Resumen en PDF:El cuerpo guarda el recuerdo, de Bessel van der Kolk
Resumen del libro: Descubre los puntos clave en cuestión de minutos.
A continuación se muestra un avance del resumen del libro de Shortform sobre *El cuerpo lleva la cuenta*, de Bessel van der Kolk. Lee el resumen completo en Shortform.
Resumen en PDF de una página de «El cuerpo lleva la cuenta»
El trauma puede tener su origen en situaciones que van desde el maltrato hasta un accidente de tráfico grave o el combate en tiempos de guerra, y provocar toda una vida de recuerdos recurrentes, pesadillas, aislamiento, insomnio, hipervigilancia y rabia. En *El cuerpo lleva la cuenta*, la autora analiza cómo ha evolucionado el diagnóstico y el tratamiento del trauma a medida que han ido surgiendo nuevas tecnologías, investigaciones y campos científicos.
El impacto del trauma no es solo mental, emocional y neurológico, sino también fisiológico: el trauma modifica las conexiones del cerebro, lo que sumerge a las personas en un estado constante de estrés o entumecimiento, lo que a su vez provoca una serie de problemas físicos.
En este resumen, aprenderás:
- Por qué las personas que han sufrido un trauma sienten que su trauma no tiene fin
- Cómo los recuerdos recurrentes hacen que algunas partes del cerebro se desactiven y otras se aceleren
- Por qué algunas personas que han sufrido traumas no se reconocen a sí mismas en el espejo
- Cómo actividades como el canto coral, el yoga y el teatro pueden resultar terapéuticas
(continuación)...
- Apego inseguro es cuando los cuidadores no satisfacen de forma fiable las necesidades del bebé. Esto genera ciertos problemas psicológicos, pero, aunque los cuidadores no presten la atención suficiente para satisfacer todas las necesidades del bebé, su comportamiento es lo bastante coherente como para que el bebé aprenda qué esperar y se adapte de una de estas dos maneras:
- Los bebés con apego evitativo parecen tranquilos y despreocupados, pero presentan una frecuencia cardíaca elevada de forma constante, lo que revela un estado permanente de hiperactivación. Estos bebés se convierten en adultos que no están en contacto con sus propios sentimientos ni con los de los demás, y a menudo pueden llegar a ser acosadores.
- Los bebés con un apego ansioso o ambivalente lloran y se inquietan constantemente, aparentemente pensando que esa es la única forma de llamar la atención. Los bebés ansiosos se convierten en niños y adultos ansiosos, y suelen ser víctimas de acoso escolar.
- El apego desorganizado se da cuando una persona que cuida al bebé le provoca miedo o angustia. Se trata de la forma de apego más perjudicial desde el punto de vista psicológico, ya que el bebé se encuentra atrapado entre el miedo hacia la persona que lo cuida y la necesidad que tiene de ella para sobrevivir. Los niños con apego desorganizado suelen volverse agresivos o retraídos y presentan síntomas físicos relacionados, como aumento de la frecuencia cardíaca, niveles elevados de hormonas del estrés y un sistema inmunológico debilitado. De adultos, no saben en quién confiar, por lo que pueden mostrarse excesivamente afectuosos con extraños o desconfiar de todo el mundo.
El apego y las experiencias de la infancia dan forma a tus mapas internos del mundo. Como adulto, tu mapa interno determina lo que consideras normal y familiar, cómo interpretas las situaciones y cómo te relacionas con las personas y el mundo que te rodea. Los mapas internos suelen mantenerse constantes a lo largo de la vida, pero pueden modificarse: de forma negativa a causa de un trauma o de forma positiva a través de experiencias profundas.
Enfoques terapéuticos para la mente, el cerebro y el cuerpo
Un tratamiento eficaz debe ayudar a las personas que sufren un trauma a recuperar el control sobre sí mismas y sobre sus pensamientos, sentimientos y cuerpo. Por lo general, esto implica cuatro pasos:
- Aprende a mantener la calma y la concentración.
- Busca la manera de mantener la calma ante las sensaciones (imágenes, sonidos, olores) asociadas a tu trauma.
- Aprende a estar presente y a relacionarte con las personas que te rodean.
- No te ocultes nada a ti mismo, como las estrategias que adoptaste para sobrevivir durante y después del trauma.
Existen tres enfoques generales para el tratamiento: el enfoque descendente, la medicación y el enfoque ascendente.
De arriba abajo: Hablemos de ello
El enfoque descendente consiste en hablar, conectar con otras personas y abrirse para compartir tus recuerdos traumáticos y sus repercusiones en el presente.
Hablar abiertamente sobre tu trauma tiene varios beneficios para la recuperación.
- Hablar del trauma rompe el silencio y el aislamiento que supone guardar un secreto tan grande y que tiene un impacto tan grande en la vida.
- Reconocer el trauma y las emociones que este provoca te libera de la inmensa energía que se necesita para reprimir esas emociones y te permite gestionarlas de forma más eficaz.
- Abrirse a los demás te brinda la oportunidad de sentirte escuchado y comprendido, y de volver a conectar con tu comunidad.
La terapia conversacional resulta insuficiente como único método de tratamiento para las personas que sufren traumas, ya que revivir el trauma suele provocar emociones abrumadoras que pueden volver a traumatizarlas y aumentar su obsesión; esta es la razón por la que la terapia cognitivo-conductual, cuyo objetivo es desensibilizar a los pacientes mediante la repetida conversación sobre el trauma, no es un método de tratamiento eficaz.
En lugar de volverse insensibles, las personas que han sobrevivido a un trauma necesitan ayuda para integrar el recuerdo traumático en la línea temporal de sus vidas, situándolo firmemente en el pasado, de modo que puedan aceptar plenamente que ya ha terminado. Esto sigue implicando volver a revivir el recuerdo, pero primero la paciente debe aprender a lidiar con las reacciones que el trauma inevitablemente provocará, para evitar sentirse abrumada y poder completar la integración.
Las personas que han sufrido un trauma suelen tener dificultades para expresar lo que les ha ocurrido y cómo les hace sentir, ya que su cerebro no ha procesado el suceso como una historia coherente, sino más bien como un conjunto de sensaciones fragmentadas. Para salvar esta brecha, existen otras formas en que las personas que han sufrido un trauma pueden expresarse, entre ellas:
- Prestar atención a las sensaciones físicas. Ser consciente de cómo cambia tu voz o de dónde sientes tensión en el cuerpo puede ayudarte a identificar las emociones que se esconden tras esas sensaciones.
- Dedícate al arte, la música y la danza. Estas actividades pueden servirte para expresar tus sentimientos más íntimos cuando no logras ponerles palabras. Además, pueden ayudarte a conectar con tus emociones para que luego puedas escribir sobre ellas.
- Escritura libre. Este ejercicio fomenta la escritura en forma de flujo de conciencia, sin detenerse, sin releer y sin autocensurarse. Al releerlo más tarde, a menudo se descubren sorprendentes verdades íntimas.
El enfoque descendente incluye:
- Terapia conversacional
- Respiración consciente
- Autoconciencia plena
- Relaciones de confianza
- Actividades en grupo (por ejemplo, kickboxing, canto coral, baile)
- Técnicas corporales (por ejemplo, masajes y Feldenkrais)
Medicamentos: modifica la química de tu cerebro
El enfoque farmacológico consiste en utilizar medicamentos recetados que inhiben los sistemas de alarma internos hiperactivos de las personas que han sufrido un trauma o que, de alguna otra forma, influyen en la química cerebral para aliviar los síntomas del trauma. Este enfoque va de la mano del modelo de enfermedad cerebral, que considera los problemas mentales como «trastornos» que pueden tratarse con fármacos para regular la química cerebral.
Aunque los fármacos pueden contribuir al tratamiento al ayudar a controlar las emociones abrumadoras, el aumento del uso de medicamentos presenta varios inconvenientes:
- Los medicamentos suelen convertirse en un sustituto de la terapia y permiten a los pacientes tratar sus síntomas sin abordar los problemas de fondo.
- La dependencia de la medicación también impide que los pacientes se sientan protagonistas de su propia recuperación y, en cambio, pone el poder en manos de los médicos que recetan los medicamentos y de las compañías de seguros.
- La rentabilidad de los medicamentos disuade de llevar a cabo o publicar estudios sobre tratamientos no farmacológicos; como consecuencia, muchos pacientes nunca se plantean explorar otras formas de curación ni tienen la oportunidad de hacerlo.
De abajo arriba: pon tu cuerpo en acción
El enfoque ascendente consiste en buscar experiencias físicas que conecten el cuerpo y la mente para contrarrestar los sentimientos de impotencia, rabia y colapso emocional que afectan a las personas que han sufrido un trauma. Dado que el trauma hace que las personas afectadas se sientan incapaces de controlar su cuerpo ( por ejemplo, hiperactivación, desconexión de las sensaciones físicas y problemas psicosomáticos), ayudarles a recuperar ese control es fundamental para la recuperación.
Existen varios tratamientos que ayudan a los pacientes a involucrar su cuerpo en el proceso de curación.
La desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR) es un tratamiento en el que los pacientes se concentran en el dedo del terapeuta, que se mueve de un lado a otro, mientras recuerdan su trauma y, a continuación, procesan cualquier cadena de pensamientos que surja de forma espontánea. Aunque los investigadores no saben exactamente cómo funciona el EMDR, el tratamiento ayuda a las personas a conectar con recuerdos e imágenes vagamente relacionados y, posteriormente, a integrar su experiencia traumática en un contexto más amplio.
La variabilidad de la frecuencia cardíaca (VFC) es el equilibrio entre el aumento y la disminución de la frecuencia cardíaca, lo que indica tu capacidad para mantener la calma y el control ante pequeños retos. Las personas que han sufrido traumas presentan una VFC baja, lo que tiene efectos negativos en su forma de pensar, sentir y responder al estrés, y las hace vulnerables a problemas físicos como las enfermedades cardíacas, el cáncer y la depresión. Puedes entrenarte para cambiar tu respiración (y así mejorar tu VFC) mediante el yoga, así como con ciertos dispositivos y aplicaciones para teléfonos inteligentes.
El yoga te enseña a concentrarte en la respiración, a escuchar y responder a tu cuerpo, y a darte cuenta de cómo las emociones pueden estar relacionadas con determinadas sensaciones físicas. Esto ayuda a las personas que han sufrido traumas a reconectar con sus sensaciones físicas, de modo que puedan sentirse seguras y en control de sus propios cuerpos. Además, el yoga te anima a estar presente centrándote en tu respiración y en las sensaciones corporales, y refuerza la idea de que las experiencias son transitorias (por ejemplo, por muy difícil que sea esta postura, solo tienes que aguantarla durante diez respiraciones).
La terapia psicomotora utiliza la conciencia corporal y las expresiones físicas como un aspecto clave del tratamiento, activando el hemisferio derecho del cerebro —el mismo hemisferio en el que, en gran medida, queda grabado el trauma—. Una de sus modalidades, denominada terapia psicomotriz del sistema Pesso Boyden (PBSP), consiste en que el paciente recree físicamente escenas de su infancia y del trauma, para luego, en esencia, reescribir la historia. Esta forma de terapia no elimina ni neutraliza los recuerdos traumáticos, pero sí crea una nueva experiencia (por ejemplo, de sentirse amado o protegido) que ayuda a reescribir los mapas internos.
El neurofeedback tiene como objetivo regular los circuitos cerebrales de los pacientes mediante la retroalimentación de sus ondas cerebrales, con el fin de potenciar determinadas frecuencias y patrones cerebrales y, al mismo tiempo, inhibir otros. Las diferentes frecuencias se asocian a distintos estados mentales y emocionales (por ejemplo, confusión, creatividad, calma, relajación o estado de alerta). Considerar la actividad cerebral como el origen de su comportamiento problemático libera a los pacientes de la culpa y, en su lugar, les permite centrarse en aprender nuevas formas de procesar la información, que es la raíz de su comportamiento.
El teatro aborda muchos de los aspectos con los que más luchan las personas que han sufrido traumas, ofreciéndoles experiencias sanadoras y, al mismo tiempo, retos que les impulsan a superar las barreras mentales y emocionales creadas por el trauma. La interpretación les brinda la oportunidad de encarnar a un personaje que puede ser fuerte, resiliente y seguro de sí mismo, y les convierte en miembros valiosos y activos de una comunidad, lo que les ayuda a recuperar el sentido de su valía y su capacidad. El teatro también anima a las personas que sufren traumas a conectar con sus emociones, a tomar el control total de sus cuerpos y a confiar en los demás miembros de la comunidad teatral.
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