Resumen en PDF:Hábitos de alto rendimiento, por Brendon Burchard
Resumen del libro: Aprenda los puntos clave en cuestión de minutos.
A continuación se muestra un avance del resumen del libro «High Performance Habits», de Brendon Burchard, elaborado por Shortform. Lee el resumen completo en Shortform.
Resumen en PDF de una página sobre los hábitos de alto rendimiento
Muchas personas creen que si trabajan duro, practican con constancia y se centran en aquello en lo que destacan, tendrán éxito. Sin embargo, esas no son las claves del éxito a largo plazo. ¿Qué es lo que da a las personas de éxito su ventaja competitiva? La respuesta son los hábitos de alto rendimiento.
Las personas de alto rendimiento son aquellas que mantienen el éxito y el bienestar durante un largo periodo de tiempo. Destacan por encima de sus compañeros y son capaces de adaptarse a casi cualquier situación. En *High-Performance Habits*, el formador en desarrollo personal Brendon Burchard define los seis hábitos necesarios para convertirse en una persona de alto rendimiento. Estos hábitos abarcan desde cuidar la salud hasta ejercer influencia. Al desarrollarlos, podrás dar los primeros pasos para mejorar tu rendimiento.
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Planifica tus «cinco pasos»
Trabaja con un objetivo en mente y centra tu energía y atención en las tareas que son más importantes para tu éxito. Para elaborar un plan a largo plazo, define tus «cinco pasos»:
- Define bien tu objetivo. Asegúrate de que sea claro y concreto.
- Anota los cinco pasos principales que tendrías que dar para alcanzar ese objetivo. Se trata de pasos importantes que requieren muchas tareas más pequeñas para llevarse a cabo. Por ejemplo, si tu objetivo es convertirte en un autor publicado, uno de tus pasos principales podría ser «conseguir un agente literario» o «encontrar una forma de autopublicarte».
- Debajo de cada uno de tus cinco pasos principales, haz una lista de las tareas que debes realizar para completar ese paso. Por ejemplo, si tu objetivo es «conseguir un agente literario», tus tareas incluirían buscar agencias, preparar muestras de tu trabajo, pulir tu currículum y practicar tus habilidades para las entrevistas.
- Una vez que tengas una lista de tareas, anótalas en tu calendario y respeta los plazos estrictos. Establecerte un horario concreto te motivará a completar las tareas a tiempo.
Domina habilidades importantes
Para iniciar tu camino hacia la excelencia, define las cinco habilidades más importantes de tu campo. Mantente siempre atento a nuevas oportunidades de formación y a formas más eficaces de trabajar. Por ejemplo, si eres comercial, algunas habilidades importantes son la comunicación, la resolución de problemas, la atención al cliente, la negociación y el conocimiento del mercado.
En lugar de limitarte a repetir, practica el dominio progresivo para mejorar tus habilidades. El dominio progresivo se basa en fijarse objetivos cada vez más exigentes, dar sentido al proceso y utilizar la enseñanza como método de aprendizaje. Estos son los pasos del dominio progresivo:
- Define la habilidad en la que quieres trabajar.
- Fíjate metas ambiciosas a largo plazo que supongan un reto para ti.
- Dale sentido a tu trabajo recordándote por qué es importante.
- Visualiza el éxito y el fracaso .
- Reserva un rato para practicar los retos y ejercicios creados por expertos.
- Lleva un registro de tus progresos y pide opiniones externas.
- Comparte tu experiencia de aprendizaje compitiendo o practicando con otras personas.
- Si alcanzas un objetivo, fíjate otro que te suponga un reto aún mayor.
- Dedica tiempo a enseñar a los demás lo que estás aprendiendo.
Hábito n.º 5: Generar influencia
Para convertirte en una persona de alto rendimiento, necesitas rodearte de un grupo de personas dispuestas a apoyarte y a apostar por ti. La mejor manera de lograrlo es generando influencia. La influencia es tu capacidad para moldear las perspectivas y los comportamientos de los demás. Con un alto nivel de influencia, mejorarás tu rendimiento al evitar conflictos innecesarios y desarrollar una red de apoyo.
Cómo generar influencia
La influencia no está ligada a rasgos de personalidad como la introversión o la extroversión. Cualquiera puede llegar a ser influyente si dedica esfuerzo a cultivar sus relaciones. Si logras establecer vínculos sólidos con tus amigos, familiares y compañeros de trabajo, empezarás a adquirir la influencia necesaria para alcanzar un alto rendimiento. Para fomentar estas relaciones, sé generoso y reflexiona sobre las formas en que puedes ejercer tu influencia como líder.
