Resumen del PDF:Sin límites, de

Resumen del libro: Descubre los puntos clave en cuestión de minutos.

A continuación se muestra un avance del resumen del libro «Limitless», de Jim Kwik, elaborado por Shortform. Lee el resumen completo en Shortform.

Resumen de «Limitless» en un PDF de una página

«Limitless», de Jim Kwik, es un libro de autoayuda que aborda el metaaprendizaje, es decir, aprender a aprender. En este libro, Kwik nos enseña cómo aprender de forma rápida y eficaz sobre cualquier tema y, a continuación, cómo aprovechar al máximo ese nuevo conocimiento.

Kwik es profesor, coach personal y conferenciante motivacional. Atribuye su éxito a sus continuos estudios sobre el metaaprendizaje, y espera compartir lo que ha aprendido a través de «Limitless».

En esta guía, compararemos y contrastaremos las enseñanzas de Kwik con las de otros autores populares de autoayuda, como Tony Robbins (Despertando al gigante que hay en ti) y Robin Sharma (El monje que vendió su Ferrari). También analizaremos los orígenes de algunas de las ideas clave de «Limitless».

(continuación)...

Según Kwik, saber qué es lo que te motiva consiste en identificar cuatro aspectos:

1. Tu propósito: lo que haces. En otras palabras, ¿cuáles son tus objetivos en la vida y cómo vas a trabajar para alcanzarlos?

En *El monje que vendió su Ferrari*, Robin Sharma sugiere que para encontrar tu propósito debes llevar un «libro de los sueños»:

  • Anota tus objetivos en todos los ámbitos de tu vida (objetivos de salud, de relaciones, profesionales, etc.). Clasifica los objetivos por categorías.

  • Incluye también imágenes que representen tus objetivos, o fotos de personas que los hayan alcanzado. Por ejemplo, si tu objetivo es perder peso, quizá puedas incluir una foto de un deportista o de una modelo.

  • Echa un vistazo de vez en cuando a tu «Libro de los sueños». Pregúntate qué tipo de objetivos te entusiasman y cuáles te resultan más fáciles de alcanzar. Encontrar objetivos hacia los que te sientes naturalmente inclinado a trabajar es un gran paso para descubrir tu propósito en la vida.

2. Tu pasión: por qué haces lo que haces. En otras palabras, ¿qué es lo que te ilusiona? ¿Qué es lo que te motiva a trabajar?

  • El propósito y la pasión están estrechamente relacionados. Saber qué es lo que te apasiona te ayudará a encontrar tu propósito en la vida; tener un propósito claro te permitirá vivir y trabajar con pasión.

Counterpoint: Da rienda suelta a tu pasión

El libro «Diseña tu vida» sostiene que la pasión no es algo que se encuentre, sino algo que se crea planificando y construyendo cuidadosamente el tipo de vida que uno quiere vivir. Para ello es necesario un cambio radical de mentalidad: pasar de una actitud del tipo «encuentra tu pasión y todo saldrá bien» a una del tipo:

  • Curiosidad: Preguntarte quién quieres ser y qué tipo de vida quieres llevar.

  • Experimentación: Probar cosas nuevas, descubrir qué te gusta y qué no.

  • Reenmarcado: replantearse las viejas creencias perjudiciales; estas pueden ir desde pensar que hay una vida «perfecta» esperando a que la encuentres, hasta creer que puedes resumir tu identidad con una simple etiqueta («empresario», «artista», «padre» o «madre», etc.).

  • Centrarse en el proceso: Aceptar las experiencias tal y como se presentan; centrarse en lo que estás haciendo en ese momento, en lugar de en algún objetivo lejano que esperas alcanzar algún día.

  • Trabajo en equipo: Reconocer que no se puede diseñar ni construir una vida por uno mismo; buscar ayuda y apoyo cuando se necesita.

El libro «Diseña tu vida» sostiene que la pasión es el resultado de una vida plena, y no la causa de la misma.

3. Tus razones: Tus razones son como tus pasiones, pero mucho más específicas. Tus razones son lo que te hace levantarte y ponerte a trabajar en cualquier momento, sobre todo cuando preferirías estar haciendo otra cosa. Por ejemplo, alguien podría convertirse en veterinaria porque le apasionan los animales; sin embargo, la razón que la impulsa a trabajar cada día podría ser que tendrá la oportunidad de salvar a la querida mascota de alguien.

Nuestras razones tienen su origen en el placer y el dolor

En *Despierta al gigante que hay en ti*, Robbins afirma que todas nuestras motivaciones —es decir, las razones por las que hacemos lo que hacemos— se reducen a dos cosas: la búsqueda del placer y la evitación del dolor. Según Robbins, todas nuestras motivaciones más complejas (como las del veterinario que va a trabajar cada día para salvar a las mascotas de la gente) provienen de asociaciones placenteras o dolorosas que crea nuestra mente.

Por ejemplo, quizá la veterinaria sienta una emoción o una gran satisfacción cuando consigue salvar la vida de un animal. Se trata de sensaciones agradables que ella asocia con su trabajo, por lo que sigue desempeñándolo para poder experimentar esas sensaciones.

Además, Robbins afirma que, si quieres hacer algo pero te cuesta encontrar la motivación para hacerlo, es probable que tengas asociaciones contradictorias. Siguiendo con el ejemplo de la veterinaria, si le cuesta ponerse en marcha por las mañanas, puede que el placer de ayudar a las mascotas entre en conflicto con el sufrimiento que le supone otro día agotador lidiando con clientes exigentes.

4. Tus valores: Los valores tienen que ver con quién eres como persona. En otras palabras, ¿qué es lo que realmente te importa? Además, Kwik señala que debes reconocer si cada valor es un valor medio o un valor final; en otras palabras, ¿tu valor es solo un paso hacia otra cosa, o es un fin en sí mismo? Por ejemplo, la «popularidad» es un valor medio; por sí sola no consigue nada. El valor final al que apunta podría ser la «aceptación», la «pertenencia» o la «confianza».

Descubre tus valores

Parece que comprender los propios valores debería ser fácil, pero no siempre es así. A veces valoramos cosas sin darnos cuenta, sobre todo si se trata de valores egoístas, como la popularidad o el control. A menudo nos ocultamos a nosotros mismos esos valores poco constructivos para proteger nuestra autoimagen.

En *El sutil arte de que te importe un carajo*, Mark Manson sugiere descubrir tus valores partiendo de tus emociones:

  • Identifica tus emociones. Cuando algo te provoque una fuerte reacción emocional, observa esa reacción. ¿Qué sientes en ese momento?

  • Averigua por qué las sientes. Pregúntate por qué te sientes así. Puede que te resulte útil, o incluso necesario, seguir preguntándote «por qué» ante cada respuesta que se te ocurra; al final llegarás a un punto en el que no podrás responder al «por qué», o tu respuesta será algo así como «porque sí». Esa será la razón fundamental de las emociones que has sentido.

  • Identifica los valores subyacentes. Una vez que conozcas el motivo de la respuesta emocional, podrás determinar qué valores estabas utilizando para evaluar la situación. Por ejemplo, si perdiste un partido contra tu hijo y te sentiste enfadado o frustrado por ello, podría deberse a que dabas importancia a «ganar». Si, por el contrario, te sentiste orgulloso y satisfecho, podría ser porque valorabas los logros de tu hijo.

Manson cree que nuestros pensamientos y sentimientos tienen su origen, en última instancia, en nuestros valores. Por lo tanto, partiendo de nuestros sentimientos, podemos determinar cuáles son realmente nuestros valores y cambiarlos si es necesario.

Establece objetivos SMART

Kwik cree que, al fijarte buenos objetivos, generarás de forma natural tu propia motivación para alcanzarlos. Para orientarte en el proceso de fijación de objetivos, sugiere seguir el ejemplo de muchas empresas y utilizar el acrónimo SMART:

  • Específico: Asegúrate de que tu objetivo sea claro y esté bien definido.
  • Medible: Asegúrate de disponer de un método para hacer un seguimiento de tu progreso y saber cuándo has alcanzado tu objetivo. El criterio de «medible» puede solaparse con el de «específico».
  • Práctico: Asegúrate de que haya pasos claros y concretos que puedas seguir para alcanzar tu objetivo.
  • Realistas: Tus objetivos deben ser exigentes, pero no imposibles. No elijas algo que te haga desanimarte.
  • Basado en plazos: Establecer un plazo para tus objetivos tiene dos ventajas: te anima a trabajar para alcanzarlos y te permite darte cuenta a tiempo si no vas por buen camino para lograrlos.

Aunque tus objetivos cumplan todos los criterios de Kwik, es posible que sigas teniendo dificultades si hay factores externos que influyen demasiado en ellos. En *Despierta al gigante que llevas dentro*, Tony Robbins añade un par de cualidades más que deben tener los buenos objetivos:

  • Que se pueda controlar. Asegúrate de que tus objetivos no dependan de que otras personas o factores externos hagan lo que tú quieres que hagan. Por ejemplo, «hacerte popular» no sería un buen objetivo, porque depende de que otras personas decidan que les caes bien.

  • Flexibilidad. Robbins afirma que siempre hay que estar dispuesto a adaptar los objetivos, así como los planes para alcanzarlos.

Robbins también se hace eco de la idea de Kwik de que fijarse objetivos significativos y exigentes es una forma eficaz de motivarse a uno mismo.

El tercer componente: las técnicas

Hasta ahora hemos hablado de cómo adoptar la actitud mental adecuada para aprender y trabajar, y de cómo motivarse para hacerlo. Sin embargo, insiste Kwik, esas dos cosas no te llevarán muy lejos sin el tercer componente del aprendizaje: la técnica.

Podrías verlo de esta manera:

  • Mindframe es el «qué»: «¿De qué soy capaz?».
  • La motivación es el «por qué»: «¿Por qué quiero hacer estas cosas?»
  • La técnica es el «cómo»: «¿Cómo puedo lograrlo realmente?»

Aprende a estudiar

La primera estrategia que presenta Kwik consiste en una serie de pasos que te preparan para aprender y sacar el máximo partido a tu capacidad de retención.

La estrategia de Kwik consta de seis pasos:

1. Despeja tu mente. Hay tres cosas de las que debes desprenderse para poder concentrarte plenamente en el tema que te ocupa: lo que crees saber sobre ese tema, cualquier cosa que no esté relacionada con lo que estás estudiando —incluidas las obligaciones futuras o las preocupaciones que puedan distraerte— y tus propias limitaciones percibidas.

(Nota breve: El consejo de Kwik de despejar la mente se asemeja mucho al antiguo proverbio zen de la taza vacía: al igual que no se puede verter té en una taza que ya está llena, tampoco se puede añadir nueva información a una mente que ya está llena de ideas antiguas. Por lo tanto, olvidar lo que crees que sabes es un consejo de aprendizaje que tiene más de mil años de antigüedad.)

2. Implícate. El aprendizaje es un proceso activo, así que piensa en cómo puedes implicarte más en tu propio aprendizaje. Quizás podrías tomar apuntes, comentar el temario con tu profesor o hacer algunos ejercicios en tu tiempo libre.

(Nota breve: Trataremos el aprendizaje activo con más detalle en la sección «Entrena tu memoria».)

3. Decide interesarte. Ponte en el estado mental y emocional adecuado para aprender; elige conscientemente un estado de alegría, curiosidad e interés. Una forma sencilla de practicar este estado es engañar a tu cuerpo para que piense que estás emocionado: inclínate hacia delante en tu asiento, cambia tu respiración o pon la expresión que pondrías si estuvieras completamente fascinado.

(Nota breve: Puedes utilizar todo tipo de señales físicas para engañarte a ti mismo y alcanzar el estado mental que desees en un momento dado. Por ejemplo, hay estudios que demuestran que una sonrisa fingida puede hacerte sentir realmente mejor.)

4. Transmite lo que has aprendido. Estudia la información nueva con la intención de enseñársela a otra persona; de hecho, enséñasela a otra persona, si es posible.

(Nota breve: Los estudios demuestran que enseñar a otros te ayuda a retener lo que has aprendido. En el estudio al que se hace referencia, los alumnos que enseñaron a otros no obtuvieron resultados significativamente mejores a corto plazo que aquellos que solo aprendieron el temario por sí mismos; sin embargo, cuando se les volvió a evaluar una semana después, los que habían enseñado el temario a otros alumnos recordaban mucho más de él.)

5. Planifica tus horarios de estudio. Hazte con un calendario y anota los horarios de estudio, igual que anotarías reuniones o citas importantes. Esto te ayudará a desarrollar buenos hábitos de estudio regulares.

(Nota breve: Los expertos en superación personal suelen afirmar que se tarda unos 21 días en adquirir un nuevo hábito saludable. Sin embargo, en realidad, puede llevar mucho más tiempo. Un estudio demostró que se tardaba una media de 66 días (y, en casos excepcionales, hasta 254 días) en que un nuevo comportamiento se convirtiera en un hábito. Por lo tanto, es importante no desanimarse si tus nuevas rutinas de estudio no se convierten en un hábito al cabo de unas pocas semanas.)

6. Repite lo que has aprendido. Repasar periódicamente tus apuntes —o simplemente pensar en lo que has aprendido— te ayudará a recordar esa información cuando realmente la necesites. Una forma sencilla de repasar es dedicar unos minutos antes de empezar una sesión de estudio y aprovechar ese tiempo para pensar en lo que aprendiste en la sesión anterior.

(Nota breve: El aprendizaje mecánico (también denominado «memorización mecánica») consiste en repetir datos hasta que se graban en la memoria, lo que generalmente se considera un método de estudio ineficaz. En otras palabras, el aprendizaje mecánico solo utiliza este último paso, mientras que el método de Kwik los utiliza todos.)

Toma buenos apuntes

Kwik cree que tomar buenos apuntes es una parte fundamental de cualquier proceso de aprendizaje. Por ello, ofrece estas tres pautas para tomar apuntes de forma eficaz:

  • Sé concreto. Antes de empezar cualquier actividad en la que vayas a tomar apuntes (estudiar, escuchar una presentación o lo que sea), piensa en lo que esperas sacar de esa sesión. Pregúntate qué es, concretamente, lo que te interesa aprender de ella.
  • Filtrar. Teniendo presente el objetivo de la sesión, filtra la información que recibes y busca lo que sea relevante para ese objetivo. Es imposible anotarlo todo, así que filtra la información y selecciona lo que te resulte importante.
  • Resaltar. Repasa tus apuntes después de la sesión y resalta la información más valiosa. Añade notas según sea necesario para aclarar esa información, o haz un esquema de los puntos clave; en definitiva, toma notas sobre tus propios apuntes.

Existen muchas teorías diferentes sobre cómo tomar apuntes de forma eficaz. El método de toma de apuntes de Cornell, por ejemplo, ofrece consejos mucho más específicos que las pautas generales de Kwik.

El método Cornell se basa en las denominadas «5 R de la toma de apuntes»:

  • Apuntes: Toma notas como de costumbre sobre la clase, la reunión, etc.

  • Resumir: Tan pronto como sea posible tras el evento, crea una columna aparte y resume cada una de tus notas con el menor número de palabras posible.

  • Repasa: Utilizando únicamente esa nueva columna, repite lo que has aprendido durante la clase o la reunión. Expresa las ideas con tus propias palabras. A continuación, consulta tus apuntes completos para comprobar que lo que has dicho es correcto.

  • Reflexiona: Piensa en lo que has aprendido. ¿Qué opinas sobre esta nueva información? ¿Qué vínculos puedes establecer con lo que ya sabías?

  • Consejo: Repasa tus apuntes una vez a la semana para refrescar la memoria.

Entrena tu memoria

Kwik señala que mucha gente intenta asimilar nueva información mediante la memorización mecánica: repitiendo algo hasta que se queda grabado. Sin embargo, el aprendizaje mecánico es ineficaz porque , en el fondo, lo que se está intentando es obligar al cerebro a aceptar la información.

Por el contrario, en el aprendizaje activo, los alumnos participan de forma activa en la experiencia de aprendizaje; por ejemplo, a través de debates en clase o de proyectos elegidos por ellos mismos. El aprendizaje activo es mucho más eficaz (¡y divertido!) que la memorización mecánica.

Contraargumento: Diversos estudios han demostrado que el aprendizaje memorístico resulta extremadamente eficaz a la hora de estudiar conceptos básicos, como el alfabeto o la tabla periódica.

Sin embargo, cuanto más avanzado y complejo es un tema, más se queda corto el aprendizaje memorístico frente al aprendizaje activo (o aprendizaje significativo, como lo llaman algunos).

A continuación te presentamos algunos métodos que Kwik recomienda para que participes activamente en tu aprendizaje:

Visualización

En lugar de limitarte a leer las palabras en una página o a escucharlas, Kwik recomienda recurrir a la memoria visual:imaginar la imagen que esas palabras evocan, en lugar de las propias palabras. Esa imagen será mucho más fácil de recordar que la sucesión de palabras que la han creado.

Para ilustrar este punto, tómate un momento ahora mismo y piensa en tu dormitorio. Es bastante probable que te haya venido a la mente una imagen mental, en lugar de una serie de palabras como «cama», «cómoda», «mesita de noche», etcétera .

¿Cómo aprendes ?

Kwik está describiendo el aprendizaje visual, un estilo de aprendizaje en el que los alumnos se benefician al ver representaciones gráficas de lo que están estudiando (imágenes, gráficos, mapas, etc.). En esencia, sugiere que aproveches el aprendizaje visual creando tú mismo esos gráficos, en tu propia mente.

Los expertos reconocen hoy en día que el aprendizaje visual es solo uno de los muchos estilos de aprendizaje diferentes. Por ejemplo, el modelo VARK establece que existen cuatro estilos de aprendizaje principales (visual, auditivo, de lectura y escritura, y cinestésico). Otro modelo añade los estilos de aprendizaje lógico, social y solitario (y sustituye el de lectura y escritura por el estilo de aprendizaje lingüístico, más general).

Piensa en qué estilos de aprendizaje te parecen más adecuados para ti e intenta encontrar un equivalente a la técnica de «visualización» de Kwik para esos estilos. Por ejemplo, si eres un estudiante cinestésico, quizá te resulte útil asociar un sencillo movimiento de la mano a un concepto difícil; más tarde, cuando necesites recordar ese concepto, haz ese movimiento con la mano y debería venirte a la mente.

Asociación

Kwik cree que la asociación es la base de todo aprendizaje: para aprender algo nuevo, esa información debe relacionarse con algo que ya sepas. Por lo tanto, siempre debes intentar relacionar cualquier información nueva con algo que ya conozcas.

El famoso experimento de Pavlov con los perros ilustra una forma muy básica de aprendizaje asociativo: los perros aprendieron a asociar la comida (algo que ya conocían) con un sonido concreto (que antes no tenía ningún significado para ellos). Una vez establecida esa asociación, al oír el sonido pensaban en la comida y empezaban a salivar.

Kwik te sugiere que utilices un método similar para relacionar conceptos en tu propia mente. Por ejemplo, puede que no sepas qué es una derivada en cálculo, pero probablemente sabes qué son las gráficas y las pendientes; por lo tanto, puedes entender que una derivada es la pendiente de una gráfica. Ahora, al oír la palabra «derivada» (que antes no significaba nada para ti), te vendrá a la mente ese concepto.

Emoción

La información se olvida fácilmente; sin embargo, según Kwik, los sentimientos perduran en la memoria. Si consigues añadir emociones a lo que estás aprendiendo —haciéndolo emocionante, aventurero o conmovedor—, tendrás muchas más posibilidades de recordarlo. Por eso, por ejemplo, a la gente se le ocurren a menudo acrónimos divertidos.

De hecho, probablemente ya hayas vivido este fenómeno alguna vez. Para ilustrarlo, piensa en alguna ocasión en la que recibiste una noticia extraordinaria (ya fuera buena o mala). Seguramente recuerdas dónde estabas y qué estabas haciendo en ese momento, aunque haya sido hace muchos años.

(Nota breve: Los recuerdos vinculados a momentos extraordinarios se denominan a veces «recuerdos flashbulb». Los recuerdos flashbulb son la razón por la que, por ejemplo, la gente dice que nunca olvidará dónde estaba cuando se enteró de que habían disparado a JFK o, por poner un ejemplo más reciente, cuando se estrelló el helicóptero de Kobe Bryant.)

Pensamiento sin límites

Por último, Kwik pasa de hablar de cómo aprender a hablar de cómo pensar. Ahora que eres capaz de aprender cualquier cosa, el siguiente paso es aprovechar al máximo todo tu nuevo conocimiento.

En otras palabras, en esta última sección, Kwik te enseña cómo pasar del aprendizaje sin límites a la acción sin límites.

Piensa de forma exponencial

Kwik nos anima a dejar de pensar de forma incremental ( un pequeño paso cada vez) y empezar a pensar de forma exponencial ( cada paso más grande que el anterior). Según Kwik, el pensamiento exponencial da lugar a innovaciones que cambian el mundo y a empresas valoradas en miles de millones de dólares.

El empresario Mark Bonchek fue el primero en escribir sobre el desarrollo de una mentalidad exponencial que complementara el crecimiento exponencial de la tecnología. El quid de su argumento era que muchas empresas fracasan porque tienen una mentalidad incremental en un mundo que avanza de forma exponencial. Bonchek anima a los líderes empresariales a diseñar estrategias que, aunque al principio crezcan lentamente, conduzcan a tasas de rentabilidad cada vez más aceleradas.

Sin embargo, el método de Bonchek sostiene que no se puede predecir el futuro si se adopta una mentalidad exponencial; él compara una curva de crecimiento exponencial con una curva en la carretera más allá de la cual no se puede ver. Por el contrario, el modelo de Kwik se centra precisamente en predecir y planificar el futuro, como veremos en breve.

El pensamiento exponencial nos anima a mirar más allá del problema inmediato y a buscar , en su lugar, la causa raíz de ese problema. Resolver el problema subyacente tendrá, con toda probabilidad, un impacto mucho mayor que limitarse a solucionar el problema actual.

1. Identifica el problema subyacente. Es posible que el problema que estás intentando abordar no sea en absoluto el verdadero problema, así que busca la causa raíz. Por ejemplo, si estás intentando reducir la contaminación atmosférica, podrías abordar ese problema desde su origen, centrándote en las fuentes de energía «contaminantes», como el carbón y el petróleo.

Kwik nos anima a buscar las causas fundamentales, pero no ofrece muchas indicaciones sobre cómo hacerlo. El libro «El diseño de las cosas cotidianas» sugiere que la mejor forma de encontrar la causa fundamental de un problema es preguntándose continuamente «por qué».

Por ejemplo, si el problema que intentas resolver es que siempre compras comida rápida poco saludable de camino a casa desde el trabajo, tu «análisis de las causas fundamentales» podría ser algo así:

¿Por qué compro comida rápida?

Porque tengo hambre.

¿Por qué tengo hambre?

Porque hace un rato que no como nada.

¿Por qué no he comido?

Porque estaba en el trabajo.

¿Por qué el hecho de estar en el trabajo me impedía comer?

Porque allí no tenía nada de comer.

¿Por qué no tenía nada de comer en el trabajo?

Porque no me traje ninguno.

Podrías seguir con esta línea de preguntas («¿por qué no me he traído comida al trabajo?»), pero a estas alturas la solución a tu problema subyacente ya debería estar clara: tráete tu propia comida al trabajo y así no caerás en la tentación de comprar comida basura de camino a casa.

2. Pregúntate «¿y si…?». No se trata solo de preguntarte qué podría pasar si hicieras una cosa u otra; intenta plantear preguntas extremas, e incluso descabelladas. Estas preguntas, aparentemente extrañas, te harán pensar por caminos diferentes a los que seguiría el pensamiento lineal cotidiano. Por ejemplo, en lugar de buscar fuentes de energía más limpias, ¿y si pudiéramos crear una sociedad que no necesitara electricidad en absoluto?

(Nota breve: Un artículo de Forbes ofrece una razón por la que las preguntas del tipo «¿y si…?» pueden ser herramientas eficaces para la lluvia de ideas: te animan a abordar la situación con una mente abierta. Cuando te preguntas «¿y si…?», dejas de lado tus ideas sobre lo que es posible o factible y simplemente intentas responder a la pregunta.)

3. Investiga. Ahora que has identificado el problema de fondo y has planteado algunas hipótesis por tu cuenta, es el momento de ver qué opinan otras personas sobre esa situación. Intenta obtener una visión completa del tema consultando diversas fuentes (fiables).

(Nota breve: Uno de los principales riesgos de Internet es que se pueden encontrar fuentes que respalden cualquier idea o teoría que se te ocurra, por muy descabellada que sea. Por eso, es importante verificar la información que encuentres y recurrir únicamente a fuentes fiables. Este artículo de la Universidad de Georgia ofrece algunas pautas; lo más importante es comprobar la credibilidad de un sitio web y las credenciales del autor antes de dar por cierto cualquier contenido que aparezca en él.)

4. Imagina qué vendrá después. A estas alturas, ya deberías tener al menos una idea de cómo resolver el problema al que te enfrentas. Sin embargo, antes de poner en práctica esa solución, deberías intentar visualizar sus consecuencias tanto a corto como a largo plazo. Ten en cuenta que las consecuencias a corto plazo pueden parecer un paso atrás, en lugar de un avance; sin embargo, los resultados a largo plazo de resolver un problema subyacente probablemente irán mucho más allá del problema inmediato que intentabas abordar cuando iniciaste este proceso.

Una vez más, Kwik ofrece una orientación general (piensa en las consecuencias a largo plazo) sin dar muchos consejos concretos sobre cómo hacerlo.

Un artículo de Forbes propone un proceso de cinco pasos para crear y poner en práctica un plan a largo plazo (aunque este artículo trata específicamente sobre la gestión de una pequeña empresa, el proceso es aplicable a cualquier tipo de plan):

  • Escribe tu declaración de misión. Tanto si diriges un negocio como si estás planificando tu vida personal, tienes una misión que quieres cumplir o un propósito que deseas alcanzar. Determina cuál es y ponlo por escrito.

  • Fíjate metas. Establece algunos objetivos concretos o hitos que alcanzarás a lo largo del proceso de cumplimiento de tu misión.

  • Elabora estrategias generales. La palabra clave aquí es «generales»: tendrás que ocuparte de los detalles a medida que surjan. No obstante, deberías establecer algunas estrategias generales y reglas básicas sobre cómo puedes alcanzar tus objetivos y cumplir tu misión.

  • Haz un seguimiento de tus resultados. Evalúa lo que estás invirtiendo en tu proyecto en términos de tiempo, dinero, recursos, etc., y compáralo con los resultados que estás obteniendo. Sé concreto: por ejemplo, si estás dedicando mucho tiempo a reforzar tu presencia en las redes sociales y no estás consiguiendo tantos seguidores nuevos como te gustaría, quizá sea el momento de replantearte esa estrategia en concreto.

  • Mantén una actitud optimista. Recuerda que no hace falta que seas perfecto y que tus resultados no tienen por qué cumplir tus expectativas en cada paso del camino.

Planifica de forma exponencial

El modelo anterior de Kwik se diseñó para ayudarnos a abordar problemas concretos. Sin embargo, planificamos líneas de actuación constantemente, incluso cuando no estamos respondiendo a un problema grave o complejo. Por ejemplo, podemos planificar la ruta más eficiente para hacer nuestros recados, o un estudiante puede necesitar planificar qué asignaturas va a cursar en el próximo semestre.

Por ello, Kwik te anima a aplicar el pensamiento exponencial a todos los planes que elabores, una práctica que él denomina «planificación exponencial».

  • Sigue preguntándote: «¿Y luego qué?». En otras palabras, ¿cuáles serían las consecuencias de esta decisión hipotética? ¿Cómo reaccionarías ante esas consecuencias? ¿Cuáles son las consecuencias de esa reacción? ¿Cómo reaccionarías ante esas consecuencias? Y así sucesivamente.
  • Piensa en distintos plazos. Si sigues adelante con la línea de actuación que estás barajando, ¿cuáles serán los resultados dentro de cinco días? ¿Y dentro de cinco meses? ¿Y dentro de cinco años?
  • Compara tus opciones. Para cada una de las opciones que estés barajando, reflexiona en profundidad tal y como se ha descrito en los dos puntos anteriores. Elige la mejor forma de actuar basándote en tus conclusiones.

La planificación exponencial es considerablemente más difícil que la planificación incremental a corto plazo. Sin embargo, según sostiene Kwik, la planificación exponencial te proporciona una perspectiva que otras personas no tienen; por lo tanto , te permite planificar el futuro de forma mucho más eficaz que los demás. Kwik promete que, mientras que la situación de los demás mejora de forma incremental, la tuya mejorará de forma exponencial, lo que te acercará cada vez más a alcanzar tu potencial ilimitado.

Contraargumento: En *Antifrágil*, Nassim Nicholas Taleb afirma en repetidas ocasiones que predecir el futuro es, en la práctica, imposible. Además, las predicciones son cada vez menos precisas cuanto más lejos se intenta mirar: simplemente hay demasiadas variables como para que cualquier modelo pueda ofrecer una visión precisa del futuro.

Por lo tanto, en lugar de intentar predecir las consecuencias a largo plazo de tus acciones, Taleb te anima a maximizar tus opciones y tu flexibilidad, para que puedas sacar partido de lo que sea que acabe sucediendo.

Por ejemplo, cuando una estudiante va a solicitar plaza en la universidad, no debería limitarse a presentar su solicitud solo a su universidad favorita; si esa universidad no la admite, se encontrará en un callejón sin salida. En cambio, debería presentar su solicitud a muchas universidades diferentes: cada una de las que la acepten supone otra opción para el futuro, y así podrá elegir su favorita de entre todas esas opciones.

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