreada, resulta difícil encontrar tiempo para reflexionar sobre las decisiones antes de tomarlas. Reserva 15 minutos al día para alejarte del trabajo y resolver problemas concretos. Esto te ayudará a tomar decisiones más claras y a asegurarte de que tus emociones no sesguen tu proceso de toma de decisiones.
Acepta el esfuerzo: En «Ultralearning», Scott Young recomienda permitirse esforzarse ante los problemas. Aunque se refiere al proceso de aprendizaje, su consejo también se aplica a la resolución de problemas en general: Oblígate a esforzarte cuando te enfrentes a un problema difícil o a un obstáculo al intentar aprender algo. La mayoría de los problemas se pueden resolver con suficiente reflexión y esfuerzo, y el esfuerzo deliberado genera una comprensión más profunda del problema y desarrolla la resiliencia, lo que conduce a una resolución de problemas más eficiente en el futuro. Fomenta esto poniendo un temporizador de 10 a 15 minutos y obligándote a trabajar en el problema al menos hasta que suene el temporizador.
Hazte esta pregunta: Por último, en «12 reglas para la vida», el psicólogo Jordan Peterson aconseja: «Antes de culpar a nadie más por un problema, deberías poder responder afirmativamente a la pregunta: “¿He hecho todo lo que estaba en mi mano para resolver el problema?”».
Por supuesto, cuando intentas resolver un problema, es inevitable que te encuentres con obstáculos. Es posible que te desanimes y vuelvas a caer en patrones de pensamiento poco productivos. En lugar de eso, prepárate mentalmente para que las cosas se pongan difíciles. Intenta anticipar los contratiempos con los que te puedas encontrar y, si es posible, prepárate para ellos.
(Nota breve: A continuación se presenta una estrategia de planificación para que las empresas se anticipen y se preparen ante posibles problemas; este mismo enfoque también puede ser útil para las personas. Realice sesiones de lluvia de ideas periódicas con su equipo para identificar acontecimientos o circunstancias que podrían trastornar su negocio. Identifique los indicadores tempranos de cada acontecimiento o circunstancia y determine qué medidas debería tomar en respuesta, como soluciones alternativas. Involucre a sus futuros líderes en el «pensamiento de escenarios», es decir, en imaginar una variedad de situaciones problemáticas y sus correspondientes respuestas. Recopile los escenarios y las respuestas en un manual.)
Paso 4: Pasa a la acción
El cuarto paso del proceso del Principio de Ozconsiste en mantener el compromiso y llevarlo a la práctica.
Incluso cuando conoces la solución, puede que te resulte difícil llevarla a cabo, o que empieces pero te rindas al encontrarte con un problema. Sin embargo, comprometerse con la responsabilidad implica no dejar que los obstáculos te detengan, ni que los éxitos momentáneos o la suerte te hagan caer en la complacencia.
Los autores recomiendan las siguientes técnicas y actitudes para garantizar que consigas llevar a cabo el trabajo:
- Céntrate en los objetivos futuros, no solo en la situación actual. Por ejemplo, si te estás quedando atrás con respecto a tu objetivo de ventas mensual, no basta con trabajar sin descanso durante la última semana para mejorar las cifras. Piensa también en cómo evitar que vuelva a ocurrir en el futuro.
- Lleva un registro de los resultados que obtienes. Los resultados deben ser concretos, ya sea en forma de cifras o de comentarios de otras personas, para que puedas evaluarlos y aprender de ellos.
- No dejes las cosas para más tarde. Aborda los problemas de inmediato. Dejar las cosas para más tarde podría debilitar tu determinación de llevarlas a cabo y empeorar el problema.
Utiliza la psicología para mantenerte en el buen camino
Incluso si sigues los consejos de los autores, puede que te resulte difícil mantener el compromiso. Cuando el deseo y la fuerza de voluntad no bastan, un Psychology Today recomienda:
Imagina las ventajas de llevar algo a cabo y las desventajas de no hacerlo.
Recuérdate a ti mismo que estás haciendo lo correcto.
Acepta que no todo es divertido.
Cuéntales a los demás cuál es tu compromiso, así te costará menos cumplirlo.
Imagina sentirte culpable y avergonzado por no haber cumplido con lo prometido.
Lleva un registro de los hitos.
La rendición de cuentas a nivel organizativo
Los autores destacan la importancia no solo de la responsabilidad individual, sino también de la responsabilidad colectiva. En cualquier grupo que trabaje por un objetivo común —ya sea un equipo deportivo, un grupo de estudiantes que presenta un proyecto o los empleados de una empresa—, el éxito o el fracaso son compartidos.
Para ayudar a las personas a ir más allá de sus responsabilidades laborales básicas y a pensar en aquellos aspectos en los que comparten la responsabilidad con otros, los autores recomiendan que los líderes hagan hincapié en los resultados. Deje claro a los empleados qué resultados concretos espera obtener. Identifique las cifras que necesitará ver para saber que ha tenido éxito. Para marcar un gol, los empleados deben ser capaces de ver las porterías.
(Nota breve: En *Las cinco disfunciones de un equipo*, Patrick Lencioni sostiene que, al contar con indicadores tangibles de éxito, los equipos están en mejores condiciones de atraer y retener a empleados orientados al logro. Además, resulta más fácil evaluar el rendimiento, y centrarse en los resultados evita las distracciones y el desperdicio de energía que se producen cuando los miembros del equipo persiguen sus propios intereses a expensas del equipo.)
Una vez que hayas establecido la necesidad de obtener resultados, hayas definido los resultados que persigues y hayas explicado cómo los medirás, tendrás que motivar a tu equipo para que se centre en los resultados.
(Nota breve: En su sitio web Partners in Leadership, los autores de *The Oz Principle* ofrecen una herramienta interactiva llamada «Propeller», que ayuda a los líderes y a sus equipos a centrarse, comunicarse y hacer un seguimiento de los resultados clave, así como a fomentar la autonomía y el sentido de la responsabilidad. Como parte de la plataforma, cada miembro del equipo elabora una declaración de impacto personal en la que describe cómo su función y sus tareas contribuyen a alcanzar resultados específicos; todos pueden ver las declaraciones de impacto de los demás para comprender cómo se complementan las distintas funciones. La sensación de empoderamiento aumenta la motivación de los miembros del equipo.)
Los autores señalan que las recompensas son una valiosa herramienta de motivación, aunque sean puramente simbólicas, como recibir una estrella dorada en los deberes del colegio. Hay que dar a las personas estrellas doradas en forma de elogios y reconocimiento, así como recompensas sustanciales, como comisiones, bonificaciones, etc. Algunas empresas ofrecen participaciones, sabiendo que los empleados que poseen una parte de la empresa se comprometen con el conjunto, no solo con su propio trabajo. (Nota de Shortform: Si las recompensas basadas en el equipo no se estructuran cuidadosamente, de modo que sean claras y equitativas, los expertos en recursos humanos advierten de que pueden socavar la iniciativa individual, la confianza y, por lo tanto, el éxito del equipo.)
Liderar desde y hacia una mentalidad de responsabilidad
Una vez que comprendas los pilares fundamentales de una cultura de responsabilidad en toda la organización, «El principio de Oz» recomienda seguir estos pasos para convertirte en el tipo de líder capaz de crear esa cultura:
- Analiza tus propias motivaciones. Aborda la tarea de crear una cultura de responsabilidad con el deseo de ayudar a los demás a mejorar. Si utilizas el concepto de «responsabilidad» para culpar a otras personas o avergonzarlas por caer en una mentalidad de víctima, no lograrás generar un cambio positivo. (Nota de Shortform: culpar o avergonzar a los demás probablemente también signifique que no estás siendo honesto sobre tu propio papel en el problema. Los líderes responsables dejan a un lado el orgullo y admiten sus errores.)
- Da ejemplo. Demuestra a los demás cómo asumes tu responsabilidad mostrando comportamientos como ser proactivo, asumir tus errores, centrarte en los resultados y llevar las cosas hasta el final. (Nota de Shortform: En Can’t Hurt Me, el ex Navy SEAL y ultramaratonista David Goggins recomienda asumir la responsabilidad creando un «espejo de la responsabilidad»: escribe tus objetivos en notas y pégalas al espejo; luego, mantén una conversación sincera sobre tus éxitos y fracasos mientras te miras a los ojos cada día.)
- Sé comprensivo. A las personas les lleva tiempo aprender a asumir sus responsabilidades. Si alguien vuelve a adoptar una actitud de víctima, ofrécele apoyo, ánimos y comentarios constructivos. (Nota de Shortform: para apoyar mejor a los empleados, mantén un contacto frecuente y comunícate más de lo que creas necesario).
Actúa para cambiar el sistema
Aunque la responsabilidad es una decisión que cada empleado debe tomar por sí mismo, puedes crear las condiciones necesarias dentro de tu organización para garantizar que las personas tomen esa decisión:
1) Forma a todo el mundo en materia de responsabilidad. Analiza los comportamientos de las personas responsables frente a los de las víctimas. Comparte anécdotas personales de momentos en los que caíste en una mentalidad de víctima y cómo la superaste. Dar ejemplos concretos ayudará a las personas a reflexionar y a aplicar las ideas a sus propias vidas. (Nota breve: La revista Inc. cita los siguientes«8 hábitos de las personas altamente responsables»: Asume la responsabilidad, no pongas excusas, sé puntual, controla tu propio destino, hazte cargo de tus emociones, comunica tus expectativas, colabora y no esperes elogios: encuentra satisfacción en los logros.)
2) Orienta a los empleados en el proceso de adquirir buenos hábitos en materia de responsabilidad. Orientar a las personas no es lo mismo que controlarlas . En lugar de decirles lo que tienen que hacer, pregúntales qué creen que deberían hacer. Dales la oportunidad de tomar decisiones y resolver problemas, ya que eso les ayudará a adquirir buenos hábitos en materia de responsabilidad. Además, esto les obliga a asumir la responsabilidad de su propio trabajo, en lugar de limitarse a recibir órdenes (dejando así la responsabilidad en manos de quien les dirige).
(Nota breve: Para aclarar aún más la diferencia entre el coaching y el control (o la gestión), un artículo de Forbes describe el coaching como un proceso que implica explorar, facilitar, colaborar, fomentar la mejora continua y abrir la puerta a múltiples resultados posibles. Por el contrario, la gestión implica dar órdenes, dirigir, satisfacer necesidades inmediatas y producir un resultado específico. Este gráfico muestra otras diferencias en la mentalidad y el comportamiento propios del coaching.)
3) Ayuda a tu equipo a mantener una actitud positiva y productiva planteando preguntas que les orienten hacia una mentalidad de responsabilidad. La pregunta clave que recomiendan los autores de *El principio de Oz* es: «¿Qué más puedo hacer?». Esto centra el pensamiento de las personas en avanzar y en cómo pueden influir en la situación.
Preguntas sobre la rendición de cuentas
Otra forma de desarrollar el hábito de la responsabilidad personal y organizativa es plantearse estas preguntas cada semana:
Valora la semana pasada en una escala del 1 al 10 (siendo 10 «fantástico»).
¿Cuál era tu principal prioridad?
¿Lo has conseguido? Y si no, ¿por qué no?
¿Qué aprendiste la semana pasada?
¿Cuáles fueron tus mejores momentos y tus mayores dificultades?
¿Qué hay que hacer para que esta semana sea un éxito?
4) Refuerza los comportamientos de responsabilidad para que se conviertan en hábitos. (Nota de Shortform: Del mismo modo, The Coaching Habit recomienda aprovechar las oportunidades diarias de coaching. Por ejemplo, si un empleado te envía un correo electrónico extenso sobre un problema, responde preguntándole: «Antes de enviarte una respuesta detallada, ¿puedes decirme cuál es el principal reto al que te enfrentas?»)
5) Por último, haz un seguimiento del progreso de cada uno. La actitud responsable —o la falta de ella— se reflejará en su trabajo. Si tienen dificultades, ofréceles comentarios constructivos. Si tienen éxito, reconócelo y elógialos. En general, si eres un líder, intenta estar presente y ser visible.
(Nota breve: En *Carrots and Sticks Don’t Work*, Paul Marciano señala que los directivos tienden a sobreestimar el reconocimiento que ofrecen. Sin embargo, el reconocimiento es una parte fundamental del trabajo de un líder, ya que reconocer rápidamente un comportamiento positivo consolida dicho comportamiento, mientras que no reforzarlo hace que sea menos probable que se repita. Además, dedicar un minuto a elogiar el trabajo de alguien puede traducirse en horas de mayor productividad.)
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