Resumen en PDF:Lo difícil de las cosas difíciles, por Ben Horowitz
Resumen del libro: Aprenda los puntos clave en cuestión de minutos.
A continuación se muestra un avance del resumen del libro de Shortform sobre *The Hard Thing About Hard Things*, de Ben Horowitz. Lee el resumen completo en Shortform.
Resumen en PDF de una página de «Lo difícil de lo difícil»
Ben Horowitz fue director ejecutivo de una empresa cotizada durante la burbuja puntocom y su estallido. Aprendió muchas lecciones difíciles sobre cómo crear una empresa y conseguir que sobreviviera. Ahora, como cofundador de la empresa de capital riesgo Andreessen Horowitz, comparte sus consejos con otros fundadores y altos ejecutivos sobre cómo superar los inevitables momentos difíciles de su empresa.
El libro abarca una amplia gama de temas, entre los que se incluyen cómo lidiar con la psicología de una empresa en crisis, cómo crear un buen lugar de trabajo, cómo hacer crecer una empresa y cómo ser un buen director ejecutivo. Está dirigido a fundadores y directores ejecutivos de startups, pero contiene buenos consejos para cualquiera que quiera ayudar a construir una empresa mejor.
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- Entiende cuáles son las necesidades actuales de tu empresa. No contrates basándote solo en un currículum: un vicepresidente de ingeniería de Google podría no encajar en absoluto en tu empresa. No contrates a alguien que necesitarás dentro de 24 meses, cuando la empresa crezca; hasta entonces, no te servirá de nada.
- Redacta preguntas que evalúen estos requisitos. Redacta buenas respuestas a esas preguntas.
- Forma un equipo de selección. Este debe estar compuesto por dos grupos de personas: 1) personas capaces de evaluar el rendimiento profesional del candidato, 2) personas capaces de evaluar si el candidato encajará en la empresa una vez incorporado. Considera la posibilidad de incluir a expertos externos en la materia.
- Realice la entrevista y repásela con cada uno de los evaluadores. De este modo, podrá asegurarse de que el evaluador comprende los criterios y sabe cómo calificar al candidato.
- Toma tú mismo la decisión final. Solo tú tienes una visión global de los requisitos de contratación, las necesidades de la empresa y la puntuación del equipo de entrevistadores. No contrates por consenso.
Formación
Formar a los nuevos empleados es una de las actividades más valiosas que puede llevar a cabo una empresa. Se trata de una inversión con un rendimiento extraordinariamente alto: cada persona dedica 2.000 horas al año a trabajar para tu empresa. Supongamos que dedicas diez horas a formar a un grupo de diez personas, que en conjunto trabajan 20.000 horas durante su primer año. Si consigues mejorar su rendimiento en un 1 %, habrás convertido 10 horas de tu tiempo en 200 horas de productividad adicional para el equipo.
En una empresa hay dos tipos de formación: la formación funcional, que proporciona los conocimientos y las habilidades necesarios para desempeñar el trabajo, y la formación en gestión, que capacita a los directivos para dirigir a sus equipos.
Entrenamiento funcional
En general, el entrenamiento funcional debería cumplir los siguientes objetivos:
- Deja claras las expectativas del puesto y cómo se evaluará al trabajador.
- Presenta a la trabajadora los materiales y sistemas con los que va a trabajar. (Por ejemplo, una ingeniera de software necesitará que le presenten el producto, el código fuente y las prácticas de programación).
- Recurre a los mejores expertos funcionales del equipo. Haz que la formación sea una labor digna y respetada en la empresa, en lugar de un trabajo rutinario.
Más allá de estas consideraciones generales, la formación profesional debe adaptarse al puesto de trabajo en cuestión.
Formación en gestión
La formación en gestión prepara a los directivos para dirigir a sus equipos. Debe cumplir los siguientes objetivos:
- Deja claro qué tareas deben realizar los responsables, como reuniones individuales, comentarios sobre el rendimiento, formación y establecimiento de objetivos. Tú debes ser quien imparta este curso y establezca estas expectativas.
- Forma a los responsables sobre cómo llevar a cabo estas tareas (por ejemplo, cómo dirigir una reunión individual).
- Contrata a los mejores directivos para que impartan los cursos.
Gestión de personal
Una vez que hayas contratado a las personas adecuadas y las hayas formado, necesitarás contar con sistemas que les permitan mantenerse productivas y satisfechas. Es importante mantener una cultura de trabajo sólida, facilitar la comunicación y ofrecer comentarios con frecuencia.
Cultura
La cultura consiste en valores clave que definen lo que hace tu empresa y cómo lo hace. Algunos ejemplos de valores clave son la frugalidad, la obsesión por el cliente y la belleza del diseño. Unos buenos valores clave te diferencian significativamente de tus competidores.
Una cultura sólida es útil en la práctica: ayuda a filtrar a los candidatos que encajan y moldea el comportamiento de las personas en la empresa.
Más allá de limitarse a expresar valores culturales vagos, hay que poner en práctica un comportamiento sencillo y adaptable que refuerce el valor clave. Por ejemplo, Amazon hace hincapié en la austeridad con sus famosos escritorios hechos con puertas. Jeff Bezos sabía que competir en el feroz sector del comercio minorista online requeriría los precios más bajos, lo que exigía que la empresa ahorrara todo el dinero posible en gastos generales. Construyó los primeros escritorios de la empresa comprando una puerta y atornillándole unas patas. Esto reforzó el valor cultural de la frugalidad y cómo los empleados ahorran dinero para que los clientes ahorren dinero. Estas pequeñas acciones reforzaron el valor cultural clave en toda la empresa de una manera altamente escalable.
Reuniones individuales
Las reuniones individuales son encuentros privados entre un responsable y uno de sus subordinados directos. En comparación con el correo electrónico o las reuniones en grupo, son relativamente informales y más íntimas, por lo que constituyen un buen medio para detectar problemas e ideas que aún no están del todo definidas.
A continuación te explicamos cómo llevar a cabo una reunión individual:
- Adopta la mentalidad de que la reunión individual es para el empleado, no para el jefe. Como jefe, deberías hablar solo el 10 % del tiempo y escuchar el 90 % del tiempo.
- Pídele a tu subordinado directo que prepare el orden del día y te lo envíe con antelación.
- Durante la reunión, intenta leer entre líneas y sacar a relucir los temas importantes. Cuanto más callada sea la persona, más importante será esto.
- Haz preguntas abiertas, como «¿Cuál es nuestro principal problema?» y «¿Estás contento trabajando aquí?».
Dar retroalimentación
Como jefe, debes evaluar constantemente a tus empleados y ofrecerles comentarios constructivos. Esto les brinda oportunidades para mejorar. A su vez, esto les hace más productivos y les hace sentir que te preocupas por su desarrollo.
Deberías desarrollar un estilo personal a la hora de dar tu opinión, basándote en tu propia personalidad. No obstante, aquí tienes algunas pautas generales que sirven para todo el mundo:
- Surge de un deseo sincero de ayudar a la persona a mejorar. Cuando alguien confía en tus intenciones, estará mucho más receptiva a lo que tengas que decir.
- Adapta los comentarios a cada persona. Algunas personas son sensibles; otras tienen la piel más gruesa. Algunas captan el mensaje enseguida; otras necesitan que se les insista. Transmitir el mensaje de una forma inadecuada para la persona resultará contraproducente.
- Sé claro, no vago. Los comentarios vagos no sirven de nada («está bien, solo hay que revisarlo una vez más»). Señala con precisión qué hay que mejorar («tu conclusión resulta confusa porque no se deduce lógicamente de las diapositivas anteriores»).
- No seas cruel. No utilices los comentarios para intimidar a alguien o para imponer tu autoridad. Si tu intención es sinceramente ayudar a esa persona a mejorar, esto no debería suponer ningún problema.
- No pongas a nadie en una situación embarazosa delante del equipo. Aunque algunos comentarios se pueden hacer en el marco del equipo, poner a alguien en una situación embarazosa hará que te guarde rencor.
- Fomenta el diálogo. Mantén una actitud abierta ante la posibilidad de que puedas estar equivocado. Anima a la otra persona a expresar su opinión y a señalar en qué te has equivocado. Resuelve la discusión de manera que ambos comprendáis mejor los criterios de calidad.
Hacer crecer tu empresa mediante procesos
Cuando sois cinco personas, no hacen falta procesos. Todos se comunican entre sí hablando cara a cara, y las decisiones se toman rápidamente. No hay intrigas porque todos pueden escucharse unos a otros.
Cuando tu empresa crece, estos problemas se vuelven exponencialmente más difíciles. Necesitarás crear procesos para que las personas se comuniquen, tomen buenas decisiones y compartan conocimientos.
En general, estos son los principios fundamentales para diseñar un buen proceso:
- Define tu objetivo final. En el desarrollo de productos, el objetivo final puede ser la satisfacción del cliente, no el número de funciones. En la contratación, el objetivo final es el número de empleados productivos que consigues, no el número de entrevistas que realizas.
- Define los pasos que conducen al objetivo final. En el proceso de contratación, estos pasos incluyen la búsqueda de candidatos, la selección de candidatos, las entrevistas, la presentación de ofertas de trabajo, la incorporación y la formación de los candidatos, y su retención.
- Mide el rendimiento de cada paso. Deberías poder ver qué paso no está rindiendo lo suficiente.
- Asigna responsabilidades a cada paso. Alguien debe encargarse de la ejecución de cada paso.
Los procesos ayudan a abordar las cuestiones más delicadas relacionadas con las remuneraciones, los ascensos y las quejas. Si no se gestionan adecuadamente, se instalarán las intrigas políticas y las personas ascenderán por motivos ajenos al mérito. El resumen completo ofrece consejos más detallados al respecto, pero la premisa general es crear un proceso bien definido y luego ceñirse a él, independientemente de las intrigas políticas que intenten urdir algunas personas.
Cómo ser un buen director general
La responsabilidad más importante de un director ejecutivo es el liderazgo. La valía de un líder se mide por la cantidad y la calidad de las personas que desean seguirlo.
En la práctica, la gente quiere seguir a líderes que hagan bien tres cosas:
- Saber qué hacer: definir la visión y tomar decisiones
- Haz que el equipo trabaje en la visión
- Consigue resultados
Saber qué hacer
Saber qué hacer consiste en dos cosas: definir la visión y tomar decisiones para hacerla realidad.
Expresar la visión: La visión es la historia de lo que la empresa es capaz de hacer y de por qué es emocionante trabajar en ella. También es la estrategia que explica cómo la empresa puede hacer realidad esta visión. Responde a las preguntas más profundas sobre el «por qué»: «¿Por qué es importante crear esto? ¿Por qué el mundo es mejor gracias a nuestro trabajo? ¿Por qué debería trabajar aquí y no en cualquier otro sitio?».
Una visión convincente consigue que las personas con talento trabajen para ti cuando tienen la opción de trabajar desde cualquier lugar. Además, ayuda a retener al personal cuando tu empresa atraviesa dificultades. Y hace que todo el equipo se ponga de acuerdo para tomar decisiones que se apoyen mutuamente.
Tomar decisiones: al igual que los ingenieros producen código y los especialistas en marketing producen anuncios, el director general produce decisiones. Un buen director general toma decisiones de gran calidad con rapidez. Como director general, debes recabar información en cada interacción que mantengas con empleados, clientes, competidores y personas ajenas a la empresa.
Una vez que sepas qué decisión debes tomar, sé valiente. Nunca tendrás suficiente información para tomar una decisión con total seguridad. Es posible que tus decisiones no sean del agrado de tu equipo. Un director ejecutivo valiente toma la decisión correcta, por muy difícil que sea.
Haz que el equipo trabaje en la visión
Una visión convincente está muy bien, pero para hacerla realidad se necesita un equipo que trabaje para conseguirla. Esto implica contratar a personas excelentes y conseguir que hagan un buen trabajo.
La mejor manera de lograr ambas cosas es convertir tu empresa en un lugar estupendo para trabajar, que es el tema central de la mayor parte del libro y de los consejos que se han dado hasta ahora.
Consigue resultados
Una vez definida una visión y tras haber avanzado hacia ella, lo ideal es que hayas logrado los resultados que buscabas. Pero, ¿qué se entiende por «buenos» resultados? Depende del alcance y la naturaleza de la oportunidad, que son propios de cada empresa.
Por lo tanto, debes comparar tus resultados con las oportunidades de tu propia empresa, y no con las de otras empresas.
Acepta el reto
Para terminar, Ben nos recuerda que crear una empresa no será fácil. Pero la grandeza nace de la superación de las dificultades. Y si aguantas el tipo y confías en tu capacidad para superarlas, quizá consigas hacer realidad tus sueños.
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Aquí tienes un avance del resto del resumen en PDF de «The Hard Thing About Hard Things», de Shortform: