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Crianza consciente: qué es y qué se necesita (Clarke-Fields)

Un padre sonriente y su hijo pequeño, ambos con chaquetas, posan al aire libre entre los árboles bajo el sol, ilustrando la crianza consciente.

Muchos padres se sienten atrapados en un ciclo de gritos reactivos y estrés constante. La crianza consciente ofrece una alternativa compasiva. Al centrarse en la autorregulación emocional y estar plenamente presente, este enfoque le ayuda a alejarse de las reacciones instintivas y a adoptar respuestas reflexivas y empáticas que fortalecen el vínculo entre padres e hijos.

Entonces, ¿qué es la crianza consciente y cómo puede transformar tu hogar? El trabajo interno, como la meditación y la identificación de tus desencadenantes, sienta las bases para una resolución de conflictos eficaz y beneficiosa para todos. Sigue leyendo para descubrir cómo sustituir la disciplina tradicional por la escucha profunda y la resolución colaborativa de problemas para criar hijos resilientes y emocionalmente inteligentes, al tiempo que te liberas de la presión de la perfección parental.

¿Qué es la crianza consciente?

Según la mentora y coach de mindfulness Hunter Clarke-Fields, la clave para criar buenos seres humanos es construir una relación sólida con tus hijos. Si tienes una relación sólida, explica, tus hijos querrán colaborar contigo para resolver los conflictos (al menos la mayoría de las veces). Ella sostiene que la «crianza consciente» puede ayudarte a construir una conexión más fuerte con tu hijo.

La crianza consciente es un enfoque compasivo y basado en la conciencia que te ayuda a centrarte en estar presente y emocionalmente disponible para tus hijos. Clarke-Fields (presentadora del podcast Mindful Parenting y creadora del curso online Mindful Parenting) sostiene que practicar la crianza consciente puede cambiar radicalmente la forma en que interactúas con tus hijos. Se trata de estar plenamente presente, incluso en los pequeños momentos: escuchar con atención, empatizar y responder de forma reflexiva en lugar de reaccionar instintivamente cuando te sientes frustrado o molesto. Según Clarke-Fields, cuando empiezas a practicar la crianza consciente, puedes fortalecer tu relación con tus hijos y, al mismo tiempo, darles ejemplo de cómo manejar las emociones y el estrés de forma saludable.

(Nota breve: Jon Kabat-Zinn y Myla Kabat-Zinn introdujeron el concepto de crianza consciente en la conciencia general con su libro Everyday Blessings, publicado en 1997. La crianza consciente, basada en las prácticas y principios que Jon Kabat-Zinn desarrolló para su programa de reducción del estrés basado en la atención plena (MBSR, por sus siglas en inglés), hace hincapié en estar plenamente presente y comprometido con los hijos de una manera compasiva y sin juzgarlos).

Clarke-Fields hace hincapié en que una parte importante de la crianza consciente es no juzgarse a uno mismo por cometer errores o tener momentos de desconexión con su hijo. Reconoce que la crianza de los hijos es difícil y que la perfección no es el objetivo. Señala que los «errores», o momentos de conflicto, son oportunidades para que usted y su hijo aprendan, y para que usted practique la autoconciencia y la humildad, ambas habilidades valiosas para dar ejemplo a los niños.

(Nota breve: A veces, el juicio que sentimos como padres no proviene de nosotros, sino de otras personas. Un estudio reveló que casi el 90 % de los padres se sienten juzgados por sus decisiones como padres. Los investigadores sugieren que esta tendencia a juzgar es en parte parte de la naturaleza humana, pero la inseguridad también juega un papel importante; ver a otros padres tomar decisiones diferentes sobre la crianza de los hijos puede desencadenar nuestras propias inseguridades y llevarnos a juzgar en defensa propia. Además, aquellos que han sido juzgados son más propensos a juzgar a los demás, creando un ciclo de críticas que puede ser perjudicial no solo para otros padres, sino también para sus hijos y para ellos mismos).

El trabajo interior de la crianza consciente

La crianza consciente comienza con un trabajo interno, en lugar de centrarse inmediatamente en el comportamiento de los niños. Según Clarke-Fields, los padres deben comprender primero sus propios desencadenantes y aprender a cuidarse a sí mismos antes de poder establecer vínculos más fuertes con sus hijos. La base de este enfoque es utilizar la atención plena como herramienta para la autorregulación emocional, especialmente en momentos de mucho estrés, cuando el cerebro pasa al modo de lucha o huida en lugar del modo de resolución de problemas. Clarke-Fields recomienda tres prácticas diarias de atención plena:

  • una rutina de meditación de 5 a 10 minutos
  • atención consciente durante tareas cotidianas como cepillarse los dientes o lavar los platos
  • Comprobaciones periódicas de la conciencia corporal para detectar dónde se manifiestan físicamente las emociones.

Más allá de la meditación, los padres deben participar en prácticas reflexivas para comprender sus desencadenantes y patrones de comportamiento. Clarke-Fields sugiere ejercicios de escritura que exploren las experiencias de la infancia: cómo se expresaban las emociones y cómo se recompensaban o castigaban los comportamientos en la propia educación. Llevar un registro detallado de los desencadenantes, incluidos los sentimientos subyacentes y los factores externos como la fatiga, ayuda a identificar patrones y desarrollar respuestas alternativas.

Si bien la concienciación es fundamental, Clarke-Fields hace hincapié en que reducir el estrés general mediante el ejercicio, un sueño adecuado y las relaciones sociales es igualmente importante. También introduce el concepto de aceptación consciente a través de la técnica de meditación RAIN (Reconocer, Aceptar, Investigar, Nutrir), que ofrece un término medio entre reprimir las emociones y dejarse abrumar por ellas.

Cómo abordan los conflictos los padres conscientes

Clarke-Fields sostiene que los métodos disciplinarios tradicionales, como los gritos, los castigos y las amenazas, pueden producir un cumplimiento a corto plazo, pero, en última instancia, dañan las relaciones entre padres e hijos al generar miedo y resentimiento. En cambio, la crianza consciente considera los conflictos como situaciones con necesidades contrapuestas que requieren comprensión mutua y resolución colaborativa de problemas. El enfoque se centra en cuatro elementos clave:

  • Escuchar atentamente para comprender las necesidades subyacentes detrás del comportamiento de los niños.
  • Comunicarse con respeto utilizando «frases en primera persona» en lugar de «frases en segunda persona» centradas en la culpa.
  • Colaborar mediante un proceso de «resolución de problemas beneficioso para todos» que satisfaga las necesidades de todos.
  • Reconectar después de los conflictos para reconstruir la confianza

La estrategia de resolución de problemas beneficiosa para todas las partes consiste en anotar las necesidades de todos, proponer todas las soluciones posibles sin juzgarlas, identificar las soluciones que satisfacen las necesidades de ambas partes, seleccionar cuidadosamente una solución con detalles claros y volver a evaluarla más adelante para determinar si es necesario realizar ajustes.

Después de los conflictos, Clarke-Fields recomienda utilizar el marco «Empezar de nuevo» de Thich Nhat Hanh: empezar por apreciar los puntos fuertes del niño, reconocer los propios errores como padre y expresar el dolor sin culpar a nadie utilizando «mensajes en primera persona». Este enfoque integral no solo resuelve los conflictos individuales, sino que, con el tiempo, fomenta la profundidad emocional y la resiliencia en la relación entre padres e hijos, enseñando a los niños que sus pensamientos y sentimientos son importantes, al tiempo que les muestra un modelo de regulación emocional y habilidades de comunicación saludables.

Más información

Para comprender mejor la crianza consciente y cómo practicarla, lee la guía de Shortform titulada «Cómo criar buenos seres humanos», de Hunter Clarke-Fields.

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