Resumen en PDF:Mentes dispersas, por Gabor Maté
Resumen del libro: Aprenda los puntos clave en cuestión de minutos.
A continuación se muestra un avance del resumen del libro «Scattered Minds», de Gabor Maté, elaborado por Shortform. Lee el resumen completo en Shortform.
Resumen de una página en PDF de «Scattered Minds»
En su libro de 1999 *Mentes dispersas*, el médico Gabor Maté sostiene que, si padeces TDAH, es porque el estrés sufrido durante la primera infancia te impidió desarrollar las capacidades emocionales y cognitivas necesarias para prosperar en nuestro mundo. Además, dado que el TDAH no es solo un trastorno biológico, sino que tiene raíces sociales y psicológicas, sostiene que la medicación no es la mejor ni la única forma de tratar el TDAH. Partiendo de esta perspectiva, prescribe tratamientos no farmacológicos tanto para adultos como para niños con TDAH y explica cómo la sociedad puede prevenir el TDAH en las generaciones futuras.
En esta guía, descubrirás qué hace que tu cerebro con TDAH sea diferente y cómo ha llegado a ser así. También aprenderás a controlar tus síntomas, a ayudar a tu hijo con TDAH a desarrollarse plenamente y cómo la sociedad podría prevenir el TDAH en las generaciones futuras. Complementaremos las ideas de Maté con investigaciones actualizadas sobre el TDAH, consejos de otros expertos para la crianza de niños con TDAH y sugerencias concretas para afrontar las dificultades relacionadas con el TDAH.
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En segundo lugar, las interacciones sanas y constantes entre padres e hijos te enseñan habilidades psicológicasimportantes, como a gestionar tu atención, controlar tus impulsos y regular tu estado de calma. Por ejemplo, Maté explica que, por lo general, aprendes a prestar atención a través de interacciones positivas con tus padres: quieres sentir más endorfinas, esas sustancias que te hacen sentir bien y que estas interacciones te proporcionan, por lo que aprendes a centrarte en tus padres cuando ellos se centran en ti.
(Nota breve: Además de influir en tu capacidad de atención y en tus impulsos, las interacciones entre padres e hijos también pueden afectar a tu capacidad para gestionar las emociones, lo que da lugar a un ciclo de relaciones parentales poco saludables. En Adult Children of Emotionally Immature Parents, la psicóloga Lindsay C. Gibson explica que cuando los padres restringen la libertad de sus hijos para expresar sus emociones, estos pueden volverse egocéntricos, defensivos y psicológicamente limitados, lo que a su vez repercute en su capacidad para atender las necesidades psicológicas de sus propios hijos. Afortunadamente, solo hace falta una persona para romper el ciclo: si aprendes a satisfacer tus propias necesidades psicológicas, podrás transmitir esas habilidades a tus hijos.)
Por otro lado, si la interacción con tus padres te resultaba estresante, nunca tuviste la oportunidad de aprender estas habilidades. Por ejemplo, Maté cree que tu dificultad para prestar atención tiene su origen en el momento en que tu cerebro disoció automáticamente tu atención de la incomodidad que sentías cuando tus padres te estresaban. La disociación es un mecanismo automático de supervivencia: la angustia afecta físicamente a tu cuerpo, por lo que tu cerebro te protege disociándose del estrés. Si tuviste suficientes interacciones negativas con tus padres, la falta de atención se convirtió gradualmente en tu estado habitual. Como resultado, solo eres capaz de prestar atención cuando resulta lo suficientemente gratificante emocionalmente; de lo contrario, requiere un enorme esfuerzo consciente.
(Nota breve: La disociación no es un síntoma del TDAH, pero las personas con TDAH pueden experimentar disociación cuando sufren un trauma y pueden ser más propensas a sufrir traumas. Si te cuesta lidiar con la disociación, las técnicas de «anclaje» que te ayudan a conectarte con tu realidad actual pueden resultarte útiles. Por ejemplo, una técnica de anclaje habitual consiste en enumerar las cosas que puedes oír, oler, saborear, tocar y ver.)
Parte 2: Puedes superar tu TDAH
Dado que el TDAH se debe a un desarrollo insuficiente del cerebro y la psique, Maté plantea la teoría de que es posible superar el TDAH aprovechando la plasticidad cerebral —la capacidad del cerebro para adaptarse continuamente a los estímulos del entorno— en tu beneficio. En esta sección, analizaremos la teoría que sustenta el enfoque de Maté para superar el TDAH. A continuación, te presentaremos algunas medidas concretas que puedes adoptar para favorecer la recuperación, tanto en ti mismo como en tus hijos.
La teoría de la curación de Maté
Maté afirma que los médicos tienden a tratar el TDAH como si fuera un problema puramente médico, recetando medicamentos —y nada más— para combatirlo. Considera que este enfoque es totalmente inadecuado y aboga por un plan más integral para tratar el TDAH. Profundicemos en su teoría sobre el tratamiento.
(Nota breve: Aunque la medicación fuera el tratamiento principal para el TDAH en los años 90, hoy en día la mayoría de los expertos recomiendan una combinación de terapia conductual y medicación para tratar el TDAH en todas las personas mayores de 6 años.)
Los medicamentos pueden ayudar, pero no curan
Maté sostiene que, aunque los medicamentos para el TDAH pueden reducir los síntomas o ayudarte a sobrellevarlos, no curan el TDAH. Esto se debe a que el origen de los síntomas del TDAH no es simplemente un desequilibrio químico. El TDAH sí tiene un componente químico: tu cerebro no transmite la dopamina (un neurotransmisor asociado a la regulación de la atención, los impulsos y la quietud) de la forma habitual.
Pero, según Maté, el componente químico del TDAH tiene raíces más profundas: no se puede transmitir la dopamina de forma adecuada porque se carece de la neuroestructura adecuada y de las experiencias vitales positivas que se requieren para una transmisión normal de la dopamina. Dado que los medicamentos para el TDAH no pueden abordar esas causas fundamentales, afirma, no es posible curar el TDAH solo con medicación.
También señala que la medicación para el TDAH no es adecuada para todo el mundo: a veces no surte el efecto deseado o los efectos secundarios son demasiado perjudiciales. Es importante que se respete tu autonomía en lo que respecta a la medicación: si crees que no está ayudando, no debes permitir que nadie te presione a ti ni a tu hijo para que la toméis.
La dopamina, los medicamentos para el TDAH y la curación
Los expertos siguen sin ponerse de acuerdo sobre el papel que desempeña la dopamina en el TDAH. Algunas investigaciones han indicado que las personas con TDAH presentan niveles significativamente más bajos de dopamina debido a que tienen una mayor concentración de transportadores de dopamina —proteínas que pueden anular la función de la dopamina en el cerebro— como consecuencia de una mutación genética. Sin embargo, otros investigadores sugieren que la dopamina no contribuye tanto a los síntomas del TDAH como lo hacen otras diferencias cerebrales.
No obstante, los medicamentos más comunes para el TDAH —estimulantes como el Ritalin y el Adderall— actúan aumentando la cantidad de dopamina en el cerebro. Estos tratamientos no funcionan para todo el mundo, pero muchas personas con TDAH afirman que tomar estimulantes ha cambiado radicalmente sus vidas para mejor. También existen medicamentos no estimulantes para el TDAH que actúan sobre otros neurotransmisores y partes del cerebro. Si tu medicación para el TDAH no te está funcionando, habla con tu médico. Es posible que te cambie la dosis, pruebe con un medicamento diferente o te prescriba un tratamiento no farmacológico para tu TDAH.
Los expertos no afirman que los medicamentos para el TDAH puedan curar esta afección, ya que se considera generalmente que el TDAH es incurable: ningún tratamiento, ya sea farmacológico, terapia conductual o de otro tipo, eliminará por completo el TDAH. Sin embargo, los medicamentos para el TDAH pueden ayudarte a controlar los síntomas de forma más eficaz y, en última instancia, a llevar una vida más feliz.
Tu cerebro es plástico, por lo que el cambio puede curarlo
Maté sostiene que la mejor forma de tratar el TDAH es aprovechar la plasticidad cerebral. Explica que, aunque el cerebro alcanza su máxima plasticidad durante la infancia, sigue viéndose afectado por los estímulos ambientales a lo largo del resto de la vida. Esto significa que nunca es demasiado tarde para adquirir las habilidades psicológicas que no se desarrollaron en la infancia; y, cuando lo hagas, también tendrá un impacto positivo en tu cerebro físico. Con el tiempo, puedes superar gradualmente los efectos negativos del estrés de la primera infancia en tu cerebro.
(Nota breve: Los expertos afirman que se puede mejorar de forma proactiva la plasticidad cerebral exponiéndose a situaciones nuevas; a medida que uno se adapta al cambio, el cerebro establece nuevas conexiones neuronales. Entre las actividades que sirven para ello se incluyen aprender nuevas habilidades (como hablar un idioma o tocar un instrumento musical), vivir nuevas experiencias (por ejemplo, viajando a un país extranjero) y participar en juegos que requieran creatividad o que incluyan elementos de sorpresa. Dormir lo suficiente y hacer ejercicio también favorece la neuroplasticidad.)
Dado que Maté cree que la causa fundamental del TDAH es la ruptura del vínculo entre padres e hijos, considera que es ahí donde debes centrar la mayor parte de tus esfuerzos de sanación. No puedes retroceder en el tiempo y proporcionarte una infancia consistentemente positiva, pero puedes volver a criarte a ti mismo como adulto asumiendo la responsabilidad de tu bienestar emocional, aprendiendo a satisfacer tus propias necesidades y accediendo a los recursos que necesitas para mejorar. Del mismo modo, si eres padre o madre de un niño con TDAH, puedes ayudarle a prosperar realizando cambios que fortalezcan el vínculo que compartís.
(Nota breve: La «re-crianza» es un tratamiento que se prescribe habitualmente a las personas que han sufrido traumas en la infancia. Según el psicólogo que acuñó el concepto, la auto-re-crianza funciona porque te ayuda a desidentificarte de la imagen negativa que tus padres tenían de ti y a desarrollar una imagen propia más saludable. Por ejemplo, si tus padres te hacían sentir estúpido cuando eras niño, probablemente te sientas estúpido como adulto, y la «re-crianza» implicaría aprender a verte a ti mismo de una manera más positiva. La «re-crianza» suele realizarse con la ayuda de un terapeuta, quien puede ayudarte a identificar los patrones negativos que adoptaste de tus padres y a aprender a cambiarlos.)
Pasos concretos para la sanación de los adultos
Entonces, ¿qué cambios positivos puedes introducir en tu vida para ayudar a que tu cerebro adulto se recupere? Según Maté, hay dos elementos esenciales para volver a cuidarte a ti mismo: buscar el crecimiento psicológico y el cuidado físico de uno mismo. Veamos algunas de sus sugerencias para la recuperación en ambas áreas.
En busca del crecimiento psicológico
Acéptate tal y como eres, incluidas tus emociones difíciles y cualquier comportamiento que tengas pero que no necesariamente apruebes. Muchas personas con TDAH tienen problemas de autoestima porque sienten que su trastorno les impide alcanzar sus metas y ganarse la aprobación de los demás. Es posible que incluso sientas que hay algo intrínsecamente malo en ti, lo cual Maté atribuye a la vergüenza que sentías cada vez que se rompía el vínculo entre tú y tus padres. Para lograr la autoaceptación, recuérdate a ti mismo que estás haciendo todo lo posible y que la sanación es un proceso; no pasa nada si aún no estás donde te gustaría estar.
(Nota breve: En Aceptación Radical, la psicóloga budista Tara Brach explica que la mayoría de las personas tienen dificultades para aceptarse a sí mismas porque se sienten avergonzadas o culpables por sus errores. Para superar estos sentimientos, recomienda el perdón a uno mismo: la práctica de acoger tus propios sentimientos, reconocer tus aspectos positivos y cultivar la autocompasión. El perdón a uno mismo te ayuda a verte en tonos de gris, en lugar de en blanco o negro: eres imperfecto, pero eso está bien; no significa que seas malo.)
Acude a terapia. Maté explica que las personas tienen una necesidad psicológica profundamente arraigada de recibir la aceptación de los demás, sobre todo cuando sufren. Afirma que un terapeuta familiar puede ofrecerte esa aceptación, ayudarte a comprender tu dolor emocional y apoyarte en el aprendizaje de nuevas habilidades psicológicas que te permitan prosperar.
(Nota de Shortform: Maté recomienda específicamente acudir a un terapeuta familiar, ya que este puede ayudarte a comprender los patrones generacionales de estrés y disfunción que, según él, se han acumulado y han dado lugar a tu propio TDAH. Sin embargo, otros expertos suelen recomendar la terapia conductual para tratar el TDAH. La terapia conductual consiste en enseñarte habilidades que te ayuden a superar tus síntomas y a sustituir los comportamientos disfuncionales por otros más saludables.)
Practica la atención plena. Según Maté, la atención plena mejora tu capacidad neurológica para concentrarte; además, puede aportar otros beneficios psicológicos, como la plenitud espiritual, que te ayudan a sanar el dolor emocional subyacente a tu TDAH. Recomienda específicamente la meditación de atención plena, pero señala que la atención plena se puede incorporar a una amplia variedad de actividades, como pasar tiempo en la naturaleza.
(Nota breve: algunas personas con antecedentes de traumas, ansiedad o depresión pueden descubrir que las prácticas de mindfulness centradas en el interior, como la meditación, les provocan síntomas adversos en lugar de aportarles paz. Si ese es tu caso, las prácticas de mindfulness que centran la atención en algo externo a ti mismo—como la jardinería, los baños de bosque o colorear— pueden resultarte más útiles.)
Da prioridad a las actividades recreativas que te ayuden a recargar energías. Muchas personas con TDAH se sobrecargan de trabajo como forma de canalizar su hiperactividad, pero Maté afirma que, a la larga, esto solo aumenta el estrés. En su lugar, deberías dedicarte tiempo para jugar, explorar y descansar. Por ejemplo, podrías empezar a practicar un pasatiempo creativo como el ganchillo.
(Nota breve: En Cómo no hacer nada, la profesora y artista Jenny Odell sostiene que todo el mundo debería dar prioridad al ocio reparador. Explica que, aunque la sociedad moderna exige una atención y una productividad constantes, es saludable dedicar algo de tiempo a no hacer nada, es decir, nada de lo que tradicionalmente se considera productivo. Recomienda específicamente tres actividades de ocio reparador: pasar tiempo en la naturaleza, aprender sobre la historia local y conocer a los vecinos.)
Cuidado físico de uno mismo
Si tienes problemas de adicción a alguna sustancia o comportamiento (como les ocurre a muchas personas con TDAH), busca ayuda. Según Maté, para tratar eficazmente la adicción, hay que comprender y abordar la raíz del problema: el dolor emocional que intentas ocultar mediante tu comportamiento adictivo.
(Nota breve: ¿No estás seguro de si estás luchando contra una adicción? Hay cuatro señales que suelen indicar que puedes ser adicto a una sustancia o a un comportamiento: incapacidad para dejar de consumir la sustancia o de realizar el comportamiento; descuidar tus relaciones y responsabilidades porque priorizas la sustancia o el comportamiento; asumir riesgos relacionados con la sustancia o el comportamiento (como compartir agujas o mantener relaciones sexuales sin protección); y experimentar síntomas físicos de abstinencia cuando intentas dejar de consumir la sustancia. Si cumples alguno de estos criterios, puede que sea el momento de buscar ayuda.)
Mantén tu casa ordenada. Un entorno desordenado puede aumentar tu estrés emocional. Si te cuesta hacerlo, Maté recomienda poner un temporizador durante un rato y limpiar hasta que suene. Con el tiempo, irás avanzando poco a poco en el mantenimiento de tu entorno.
(Nota breve: Mantener la casa ordenada puede resultar complicado cuando se tiene TDAH, ya que cuesta mantener la concentración, sobre todo si la limpieza te parece aburrida. Para combatir el aburrimiento, añade un toque de diversión a tu rutina de limpieza: pon música mientras fregas los platos, ve una película mientras doblas la ropa o llama a un amigo mientras pasas la fregona.)
Practica una buena higiene del sueño. Debido a tu dificultad para estar quieto, es posible que te cueste relajarte lo suficiente como para conciliar el sueño por la noche, pero Maté señala que la falta de un sueño reparador puede agravar tu estrés.
(Nota breve: Algunas prácticas básicas de higiene del sueño consisten en acostarse y levantarse a la misma hora todos los días, apagar los dispositivos electrónicos y seguir una rutina relajante antes de acostarse, así como limitar el consumo de cafeína a las mañanas —o eliminarla por completo—.)
Lleva una alimentación adecuada y haz ejercicio. Tu temperamento sensible hace que notes con mayor intensidad los efectos de una alimentación deficiente y la falta de ejercicio, lo que, según Maté, puede aumentar el estrés y frenar tu progreso. Pero tu sensibilidad también implica que, si te alimentas bien y haces ejercicio, notarás con mayor intensidad sus efectos positivos, como la reducción del estrés, una mayor concentración y un mejor estado de ánimo.
(Nota breve: Algunos estudios sugieren que el ejercicio tiene un mayor impacto en los síntomas del TDAH que la dieta, pero no está de más abordar ambos aspectos. Los expertos afirman que consumir alimentos beneficiosos para el cerebro —como proteínas saludables, carbohidratos complejos y ácidos grasos omega-3—puede reducir los síntomas del TDAH. El ejercicio adecuado puede tener el mismo efecto: los expertos recomiendan entre 30 y 40 minutos de actividad de intensidad moderada, cuatro o cinco veces a la semana.)
Medidas concretas para la recuperación infantil
Los consejos de Maté para ayudar a un niño con TDAH a recuperarse son, en gran medida, los mismos que los que da a los adultos: no obligarles a tomar medicación si esta les hace más mal que bien, y hacer todo lo posible por proporcionarles el apoyo psicológico y físico que necesitan. Sin embargo, los niños con TDAH —y sus padres— también se enfrentan a algunos retos específicos. Analicemos algunos de esos retos y las soluciones que propone Maté para ellos.
Recuperar el vínculo entre padres e hijos
Recuerda que Maté considera que la causa fundamental del TDAH es la ruptura del vínculo entre padres e hijos. Dado que tu hijo aún se está desarrollando, tienes la oportunidad de reparar esa ruptura y fortalecer el vínculo entre vosotros. Según Maté, la mejor manera de hacerlo es cultivando y transmitiendo una actitud de aceptación total hacia su hijo. Si acepta totalmente a su hijo, sentirá que lo ama, lo respeta y lo valora pase lo que pase y, lo que es más importante, se asegurará de que su hijo se sienta seguro de ello.
(Nota breve: Al igual que muchos padres, es posible que te cueste aceptar el diagnóstico de TDAH de tu hijo; quizá te preocupe su futuro, te culpes a ti mismo por sus dificultades o incluso te niegues a aceptar el diagnóstico. Para avanzar hacia la aceptación, los expertos recomiendan que reflexiones sobre tus sentimientos para poder comprenderlos, que te des tiempo para procesar el duelo y que te centres en los puntos fuertes de tu hijo.)
Para demostrarle a tu hijo que lo aceptas tal y como es, Maté recomienda seguir estos pasos:
Muéstrate interesado y comprensivo por el mundo interior de tu hijo. Intenta entender cómo se siente sin intentar «arreglarlo». Si tu hijo percibe que lo juzgas, que estás preocupado o enfadado por lo que le está pasando, puede que se sienta avergonzado y quiera alejarse de ti.
(Nota breve: Una forma concreta de mostrar interés y cariño por tu hijo es centrarte en el motivo que hay detrás de su comportamiento, en lugar de en el comportamiento en sí. Por ejemplo, si tu hijo adolescente con TDAH ha estado faltando a clase, podrías preguntarle por qué, en lugar de castigarlo inmediatamente por ello. Quizás falte a clase porque le preocupa su capacidad para sacar buenas notas; una vez que sepas esto, podrás abordar de forma proactiva esa ansiedad, lo que podría resolver el problema de conducta.)
Dedica tiempo de calidad a tu hijo. Así le demostrarás que valoras su presencia en tu vida.
(Nota breve: En Los cinco lenguajes del amor, Gary Chapman explica que hay dos tipos de tiempo de calidad: una conversación significativa sobre lo que está pasando en vuestras vidas y el tiempo dedicado a realizar la misma actividad. Puede que no te interesen las mismas actividades que a tu hijo, pero participar en ellas con él de todos modos demuestra que te importa más pasar tiempo con él que tu propio disfrute.)
Evita la crianza impulsiva. Maté afirma que tu principal prioridad como padre o madre es satisfacer las necesidades de tu hijo,no actuar según tus propios impulsos emocionales. Por ejemplo, esto podría significar tomarte un tiempo para recomponerte antes de iniciar una conversación difícil con tu hijo sobre su rendimiento escolar. Si no eres capaz de controlar tus emociones mientras crías a tu hijo, este puede sentirse ansioso y alejado de ti.
(Nota breve: En No-Drama Discipline, los expertos en crianza Daniel J. Siegel y Tina Payne Bryson recomiendan tres estrategias para ayudarte a evitar la crianza reactiva. En primer lugar, ten en cuenta que el cerebro en desarrollo de tu hijo aún no está preparado para un comportamiento similar al de un adulto, por lo que no debes esperar que actúe como tal ni que comprenda tu punto de vista adulto. En segundo lugar, pregúntate cuál es el significado detrás del comportamiento de tu hijo, qué quieres que aprenda de esta experiencia y cuál es la mejor manera de transmitirle ese mensaje. En tercer lugar, espera a disciplinar a tu hijo hasta que ambos estéis lo suficientemente tranquilos como para mantener una conversación constructiva.)
Cómo lidiar con la rebeldía
Muchos niños con TDAH muestran una actitud desafiante —un reflejo automático por el que el niño rechaza las exigencias, expectativas o instrucciones de los padres—y a los padres les cuesta lidiar con esa actitud sin agravar el conflicto. Maté explica que la actitud desafiante es saludable hasta cierto punto: al desafiarte, tu hijo se distingue como individuo, lo cual es una parte importante de su desarrollo. La actitud desafiante es especialmente común en los adolescentes, ya que para ellos es importante desde el punto de vista del desarrollo empezar a sentirse más independientes.
(Nota breve: Si te cuesta lidiar con la actitud desafiante de tu hijo, no estás solo: los psicólogos señalan que a más de la mitad de los niños con TDAH también se les diagnostica un trastorno de oposición desafiante
Maté sugiere seguir estos pasos cada vez que tu hijo se muestre desafiante: en primer lugar, anímale a expresar sus sentimientos y valídalos, aunque no vaya a salirse con la suya. En segundo lugar, decide si merece la pena hacer cumplir tus normas en este caso: ¿se trata de algo sin importancia o es una cuestión de su seguridad o bienestar? En tercer lugar, evite entrar en una lucha de poder: no se trata de dominarlo o imponerle su voluntad, sino de conseguir que su hijo coopere con usted. Por último —y lo más importante—, tras un desacuerdo, tome la iniciativa de reconectar con su hijo lo antes posible. Esto reafirma su total aceptación de su hijo: él sabe que, haga lo que haga, su relación no se verá dañada de forma irreparable.
(Nota breve: Además de los consejos de Maté, otros expertos recomiendan utilizar el refuerzo positivo para reducir las conductas desafiantes. Esto incluye elogiar a tu hijo por su buen comportamiento, prestarle mucha atención positiva en el día a día y crear un sistema de recompensas; por ejemplo, si tu hijo cumple con sus tareas todos los días durante una semana, podría ganarse tiempo extra para usar el ordenador.)
Fomentar el éxito
Maté destaca que fomentar el rendimiento no debería ser tu prioridad principal : no es tan importante como el vínculo entre padres e hijos, y si le das prioridad al rendimiento, tu hijo interiorizará tu ansiedad o enfado respecto a su rendimiento como un sentimiento de vergüenza. Sin embargo, Maté también afirma que los niños con TDAH necesitan sentirse capacitados para alcanzar cualquier objetivo que se propongan.
(Nota breve: Una forma de empoderar a tu hijo con TDAH para que alcance sus metas es enseñándole habilidades de autodefensa. La autodefensa, en el contexto del TDAH, significa saber cómo le afecta el TDAH, saber qué necesita para superar sus síntomas y esforzarse por satisfacer esas necesidades (por ejemplo, solicitando adaptaciones). Cuando le enseñas a tu hijo a defenderse por sí mismo, aprende que es capaz de superar de forma independiente las barreras que se interponen en su camino hacia el éxito,y los estudios demuestran que tiene más probabilidades de triunfar. Además, algunos expertos sostienen que desarrollar habilidades de autodefensa también mejora la autoestima y la capacidad de trabajo en equipo de los niños, lo que aporta beneficios más allá del rendimiento académico, como fortalecer el vínculo contigo.)
Ofrece un par de sugerencias concretas para fomentar la autonomía de tu hijo:
Fomenta la capacidad de motivación intrínseca de tu hijo dándole la oportunidad de tomar sus propias decisiones (dentro de lo razonable) y haciéndole saber que no pasa nada si no cumple con las expectativas que otros tienen respecto a sus logros. Maté afirma que esto es mejor que recurrir a la motivación extrínseca —como los castigos y las recompensas— para animar a su hijo a alcanzar sus metas por tres razones: le provoca ansiedad por estar a la altura de sus expectativas, aumenta su rebeldía y le incentiva a tomar el camino más fácil posible para conseguir la recompensa deseada (en lugar de motivarle a involucrarse de verdad en la tarea en sí).
(Nota breve: Los expertos señalan que, en el caso de las personas sin TDAH, la capacidad de motivación intrínseca no alcanza su plena madurez hasta mediados de los veinte años,y que en las personas con TDAH esto ocurre incluso más tarde. Por lo tanto, aunque anime a su hijo a desarrollar la motivación intrínseca, es posible que siga teniendo que recurrir a motivadores extrínsecos —como recompensas por las buenas notas— para ayudarle a alcanzar sus objetivos.)
Maté sugiere que, en lo que respecta al rendimiento escolar, colabores con los profesores de tu hijo para asegurarte de que se tengan en cuenta sus necesidades relacionadas con el TDAH. Por ejemplo, si el profesor de tu hijo comenta que le cuesta estar quieto durante la clase, podéis colaborar para incorporar un poco de movimiento adecuado a su jornada, como por ejemplo, un fidget spinner. También puede colaborar con su hijo ayudándole a elaborar estrategias para alcanzar sus propios objetivos educativos sin imponerle los suyos.
(Nota breve: Si vive en Estados Unidos y tiene pruebas de que el TDAH de su hijo le impide rendir adecuadamente en la escuela, es posible que su hijo tenga derecho legal a recibir adaptaciones en el centro educativo. Entre las adaptaciones más habituales para los escolares con TDAH se incluyen tiempo adicional en los exámenes, tareas adaptadas, descansos adicionales para realizar actividad física y la eliminación de distracciones ambientales.)
Parte 3: El futuro del TDAH
Más allá de superar tu propio TDAH, Maté afirma que también puedes contribuir al futuro del TDAH mediante su prevención. En esta sección, analizaremos el papel que desempeña la sociedad en la prevalencia del TDAH y los cambios que esta puede introducir para reducirla.
Maté afirma que el TDAH se puede prevenir si se proporciona a los niños sensibles una primera infancia sana y libre de estrés. En lugar de desarrollar TDAH, sus cerebros se desarrollarán con normalidad y se convertirán en adultos funcionales cuya sensibilidad les ayudará a destacar en la vida, en lugar de obstaculizar su progreso. Según Maté, si todos los padres pudieran ofrecer esto a sus hijos, el TDAH no existiría.
(Nota breve: Maté está a favor de prevenir el TDAH porque cree que este trastorno es intrínsecamente perjudicial: complica la vida, por lo que debería erradicarse. Sin embargo, en los últimos años, los activistas pertenecientes al movimiento de la neurodiversidad han defendido justo lo contrario: el TDAH es una diferencia cerebral, no un déficit, y solo parece afectar al funcionamiento porque el mundo no está preparado para adaptarse a las personas con diferencias cerebrales. Los defensores de la neurodiversidad no creen que el TDAH deba erradicarse; en cambio, creen que la sociedad debería dar cabida a todo el mundo para que pueda tener éxito.)
Sin embargo, Maté sostiene que la responsabilidad de prevenir el TDAH no debería recaer únicamente en los padres. Por mucho que te esfuerces por proteger y cuidar a tus hijos, es probable que tanto tú como ellos sufráis el estrés que impone la sociedad. Por ejemplo, muchos padres con bajos ingresos luchan por satisfacer las necesidades materiales básicas de sus hijos sin que ello sea culpa suya. Si tienen que trabajar muchas horas para hacerlo, pueden acabar estresados (y estresar también a sus hijos) porque tienen que hacer malabarismos con demasiadas cosas y no tienen el tiempo ni la energía para establecer una relación positiva y segura con ellos.
(Nota breve: La idea de que la sociedad es responsable de prevenir los trastornos de salud mental se ha vuelto más común últimamente. Por ejemplo, en Lost Connections, el periodista Johann Hari sostiene que la sociedad es responsable de prevenir la depresión, ya que esta es una reacción natural a la forma en que está organizada la sociedad; por ejemplo, uno podría estar deprimido por tener que mantener un trabajo que odia por el dinero. Argumentos como estos forman parte de una teoría más amplia según la cual la medicalización de los problemas sociales es una forma ineficaz de tratarlos; la idea es que los expertos médicos patologizan y medican la disfunción como medio para controlar el comportamiento indeseable, cuando sería mejor abordar los problemas sociales que contribuyen a la disfunción de las personas.)
Maté sostiene que la sociedad tiene la responsabilidad de ayudar a los padres a proporcionar un entorno seguro, estable y afectuoso a sus hijos, reduciendo las exigencias que se les imponen y mejorando el acceso a los servicios de apoyo tanto para ellos como para los niños. Por ejemplo, esto podría traducirse en ofrecer ayuda económica a los padres para que puedan trabajar menos y pasar más tiempo con sus hijos.
(Nota breve: Los programas formales de apoyo a las familias no siempre son fácilmente accesibles, pero existen; por ejemplo, si tienes dificultades económicas y vives en Estados Unidos, es posible que puedas acogerte a un programa como el WIC o el SNAP, que ayudan a las familias a costearse la comida. También puedes beneficiarte de programas de apoyo informales, como los grupos de apoyo para padres de niños con TDAH.)
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