Sé generoso
Muéstrate dispuesto a hacer favores. Cuanto más dispuesto estés a dar, más te confiarán y respetarán tus amigos, familiares y compañeros de trabajo. A menudo, la gente evita ser generosa poniendo la excusa de que «simplemente estoy demasiado ocupado». Si sientes que estás demasiado ocupado para ayudar o ser generoso, lo más probable es que tengas un problema de gestión del tiempo o que, sencillamente, no estés dispuesto a ser generoso.
Influencia y liderazgo
Como líder, gana influencia aplicando los tres principios siguientes:
- Cambia la forma de pensar de las personas: los profesionales de alto rendimiento muestran a los demás cómo quieren que piensen. Al plantear afirmaciones y preguntas orientativas como «Piénsalo de esta manera...» o «¿Qué pensarías si yo...», puedes modificar la forma en que las personas ven una situación. Si guías a las personas hacia modelos de pensamiento más eficaces, empezarás a ganarte su confianza. Al hacerlo, podrás moldear la forma en que piensan sobre su papel y su impacto en el mundo que les rodea.
- Animar a los demás a subir el listón: Las personas de alto rendimiento saben cómo motivar a quienes les rodean sin ofenderlos ni menospreciarlos. Establecen estándares para quienes les rodean y les hacen responsables de su cumplimiento. Aunque a veces tengan que soportar alguna conversación incómoda, las personas de alto rendimiento saben lo importante que es animar a los demás a cumplir y superar las expectativas.
- Predica con el ejemplo: una vez que han establecido unos estándares elevados y han enseñado a los demás a pensar, las personas de alto rendimiento cumplen con las expectativas que han fijado. Si no lo haces, la gente te considerará hipócrita e ignorará tus consejos.
Hábito n.º 6: Sé valiente
Las personas de alto rendimiento se adentran con valentía en lo desconocido y pasan a la acción. El valor es la disposición a actuar con determinación en pos de un objetivo digno y sincero, a pesar del miedo, el peligro o la adversidad. Aunque no conozcan el resultado final, las personas de alto rendimiento tienden a actuar antes que a debatir. Las personas valientes se defienden, responden con eficacia ante las crisis y dominan nuevas habilidades.
Cómo ser valiente
El valor requiere una actitud de gratitud, una predisposición a la acción y la voluntad de enfrentarse a los miedos. Las personas de alto rendimiento utilizan estas cualidades para asumir riesgos y vivir con confianza. Para empezar a desarrollar el valor, hay que valorar las dificultades.
Aprecia las dificultades
Las dificultades suelen ser el camino hacia el éxito. Forjan el carácter, te hacen más fuerte y amplían tus habilidades. Por ejemplo, un deportista de élite no ha llegado a lo más alto siguiendo planes para «ponerse en forma rápidamente». Ha entrenado todos los días, ha luchado contra las lesiones y se ha esforzado por superar los obstáculos.
Para cambiar tu forma de ver las dificultades, ten en cuenta los siguientes principios:
- Acepta el reto. Aprende a disfrutar enfrentándote a los obstáculos y superándolos. Esto te ayudará a convertir el miedo en emoción.
- Acepta que las tareas difíciles y poco atractivas son esenciales para crecer. No hay un «camino fácil» hacia el alto rendimiento. Recuérdate a ti mismo que las tareas frustrantes a las que te enfrentas te están ayudando a crecer como persona.
- Ve la luz al final del túnel. Recuerda siempre que te esperan tiempos mejores. Recuérdate a ti mismo por qué haces lo que haces y lucha sin descanso por alcanzar ese objetivo.
Mantener un alto rendimiento
Para mantener tu éxito, ten en cuenta las tres trampas que a menudo llevan al fracaso a las personas de alto rendimiento: sentirse superior, estar insatisfecho y descuidar las cosas importantes.
Trampa n.º 1: Sentirse superior
Cuando alcanzas un alto rendimiento, es fácil sentirse superior sin darte cuenta. Al estar en la cima de tu carrera, es posible que, inconscientemente, menosprecies a quienes no han logrado tanto como tú.
La humildad es el antídoto contra el sentimiento de superioridad. Te impide menospreciar a quienes te rodean y te ayuda a apreciar el valor que aportan los demás. Además, te recuerda que siempre hay margen para mejorar.
Trampa n.º 2: Estar descontento
Muchas personas creen que la satisfacción impide el progreso porque fomenta el «conformismo». Prefieren utilizar el descontento como motor para buscar «el siguiente proyecto» o «una forma mejor » de hacer las cosas. Sin embargo, aunque es importante mantener la motivación, el descontento genera pensamientos negativos.
Las personas de alto rendimiento son capaces de mantener la motivación sin caer en la negatividad. Aunque aceptan las críticas y se esfuerzan por mejorar, encuentran satisfacción en lo que hacen al reconocer sus logros. Su actitud positiva les impide sentirse abrumados por el trabajo y les ayuda a entablar relaciones con sus compañeros y amigos.
Cómo evitar sentirse insatisfecho
: ser feliz sin «conformarse»:
- Siéntete orgulloso del trabajo que ya has realizado. Aunque es importante escuchar los comentarios y analizar tu proceso, no olvides reconocer lo que has hecho bien.
- Comparte tus logros y anima a los demás a hacer lo mismo. Hablar abiertamente de los éxitos levanta la moral y mantiene la motivación de las personas.
- Cambia tu perspectiva. Modificar la forma en que te motivas te permite mantener una actitud positiva mientras sigues adelante. Por ejemplo, en lugar de decir: «Mi trabajo no es lo suficientemente bueno», intenta decir: «Esta parte de mi trabajo está bien, y esto es lo que hay que mejorar».
- Lleva un diario de tus progresos. Cada día, anota tres cosas que hayan salido bien. Describe cualquier avance que hayas notado ese día. Esto te permite echar la vista atrás y reflexionar sobre las cosas buenas de tu vida, así como sobre tu evolución.
Trampa n.º 3: Descuidar las cosas importantes
Como profesional de alto rendimiento, hay muchas cosas importantes que debes compaginar a la vez. Es fácil perder de vista lo que realmente importa en tu vida profesional y personal. Estas distracciones pueden reducir la calidad de tu trabajo y provocar errores graves.
Cómo evitar descuidar las cosas importantes
A medida que empieces a reflexionar sobre tu situación actual y a escuchar a las personas que te rodean, probablemente te darás cuenta de aspectos que estás descuidando. Asume la responsabilidad de tus actos (o de tu inacción) y elabora un plan para abordar los aspectos que has pasado por alto. Esto requiere paciencia, constancia y voluntad de escuchar. Para evitar descuidar aspectos importantes de tu vida:
- Determina qué es lo que realmente importa. Como persona de alto rendimiento, es probable que sientas la necesidad de destacar en todo lo que haces. Aunque se trata de una actitud loable, también puede llevarte a dedicar una cantidad considerable de energía y atención a aspectos sin importancia. Identifica y define las cosas más importantes de tu vida y asegúrate de dedicarles la atención que merecen.
- No tengas miedo de decir que no. Aunque quizá quieras aceptar tantos proyectos como sea posible, no puedes sacrificar la calidad por la cantidad. Especialmente cuando estés ocupado, acepta solo aquellos proyectos que sean importantes para ti o para tu trabajo y rechaza educadamente cualquier oferta que no contribuya a tus objetivos.
Irradia confianza
A medida que trabajas en los seis hábitos de alto rendimiento, una de las características más importantes que debes desarrollar es la confianza. La confianza te ayuda a dar pasos decididos ante los obstáculos o la adversidad, ya que te recuerda que tienes la fuerza necesaria para superarlos y alcanzar el éxito.
Las tres «C» de la confianza
Incluso cuando se encuentran bajo una presión enorme, las personas de alto rendimiento saben cómo generar la confianza necesaria para seguir adelante. La confianza no es algo con lo que se nace. Requiere paciencia, esfuerzo y perseverancia. Para reforzar tu confianza, ten en cuenta las siguientes características:
- Competencia: Las personas con un alto rendimiento confían en sus capacidades. Utilizan sus conocimientos y habilidades para reforzar esa confianza. Para desarrollar la competencia, dedica tiempo a dominar las habilidades importantes. Cuanto más sepas sobre un tema, más seguro te sentirás de tus capacidades.
- Congruencia: Las personas de alto rendimiento tienen confianza en sí mismas. Cuentan con una imagen clara de sí mismas y actúan de acuerdo con sus valores. Para desarrollar la congruencia, cultiva un fuerte sentido de identidad, define tus valores y establece tus intenciones. Una vez que tengas claras estas cosas, no dudarás de ninguna decisión que esté en consonancia con ellas.
- Conexión: Las personas de alto rendimiento aprovechan sus relaciones para desarrollar su competencia y coherencia. Aprovechan las interacciones con su familia, amigos y compañeros de trabajo para aprender más sobre sí mismos y sobre su trabajo. Para fomentar la conexión, interactúa con las personas que te rodean y busca oportunidades de formación y desarrollo.
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Aquí tienes un avance del resto del resumen en PDF de «High Performance Habits» de Shortform: